Rolando Gallego
22/11/2016 11:09

Esteban Lamothe, en pleeno auge de popularidad por su participación en la serie Educando a Nina (2016), vuelve a la pantalla en Amateur (2016) de Sebastián Perillo, una propuesta que homenajea al cine de género y que además, por su cuidada producción, posiciona a este tipo de cine en otro lugar. Si bien su participación en el film es breve, el actor de El estudiante (2011) posee una potencia interpretativa que ubica a su personaje por encima de los minutos que aparecen realmente en la pantalla. “En el cine hay un intercambio más profundo", dice en una charla con EscribiendoCine.

Amateur

(2016)

¿Por qué aceptaste este film ya que tu personaje tiene una breve participación?
Por eso mismo, porque me gusta el género, me parecía fascinante que lo maten en ese momento, cómo lo matan, me gustó básicamente el guion y eso que tiene de Psicosis  (Psycho, 1960) como agarrarte con un protagonista y que pienses que es ese.

¿Revisitaste alguna película? ¿Cómo trabajaste la composición del personaje?
Lo quería humanizar y que sea un personaje ambiguo en el sentido que no se termine de saber qué es. Es un pibe que está solo, entendés que la mujer no quiere volver con él, tiene un trabajo de mierda y no tenía que quedar ni como un loco obsesivo, que estaba con ella un psycho killer, para mì era más un pibe común como yo. Sí medio pajero, ve en un video a una mina que está buena y que encima se la cruza en un pasillo, se vuelve loco, la sigue pero sin obsesión, no es un loco, esa podría haber sido otra arista, pero cuando cogen, cogen los dos, no es que él la somete. En los videos se ven escenas medio trash, es una víctima, la verdadera locura se desata después, después entendes cuál es la maquinaria que hay detrás de todo eso.

¿Y cómo fue armarlo, con esta información que me decís?
Pensé que al comienzo tenías que quererlo, después no pensé en el personaje qué tipo de persona tenía que ser, un chabón, común, pero tenías que quererlo, mínimamente tenías que seguirlo, porque si no cuando lo matan no te pasa nada, no te importa lo que le pasa a ese pibe, seguir esa obsesión, esa intriga, seguir cómo en medio de una tragedia como lo es una separación hay algo sexual que lo saca de ahì y lo lleva a otro lugar, a veces lo sexual es eso, una vía de escape, de la tristeza.

Es que en el fondo el film habla de la soledad de los personajes…
Sí, están solos.

Y se encuentran en ese espacio, ese edificio tenebroso, que no entendés por ejemplo qué hace ahí el personaje de Eleonora Wexler
Sí, y que además una portera esté tan buena.

Y tiene ese marido, gordo, desagradable…
Eso es de género, la convención, crees o no crees, tanto que esa mina sea portera o que ese edificio siniestro sea una casa, y ves que la película vas por ahí, es una referencia clara, y es muy difícil hacer eso en el cine y salir bien parado.

La referencia está todo el tiempo…
Sí, y lo hace sistemáticamente en cada escena, múltiples referencias.

¿Esto lo hablaron con el director?
Sebastián Perillo tenía muy claro lo que quería hacer, todo definido y con un equipo increíble. Todo fluyó desde el comienzo, en el primer encuentro ya intercambiamos muchas ideas y estábamos de acuerdo permanentemente.

¿El cine te permite salir de algunos lugares comunes en los que te encasilla la televisión?
Sí, ahora voy a participar en el nuevo filme de Benjamin Naishtat Rojo. Mi participación es pequeña, tengo tres escenas y en una de ellas muero, y él me dijo que quizás no quería hacerlo, y yo sí lo hago, primero porque a él lo admiro, y no creo que un protagonista siempre tenga que ser protagonista, ese es el problema de Argentina y el cine de acá, porque no hay rotación.

Igual en el último tiempo se ha creado como un nuevo star system…
Ojalá se destruya y se cree otro nuevo y podamos circular y tener trabajo.

¿Es difícil hacer cine y TV?
Esto fue previo a Nina… y posterior Estocolmo, y pude estar también en la película de Mariano Llinás La Flor (2016), igual el año que viene va a ser más que nada de cine.

Y las otras actividades que hacés?
Es lo que más me gusta, no me da plata, pero me encanta, los festivales que hago y dirigir videos.

¿Podés ordenarte para hacer todo?
Fluye bastante, y hay veces que mi mujer me dice “tenías que hacer un festival de rock” y me pongo en contacto con gente joven y eso me inspira, es una buena manera de envejecer bien y ver las cosas que hacen los pibes nuevos.

¿Qué es lo que más te gustó de Amateur?
El riesgo, que es diferente, acaricia el género, no es gore, es ofrecida, tiene escenas de acción de sexo, ritmo, me parece que es popular, no es que tenes que ir a la película, sino que se ofrece.

Y además tiene muchos homenajes…
Sí, a películas argentinas además, que se conocerán en algunos casos por esta, por ejemplo Sangre de Vírgenes (1967), es muy generoso el film con el cine argentino.

¿Con qué soporte de los que trabajás te sentís más cómodo?
Con el cine, me gusta la cosa deportiva de la tele, porque es gratificante en el sentido de tener laburo y que te paguen bien, pero en el cine hay un intercambio más profundo, igual me gusta la tele y no reniego de eso, una cosa puede convivir con la otra.

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