Matías E. González
08/11/2016 12:36

EscribiendoCine dialogó con Andrés Habegger, director de El (im)posible olvido (2016), película que aborda un viaje interno, emocional y político en el tiempo hacia donde se alojan los momentos olvidados. Se cuenta la historia de un padre activista político, casi un héroe víctima de la violencia militar latinoamericana de los años 70. “Partí de algo muy conceptual y llegue a una zona muy personal. Lo complejo es, en todo caso, armar un relato para otros, que no sea críptico, sino que pueda construir un personaje y una historia que cuente un relato”, explica el cineasta antes del estreno.

El (im)posible olvido

(2016)

El (im)posible olvido es un film en el que se expone un viaje interno, emocional y político donde se alojan los momentos olvidados ¿cómo surge la historia del film, en la que transmitís tus propias experiencias de vida?
Siempre me intereso el concepto del olvido, el olvido como contrapartida de la memoria. Me preguntaba: ¿Donde se alojan los olvidos?, ¿En qué parte del cuerpo, de la piel, del cuerpo, del alma habitan las cosas olvidadas? ¿Es posible recuperar los olvidos? Esa fue la matriz original. Y por otro lado pensaba en los registros que hacemos las personas para no olvidar, o para dejar constancia de las cosas que olvidamos. Allí están las fotos, los diarios, las grabaciones, como forma de registrar las vivencias que tal vez olvidemos algún día. Pero en el comienzo solo estaban estos conceptos como idea. Aún no había estructura y mucho menos la posibilidad de narrar en primera persona ni el ejercicio intimo que termino siendo. En la medida que avanzaba fui abriendo cajas con materiales de mi historia que tenía guardados y que no miraba hacia tiempo. Entonces aparecieron objetos, cartas, Imágenes, diapositivas. Y no lograba recordar nada de lo que esos materiales me decía. A partir de ese momento la idea de la película fue girando hacia lo personal. Tarde tres años en aceptar que si yo quería hablar de lo que quería hablar tenía que estar en el film y poner el cuerpo. Entonces, con esa nueva dirección la búsqueda se simplifico hacia lo íntimo y singular.

¿Cuáles son las mayores dificultades y desafíos a la hora de contar acontecimientos tan ligados a tu historia personal?
Interesante la pregunta. Es una frontera compleja, sinuosa. Es a su vez un desafío. En este caso llegué a la primera persona y a un relato íntimo y personal como decantación de un proceso. Partí de algo muy conceptual y llegue a una zona muy personal. La enorme ventaja de eso es que si uno se decide a poner el cuerpo está dispuesto a casi todo. Llegué a ese lugar y me tengo que entregar por completo, no vale el cansancio, ni los temores, ni los miedos, aunque estén. Me puedo exprimir a mí mismo porque yo decidí ponerme en ese lugar. Lo complejo es, en todo caso, armar un relato para otros, que no sea críptico, sino que pueda construir un personaje y una historia que cuente un relato. Un cuentito que empieza, se desarrolla y termina. Y eso creo que esta logrado. Hubo muchas secuencias filmadas que quedaron afuera más que nada porque con Alejandro Broderson, el montajista, nos dimos cuenta que servían más para mi historia personal, o tenían más valor para mí que para formar parte del relato. El (im)posible olvido es un relato muy íntimo y personal que da cuenta de un proceso pero siempre me preocupe en diferenciar lo que podía ser terapéutico para mí y lo que formaría parte del film.

La construcción del relato se plantea, a su vez, como la construcción de la memoria ¿cómo fue el proceso de realización de este documental?
Creo que la construcción de la memoria es un procedimiento similar a la construcción de un relato cinematográfico. Cada recuerdo es un retazo, una pincelada, un fragmento, un indicio. Todo eso lo unimos y le damos un sentido y luego se constituye en eso quenosotros llamamos memoria, la memoria de nuestra vida, nuestra historia. El cine es lo mismo, imágenes reunidas con un sentido que conforman una historia. Todo es construcción al final de cuentas.

Por eso para mí fue central evidenciar el proceso de construcción del film. Estamos construyendo memoria. Estamos construyendo una película. Por eso se evidencian los dispositivos, no hay realidad pura, hay fragmentos de realidad mirada, que existe porque la miramos, porque cobra sentido ante nuestros ojos.

El proceso de realización de esta película fue maravilloso, porque todo lo que sucede es auténtico. Es verdadero. Y cuando digo verdadero es porque es lo que sucede allí mismo y la cámara lo captura. Cuando uno busca el mundo se expande. Las cosas aparecen porque uno está dispuesto a encontrarlas. Y ahí está la cámara, dejando constancia de esa verdad, que ya no es verdad solamente. Ahora es cine.

La fotografía y el sonido complementan las imágenes plasmadas en el film ¿en qué te basaste para las cuestiones técnicas?
En El (im)posible olvido usé registros digitales, súper 8 y archivos de, vhs, dvcam y 16mm. Y entiendo que esa mezcla termina conformando una totalidad. Me resultaba interesante utilizar los distintos formatos por los cruces temporales que generan. El súper 8 da cuenta de una textura de los 70s pero está filmado en la actualidad. Y que en algunos casos no se distinguiera si era material de archivo o material generado para el film le daba potencia narrativa.Y con lo sonoro lo mismo. Hay un mundo sonoro, de fábula, imaginario, el sonido de la memoria abortada, de la imposibilidad. La banda de sonido es un elemento importantísimo para generar climas, sensaciones, pensamientos. Los sonidos deberían llevarte a navegar. Y en este caso, ese bello viaje, lo logramos junto a genio de Gaspar Scheuer. Creo que siempre es central que los elementos técnicos estén puestos al servicio del relato, del clima y de la narración.

El (im)posible olvido ya tuvo un exitoso paso por festivales ¿cómo vivis los reconocimientos al film?
¿Qué decir? Es cerrar el proceso. Es dejar que el niño comience a crecer y caminar. Es desprenderse. Y es ver lo que t devuelve ese breve mundo que se enfrenta con la película. Es bello que la película comience a circular y que lleguen comentarios. En general las devoluciones que me hicieron son muy potentes, muy emotivas. Si uno ofrece al mundo su intimidad la devolución viene en la misma sintonía. Y eso es muy fuerte.Mi expectativa es que, a la gente que entre a unas sala a ver El (im)posible olvido le suceda algo, aunque sea muy pequeño. Que el público pueda salir de una forma diferente a la que entro a la sala.

En cuanto a tu futuro en la industria cinematográfica ¿Estás trabajando en algún otro proyecto o tenes alguna idea en mente?
Hay varios proyectos dando vuelta. Hay una historia ficcional con muchos elementos documentales Y navegan por ahí dos ideas para futuros documentales. Pero recién están naciendo y deben encontrar su forma. Sin lugar a dudas, el mundo del cine es lugar que me gusta habitar.

Comentarios