Juan Pablo Russo
24/10/2016 14:03

Robert Bonomo debuta en el cine con Miss (2016), una comedia "ovni" dentro del amplio universo que este género abarca en el cine argentino. Desde el casting hasta la propuesta estética y narrativa Miss resulta un verdadero hallazgo que no debería pasar desapercibido. "Armé un proceso inverso en la construccion de una película, primero encontré el personaje, lo conocí a fondo, lo asimilé, y a partir de ahí escribí un guion de ficción", dice el cineasta en diálogo con EscribiendoCine.

Miss

(2016)

Miss es una película atípica para el cine argentino, ¿cómo se origina la idea?
Estaba hace mucho tiempo buscando un personaje que tuviera algo que decir, un personaje singular y con una perspectiva y sensibilidad diferente. Alguien con quien me identificara en la manera del ver al mundo Y armé un proceso inverso en la construccion de una película, primero encontré el personaje, lo conocí a fondo, lo asimilé, y a partir de ahí escribí un guion de ficción.

¿Cómo aparece Roberto Law Makita, el actor central de la película?
En el proceso de búsqueda de personajes yo estaba filmando publicidad, y siempre sentí mucha curiosidad por el mundo de los extras. En el pasillo de un casting su figura me llamó mucho la atención. Lo convoqué para una entrevista filmada que todavía conservo. Apenas comenzó el reportaje empezé a conocer su personalidad y sensibilidad, ya tenía claro que quería filmar una pelicula con él.

¿Se podría decir que la película es una versión libre de su vida?
La película está inspirada en su esencia, en su manera de mirar el mundo, el amor, las mujeres, la amistad. Hay cosas de su vida que coinciden con la ficción, como su trabajo como extra, su deambular por la ciudad, su anhelo por encontrar un amor para toda la vida. Obviamente me tomé unas licencias para construir la ficción y que funcionara la historia. Pero siempre me guie por como podía pensar, actuar y sentir Roberto en la vida real y eso lo trasladé al universo de ficción.

¿Cómo fue el proceso para convertir la persona en personaje?
Fue un trabajo de mucho tiempo. Fue un proceso de muchas entrevistas donde iba sabiendo de su vida. Fueron muchos momentos de amistad y confidencia. Donde le pedía que traiga escritos sobre diferentes temas que atravesaron su infancia y adolescencia. Muchos de esos textos se transformaron en una voz en off que aparece en la película. He grabado también varias improvisaciones y escenas guiadas que me han servido también de punto de partida para el guion.  Luego de ese largo proceso de conocimientos y encuentros vino la etapa de escritura que siempre se fue retroalimentando de ese material.

No sólo el personaje central es un hallazgo sino también los coprotagonistas, ¿ellos también aparecieron de la misma manera?
Su amigo Rigoberto Zárate, confidente de su historia de amor, salió también de esas entrevistas iniciales. Otros, como Malena Villa y la vecina aparecieron de un extenso casting que hicimos durante varios meses. Pero el criterio en general es que los personajes tenían que hacer de ellos mismos. Siempre hubo un criterio muy documental y realista en las actuaciones.

El guion está escrito a seis manos, además de vos aparecen Santiago Giralt y Juan Villegas, ¿cómo fue ese trabajo en conjunto?
En realidad esto responde a que hubo diferentes etapas de escritura en el transcurso del tiempo. Los tres nunca coincidimos en un mismo momento. La primera etapa, hace varios años ya, la encaramos con Santiago Giralt en el que compusimos la columna vertebral de la historia. Luego y en el transcurso del último tiempo con Juan Villegas trabajamos mucho en interpretar su voz, sus diálogos, sus formas y su manera de moverse en las situaciones en la que estaba expuesto el personaje.

En muchas situaciones, y también en cuanto a su construcción estética, me hizo recordar al cine de Wes Anderson, ¿lo tomaste como un referente?
Obviamente me gusta la representación visual de su cine, pero nunca lo tome como una referencia consiente. Más bien Aki Kaurismäki y François Truffaut son más referencias para mí.

La paleta de colores y la simetría de los planos son dos elementos que le dan a la película ciertas características inusuales, ¿cómo fue el planteo de la propuesta estética?
Siempre tuve un afecto especial por la simetría y por trabajar los encuadres en dos dimensiones. Me gustaba la idea de que estos personajes marginales transitaran por una ciudad limpia y prolija. Crear un mundo más bien ordenado para que el contraste y la escala fueran mayores. Me pareció una propuesta más interesante que ponerlos a vivir en un mundo más costumbrista.

Veo a Miss como un hallazgo dentro de la comedia local, ¿pensáis que ocupa un lugar que hasta ahora estaba vacío?
Realmente no tengo idea en qué lugar aterrizó la película. Me propuse asumir riesgos formales tanto en la propuesta del casting, las actuaciones y la estética. Puse en juego elementos que aparentemente no combinaban. Ojalá que la gente la pueda disfrutar e identificarse con la sensibilidad que propone el personaje y la historia.

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