Rolando Gallego
17/10/2016 17:49

Alejandro Chomski (Dormir al sol, 2010) regresa al cine con la adaptación del libro de Jorge Parrondo Maldito seas Waterfall (2016), una historia centrada en la improductiva vida de Roque Waterfall (Martín Piroyansky), un ser que sólo vive para alentar a Atlanta, su equipo de fútbol preferido, y errabundear por su barrio sin un fin específico, hasta que un documentalista alemán (Rafael Spregelburd) lo contacta para retratar sus abúlicos días. “Es un momento único en la historia de este país. Es increíble la producción cultural, hablo de producción, claro, no de exhibición que ese es otro tema”, afirma en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Maldito seas Waterfall

(2016)

¿Cómo surge la idea de adaptar el libro de Parrondo?
Yo estuve en Los Ángeles y conocí a Jorge y a través de una amiga en común vi el libro, me encantó, me dio los derechos, hice una serie de negociaciones para hacerla en inglés, luego volví a la Argentina y viviendo acá la terminé adaptando a Buenos Aires.

¿Siempre pensaste en Martín Piroyansky o barajaste otros actores para el protagonista?
Barajé otros más grandes porque el personaje me parecía que tenía que tener más de 40 años para ser más sólido, y realzar su contraste de no hacer nada, su falta de ambiciones, que alguien más joven, igual creo que eso fue resuelto por Martin, y rompió la barrera de si tenía que ser más joven o no.

¿Cómo seleccionaste al casting secundario, tan protagonistas como Waterfall?
Eso es lo que pasa siempre cuando un personaje secundario está bien emplazado, como Alfred Hitchcock le daba la importancia que tenían que tener, no te los podés imaginar de otra manera, cuando pienso que Ronald Reagan era el candidato número uno para hacer de Laszlo en Casablanca (1942) me agarro de los pelos, tal vez si no lo hubiera hecho no nos podríamos imaginar la película sin Ronald Reagan, pero eso es otra historia. Para hacer del ex combatiente convoqué a Luis Machín, que ya había trabajado conmigo en Dormir al sol, le dije que tenía un pequeño rol, pero como es un gran intérprete terminó dándole más importancia a su personaje. Uno muchas veces se deja sorprender, como me pasó con Javier Lombardo, que llegué a través de un asistente de dirección, o con Walter Jakob, que me lo recomendó Mariano Llinás para hacer de mi alterego. Y así de a poco aparecieron otros como Germán de Silva, con quien trabajé hace 15 años, luego hizo mucho cine, yo lo saqué de un casting, o Mauricio Dayub, que iba a hacer un personaje y sintió que no iba a tener tiempo y se ofreció hacer de trapito y le encantó hacerlo para burlarse del cine independiente, y así se fue llenando.

En tus películas hay una recurrencia a la literatura como fuente de inspiración para tus relatos y además anclarlos en barrios ¿por qué?
Creo que el problema de la literatura es que no pasa en ningún barrio, y cuando uno la lleva al cine, si uno puede darle un anclaje geográfico a esa historia es más fácil la trasposición, primero desde un punto de vista de producción, desde el desglose de las locaciones, es más fácil si pasa en un barrio como Chacarita que en toda la ciudad, además desde el punto de vista narrativo me parece que justifica a veces que personajes vivan en un barrio específico para que pasen cosas no tan normales, son como herramientas de adaptación para convertir el material literario en algo visual. En la novela Waterfall no vivía en un lugar específico de Los Ángeles, acá yo me mudé al complejo Los Andes y se me ocurrió que podía vivir allí, porque el film habla del hedonismo o como dice Nietzche del llamado del ser.

¿Fue difícil primero bajarla para adaptarla en inglés y luego hacer un nuevo guión en castellano con el mismo material?
Fue muy difícil, fueron siete versiones entre el inglés y el español, y al principio, donde no vivía todavía en el complejo, era complicado pensar un lugar. Me jugué una primera carta para hacerla en inglés, el cine independiente allá se fue al carajo y después vine a vivir acá pero hubo mucho trabajo previo. Hay momentos en los que sabés cuándo tenes que mostrar un guion y cuando no, pero igual lo hacés por ansiedad, y me mandé a presentarlo a concursos, yo buscaba que salga realmente bueno, es como cuando se escribe una novela, hay muchas reescrituras antes de terminarla, acá confrontas el material con otra cosa, siempre.

¿Cómo fueron tus experiencias de dirigir por encargo?
Es lo peor que le puede pasar a una persona que se dedica a esto y tiene que pagar el alquiler, y que tiene amor por esto, no para hacerse famoso o millonario. Yo me embarqué en dos proyectos terriblemente dolorosos en cuanto lo artístico, pero gratificantes en el sentido monetario que me permitieron seguir tirando para hacer las películas que me gustan.

¿Cómo sigue tu trabajo?
Estreno ahora este film y Existir sin vos, una noche con Charly García (2013), primero en un centro cultural, luego en La Plata, después en el Haroldo Conti, en el Centro Cultural de la Cooperación, en el Centro Cultural Kirchner y esperamos cerrar el Cosquín Rock, además estreno en noviembre Alek (2106) un documental sobre mi abuelo.

¿Estás trabajando en algo nuevo?
Estoy con una coproducción con Canadá a filmarse en la Patagonia protagonizada por Willem Dafoe. Estoy muy entusiasmado, con eso, y eso es mi próximo proyecto, al cual estoy abocado, en inglés con un escenario como la Patagonia increíble.

¿Qué sentiste cuando tu corto Alexander and the Terrible, Horrible, No Good, Very Bad Day (1997) fue adaptado por Disney?
Sentí lo mismo que Alejandro Jodorowsky cuando David Lynch adaptó Dune (1984), se alegró mucho que la película fuese mala. Yo hice ese corto para poder hacer el film, después volví a Buenos Aires, y yo sabía que en algún momento la iban a agarrar, pero por suerte es malísima.

¿Cómo ves el momento actual del cine argentino?
Cambié de opinión últimamente, ví todas las películas para votar en la Academia de Cine y creo que es un momento único en la historia de este país. Es un momento en donde se hace La luz incidente (2016), Kóblic (2016), Gilda: No me arrepiento de este amor (2016), El ciudadano ilustre (2016), venimos de Relatos salvajes (2014)... Es increíble la producción cultural, hablo de producción, claro, no de exhibición que ese es otro tema.

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