Juan Pablo Russo
10/10/2016 16:41

Sebastián D'Angelo, escribió, protagonizó y dirigió Tríada (2016), la historia de un triángulo amoroso conformado por dos amigosy la nueva pareja  de uno de ellos, su primera película estrenada comercialmente donde comparte el protagónico junto a Gustavo Pardi y Mercedes Oviedo. "Nuestro trabajo solo es dar una nueva mirada a ideas ya creadas que están grabadas en nuestro inconsciente producto de todo aquello que hemos visto, leído y vivido", dice en una charla con EscribiendoCine sobre la historia que dirige junto al experimentado Santiago Fernández Calvete.

Tríada

(2016)

¿Cómo aparece la idea para Tríada?
La idea de Tríada apareció de manera muy opuesta a lo que sería la inspiración. Se me había pegado una canción de los 80 y no podía dejar de escucharla en mi cabeza. La busqué por Youtube y encontré que alguien había hecho un video casero con imágenes de un capítulo de la serie de TV División Miami en que su protagonista se reencuentra con un viejo amigo y compañero de guerra en un bar. Al principio todo es efusividad pero, a lo largo del episodio, su personalidad muestra otras facetas que lo terminan enfrentando con su antiguo compañero. Ese mismo día pasó por la casa de Gustavo Pardi y le mostré este video. Y, más allá de que nos divertía mucho, nos dimos cuenta que queríamos contar una historia así. Entonces pensamos: ¿Qué podría enfrentar a dos amigos de toda la vida?. Y la respuesta fue inmediata: el amor por una misma mujer. Pero una mujer que contuviera aspectos de cada uno de estos hombres. Lo fui a ver entonces a Santiago Fernández Calvete (quien se convertiría luego en co-director del film) para ver si tenía algo escrito sobre esa temática. Y resulto que sí, solo que su historia giraba sobre la trama policial y nosotros queríamos contar el conflicto desde lo emocional. Entonces le pedí autorización para utilizar la idea central pero sobre una nueva historia. Y Santi nos respondió que la idea no era de él y que desde William Shakespeare en adelante se estaba usando mucho el conflicto de triángulo amoroso. Y comencé a escribir. Obviamente existieron varias versions hasta que a fines de 2013 tuvimos la final que presentamos al INCAA con Magma Cine.

Es raro ver historias que parecen minimalistas que de repente viran hacia el trhiler o el suspenso, ¿qué te llevo a apostar a un cine así?
En principio, el llevar el conflicto a fondo, sin prejuicios de que si eso podría suceder o no. El cine es un campo de ficción, justamente, y lo divertido es poder transitar situaciones que en la vida cotidiana no siempre te animás. Por otro lado, la idea inicial de la película de que los cambios no son instáneos sino que se van gestando sin que te des cuenta hasta manifestarse súbitamente ante tu impotencia, están muy trabajadas no solo desde como resolver la escena actoralmente en cuanto al ritmo, a la intensidad y a la forma del decir, sino también desde un montaje algo vertiginoso que no te permite pensar que puede venir después. De ahí que, a mi criterio, la película “no te suelte”.

Tríada tiene la particularidad de intercalar diferentes géneros y hasta de despistar al espectador ante un final que parecía anunciado, ¿cómo fue el trabajo narrativo?
Salir del prejuicio o del género en sí. Las formas narrativas a nivel mundial están cambiando. Las series lo están poniendo de manifiesto. El “multi-género” es algo totalmente habitual desde Mad Men a Breaking Bad. Y el cine que a mi más gusta, que es el de los noventa, incorporaba ya esta idea. Si ves lo que hacía Martin Scorsese o Michael Mann, por citar a algunos, vas a ver que cambiaban el género dentro de la misma escena, incluso. A mí eso me gusta mucho. Y en los testeos del primer armado con espectadores notamos que les encantaba que Tríada tuviera ese aspecto. Lo cual nos llenaba de orgullo, porque es una película pensada para el espectador.

¿Te influenciaste en algún otro autor en particular en la construcción más allá del cine de Martin Scorsese o Michael Mann?
Una vez leí una frase de Lenny Kravitz que me quedó muy presente: “El arte se construye sobre lo construído. Solo agregamos una capa más a lo existente.” Eso me relajó y entendí que, tal vez, nuestro trabajo solo es dar una nueva mirada a ideas ya creadas que están grabadas en nuestro inconsciente producto de todo aquello que hemos visto, leído y vivido. Tal vez solo se trate de darle una nueva forma a todo eso. Creo que la película está cargada de referencias no planeadas y, a la vez, es totalmente personal.

Ante una película de estas características, donde parece que el guion está muy estudiado, ¿se puede improvisar durante el rodaje o toda está muy atado?
A mi me gusta respetar mucho el guion. Sus situaciones y sus diálogos. Confío en eso que escribí y por qué decidí filmarlo. Aún en frases que parecen cotidianas, todo está dicho por algo. Hay palabras puntuales que tienen una connotación específica que sale del personaje que la dice de manera directa al oído del espectador sin que este las logre desmenuzar, pero el impacto se produce. Así y todo, hemos modificado textos a partir de sensaciones de cada actor y como le quedaba más cómodo decirlos. Hemos también sacado o hasta agregado cosas. Pero creo que para poder improvisar, para poder entrar en el marco de lo imprevisto en una escena, primero tiene que existir el marco de lo previsto para que eso que aparece no salga de contexto. Y a veces esas incorporaciones, si no son trabajadas desde el verosímil, desde la coherencia de lo que ocurre, puede hacer que como espectador dejes de ver al personaje y veas a la persona que lo interpreta, lo que hace que el contrato con el espectador se rompa. Es muy sútil la línea. Pero en nuestro caso creo que aquello que se improvisó quedó perfectamente integrado.

¿Por qué la decisión de codirigirla? ¿Cómo fueron los roles durante esta etapa?
Como te contaba, en el inicio del proceso Santiago Fernández Calvete estaba ya con nosotros. Tiempo después, fui su asistente de dirección en su segundo film Testigo íntimo (2015). Y, al tener que abordar el doble rol de actuar y dirigir, además sobre un guion propio, era necesaria una mirada externa. Y siendo también mi primera película en circuito comercial su experiencia hizo que nos anticipáramos a posibles “catástrofes”. Pero en todo momento él fue muy bondadoso y me dejó hacer mi planteo. Me daba siempre opciones pero me cedía la última palabra. Sabiendo que él estaba detrás del monitor pude permitirme arriesgar más de lo habitual.

Comentarios