Rolando Gallego
04/10/2016 14:00

En su segundo largometraje tras Caídos del mapa (2013) los directores Leandro Mark y Nicolás Silbert aggiornan el subgénero de la comedia que podría denominarse como “cine de fiesta” y le impregnan un estilo particular en La última fiesta (2016).  Protagonizada por Nicolás Vázquez, Alan Sabbagh y Benjamín Amadeo, la película bucea en la amistad de tres personajes bien distintos entre sí pero que a pesar de eso se mantienen juntos ante los obstáculos que la vida les va poniendo. "No somos fanáticos de lo escatológico ni zarpado, pero nos gustaba el género y el trabajar con el gag", dicen en una charla con EscribiendoCine.

La última fiesta

(2016)

¿Cómo se dividen el trabajo para dirigir a cuatro manos?
Nicolás Silbert: Tenemos una dinámica de laburo en la que si bien los dos estudiamos cine, yo me volqué más al teatro, entonces nos dividimos delante del lente y detrás. Leandro hace cámara y montaje, yo hago más cosas con los actores. Pensamos la película juntos, pero esto nos da una libertad en el set más amplia y nos permite que nuestro cine tenga planos más trabajados, y complejos, y eso nos deja hacer cosas raras.

Leandro Mark: Cuando se canta corte hay dos tipos dando indicaciones. Hace años que nos conocemos, tenemos una empresa juntos y todo se duplica, se potencia.

Nicolás Silbert: Además está la ventaja que nadie habla mal de nadie, porque siempre somos dos (risas).

En Caídos del mapa adaptaron un clásico de la literatura infantil nacional, y en La última fiesta traen al cine argentino un subgénero, el de filmes de “fiestas” ¿cómo surgió la idea?
Nicolás Silbert: Lo de Caídos del mapa fue una responsabilidad grande porque la gente había crecido con él y salimos bastante bien parados con los fans. En este caso la productora nos acercó la propuesta con el trío protagónico y la idea de hacer este tipo de comedia. No somos fanáticos de lo escatológico ni zarpado, pero nos gustaba el género y el trabajar con el gag, el resto fue encontrar a los actores y el guión adecuado.

¿Fue muy difícil filmar “la fiesta”, algo que hay veces que no se puede plasmar en el cine?
Leandro Mark: Sí, y al día de hoy le encuentro cosas, eso que fue tocada, porque fue muy complejo filmarla, es como el desembarco del soldado Ryan, más en un clima que no es de fiesta real, eran 15 actores, hacía frío, no se podía descontrolar...El crédito es del diseño de producción que logró plasmar cuatro o cinco días de fiesta en un tiempo.

Nicolás Silbert: Nuestro master shot era la apuesta, no es una película tan grande como se cree, por eso la entrada era importante, luego cerramos con los extras, agrandamos la casa filmando espacios, no podíamos ser una fiesta pequeña. Las escenas ajenas a la fiesta, permiten abstraerse del espacio porque hay personajes bien llamativos.

¿Buscaron referencias en otros films de “fiesta”?
Nicolás Silbert: Sí, en muchos lugares, no queríamos hacer algo publicitario ni referencial, si utilizamos algunos recursos como la cámara lenta pero porque eran necesarios.

Leandro Mark: La fiesta de Buenos vecinos (Neighbors, 2014), espontánea en una casa, de gente más grande, fue una referencia clara.

Nicolás Silbert: Es que ellos tienen de todo, nosotros convocamos a extras y llamamos a algunos amigos, bailarines, que se copen y armen el clima de la fiesta.

¿Nicolás Vázquez arengaba de verdad?
Nicolás Silbert: Sí, es un agitador profesional, arengaba, muy cómodo. Lamento no haber sido amigo de él cuando iba de vacaciones a Pinamar.

Leandro Mark: Cuando nos dijeron que iba a ver 120 extras yo dije que los quería ver, y me dijeron que no, que eran 120 personas.

¿Cómo apareció, más allá del trío que ya estaba propuesto, el resto del elenco?
Nicolás Silbert: La película tenía el fuerte de tener postas, entonces pudimos sumar a los mejores referentes de la comedia de la argentina actual, que esté Sebastián Presta y Julián Lucero es una locura, tener a Julián Kartún y a Luciano Rosso es increíble, darles la posibilidad de hacerles ver otra cosa, la gente que vea a Vázquez que quiera ver a Kartun, y viceversa.

Leandro Mark: Que es algo que hacen mucho los yanquis.

Y el casting de los adultos ¿aceptaron de primera cuando fueron con la propuesta?
Nicolás Silbert: Graciela Pal aceptó de una, quería esto de tener el arma. A Roberto Carnaghi, yo me acerqué con mucho respeto, si bien no estuvimos mucho tiempo, tuvo un timing increíble, tiene oficio, le encantó hace de este viejo pajero. Los dos roles adultos fueron increíbles.

Leandro Mark: Y también está Atilio Pozzobón que es como una especie de debilidad nuestra. Porque tiene mucho cine encima. Además Alan Sabbagh debutó en Luna de Avellaneda (2004) con él.

Nicolás Silbert: Los personajes mayores son las peores influencias de la película, son pésimos ejemplos, las mujeres son más inteligentes que los hombres en las películas, el personaje de Eva de Dominicci es una bomba pero es más sabia que el personaje de Nicolás Vázquez.

Con este clima de fiesta, ¿fue complicado el rodaje?
Leandro Mark: No, nunca se descarrió, si fue intenso en cuanto a tiempo y condiciones, filmamos mucho de noche y ahí había que remarla para que se sienta el clima de fiesta, pero nunca se desmadró.

Nicolás Silbert. Nunca y ver a Alan Sabbagh en una escena de acción en el Tigre con frío fue esperar a que no se retobe el elenco.

Leandro Mark: Había que cuidarlos, Benjamín Amadeo estuvo en cuero horas y no se tenía que enfermar. Todos entendieron que había que hacer una comedia a cara de perro y todos lo entendieron.

¿Cuáles son las expectativas ante el estreno?
Nicolás Silbert: Que la gente se divierta, la pase bien, para nosotros ya está. Ojalá que eso le pase a la mayor cantidad de personas. Sentimos que hicimos algo que tiene más chance para que la gente la pase bien.

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