Nacho Artigas
10/09/2016 13:19

A una semana del estreno en salas, Jorge Leandro Colás habló con EscribiendoCine sobre su último documental Los pibes (2015), una película que relata la rutina de los cazatalentos del Club Atlético Boca Juniors y la de los jóvenes jugadores que aspiran convertirse en futbolistas profesionales, cuyos propios deseos se ven también motorizados por la ambición de sus padres de ver a sus hijos triunfar en la cancha. “Un mecanismo de selección que evalúa a unos 40.000 chicos, de los que quedan sólo unos 10 ó 12 en las divisiones inferiores del club, es claramente un mecanismo expulsivo y en cierto sentido cruel”, estima el cineasta que mostró la película en el 30 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI.

Los pibes

(2015)

¿Cómo surgió la idea de realizar un documental sobre los Cazatalentos de Boca?
Con nuestra productora, Salamanca, solemos hacer algunos videos y pequeños documentales para las redes sociales de Boca Juniors. A partir de esta situación, un par de años atrás, nos encargaron grabar unas breves entrevistas con algunos miembros del departamento de captación del club. Entrevistamos a García, Madurga, Perotti, Maddoni y nos resultó muy interesante, pero fue en el momento de grabar algunas “imágenes de relleno” para esas entrevistas, cuando conocimos el ámbito de las pruebas. Y ese día, en forma inmediata, dije: “acá hay una película”. Sentía que la búsqueda y la mirada de estos particulares cazadores de talento, la ilusión inmensa de esos niños por jugar en Boca, la presión desmedida de algunos padres pensando en una posible salvación económica, eran piezas que conformaban un mundo sumamente atractivo y potente para hacer un largometraje documental.

¿Considerás la selección de talentos, de a momentos, algo cruel?
Un mecanismo de selección que evalúa a unos 40.000 chicos, de los que quedan sólo unos 10 o 12 en las divisiones inferiores del club, es claramente un mecanismo expulsivo y en cierto sentido cruel. Más aún pensando que se trata de chicos, algunos contenidos por sus padres y otros presionados terriblemente por ellos.

Más allá de "los pibes" la película también refleja el mundo de los "cazatalentos"...
Si, Los pibes tiene que ver con los chicos que se prueban con la ilusión de jugar en Boca, pero también tiene que ver con el espíritu jovial y lúdico del grupo de cazadores de talentos de Boca. Ellos se cargan todo el tiempo, se chicanean sobre quien descubrió a mayor cantidad de jugadores, se divierten con lo que hacen. Incluso nosotros a veces éramos víctimas de sus bromas: nos escondían los bolsos de cámara o nos decían que no iban a seguir con la película.

¿Qué buscaste transmitir con la película?
Me parecía que lo más interesante era revelar ese costado desconocido del mundo de las pruebas. Todo el mundo conoce de oído el tema, pero muy pocos lo han vivido desde adentro y muchos menos los que lo vivieron en un club tan grande como Boca. Qué cosas ven los captadores en los chicos que juegan, cómo es el trato con los padres, qué pasa cuando un chico finalmente es elegido. Me parecía que por ahí iba la cosa, por lanzar una mirada profunda sobre ese trabajo que por momentos es rutinario y casi de oficina, pero que a veces sorprende con la magia de lo intuitivo y lo artesanal.

¿Qué experiencia te dejó el documental?
Tiene que ver con lo anterior. Me impactaba un poco el hecho de ver como en el proceso de pruebas, empieza a mezclarse el deporte con el negocio. Es allí cuando empieza a importar la categoría (a los chicos se los identifica por el año de nacimiento), la contextura física (cada puesto debe tener su físico adecuado), la adecuación a los puestos que más se necesitan (no todos pueden llegar a ser número 10). En este sentido, los chicos deben adaptarse a este tipo de situaciones o condiciones casi mercantiles, con leyes de oferta y demanda, que exceden y sobrepasan el simple hecho de jugar a la pelota.

¿Con qué dificultades te encontraste a la hora de realizar Los pibes?
La primera dificultad, fue claramente la de convencer a los protagonistas de hacer una película sobre ellos. Pensando que este grupo de cazadores de talentos, hace un trabajo muy intenso, está en el centro de muchas miradas y forma parte de un club gigante como Boca Juniors, es lógico pensar que no tan fácilmente aceptarían que un equipo de rodaje los siga todo el tiempo durante un año. Poco a poco, los fuimos conociendo y convenciendo y ellos accedieron a la posibilidad de que exista una película sobre ellos. Después, cuando empezó el rodaje, los captadores imaginaban un clásico documental de entrevistas, yo les expliqué un poco mi idea de hacer un documental de observación, pero ellos reclamaban su entrevista, querían contar a qué jugadores descubrieron, qué piensan del fútbol o qué cosa tiene que tener un jugador para triunfar en Boca. Yo les decía que era más interesante que los veamos a ellos en acción a que lo cuenten en una entrevista. No se si los convencí, pero con el tiempo fueron aceptando nuestro dispositivo de rodaje.

¿Cómo ves la situación actual de los documentales en Argentina?
Creo que en los últimos años el cine documental ha explotado, gracias a las políticas de apoyo brindadas por el INCAA. Hablo de explosión no sólo en cantidad sino en calidad, innovación y experimentación. Creo que en este sentido han aparecido miradas muy novedosas en el lenguaje documental, mucho más incluso que en la ficción. En el último tiempo han surgido algunos problemas graves que atañen al documental, en cuanto a conformación de comités del INCAA y a demoras que antes no ocurrían. No se puede pensar al documental a partir de la lógica de la sustentabilidad económica, porque su camino es otro, debe pensarse en él a partir de su valor cultural, que ayuda a conservar nuestra historia, a revelar realidades o descubrir personajes.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente o próximamente?
Si bien estoy desarrollando algún proyecto documental, lo que viene más cercano es el rodaje de la que será mi primera película de ficción, se llama Barrefondo y es una adaptación de la novela del autor argentino Félix Bruzzone. Cuenta los días y las noches de un piletero del conurbano bonaerense que se ve envuelto en una trama policial, cuando una banda de delincuentes comienza a “comprarle” información de las casas en las que trabaja.

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