Matías E. González
15/08/2016 13:14

Marco Berger (Mariposa, 2015) y Martín Farina (Fulboy, 2014), codirigen Taekwondo (2016), película que cuenta la historia de Fernando, quien está de vacaciones con sus amigos en una quinta de Ezeiza. Descansan en la pileta, toman alcohol, fuman, y sacan a la luz sus intimidades más profundas mientras exhiben una libertad lúdica, como si fueran niños en una colonia de vacaciones. Es un film que debutó en el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI, y continua su camino en su actual estreno comercial. “Taekwondo es una palabra que propone un hecho aislado como punta de ovillo para desenrollar un telón de fondo”, sostienen los cineastas en una charla con EscribiendoCine.

Taekwondo

(2016)

El Taekwondo es conocido como una disciplina deportiva y un arte marcial. Mientras que en el caso de la película podría pensarse que se hace hincapié en el arte de la seducción, a través de los gestos de los personajes, los silencios de las situaciones, ¿cómo surgió el título para la película? ¿Hubo otros nombres alternativos?
Martín Farina: El primer título, bastante firme al comienzo, fue Germán adentro. Marco pensó una batería de títulos posibles, y después se impuso Taekwondo. Me parece que responde más a una sonoridad. Significa menos por lo que dice que por lo que resuena. Una palabra que propone un hecho aislado como punta de ovillo para desenrollar un telón de fondo.

Marco Berger: Me gusta usar nombres sólidos y recordables. Taekwondo es una palabra hermosa y me parece que representa muy bien la masculinidad o es una palabra que se asocia mucho a lo masculino, a la dureza y la fuerza.

Respecto a la historia de Taekwondo, en la que se narra un espacio cerrado masculino cargado de tensión sexual, ¿cómo fue la construcción de ese ambiente, en el que están presentes diálogos y situaciones propias de un grupo típico de amigos pero con el agregado de dicha tensión?
Martín Farina: La quinta en la que viven es también un personaje clave. Un espacio en huída. Deshabitado, descuidado. Algo decadente. Quizás la belleza aparece por la forma en que se la habita. Marco me propuso hace tiempo filmar a ese grupo de amigos que solo están de vacaciones. Ni siquiera vacaciones, un tiempo de estar juntos porque todavía no hay un futuro palpable. Se le ocurrió a partir de ver unos videos caseros que mostraban amigos filmando pelotudeces, dónde las pijas aparecen como un elemento clave para molestar al amigo. Es una actitud típica de ciertos grupos, que sin novias presentes, y sin mucho que pensar, dirigen su deseo sexual hacia ese límite infranqueable con los amigos más queridos. Es el límite el que permite el erotismo. La historia de amor surge en ese contexto.

La locación principal de la película es una casa quinta en la que transcurren todos los hechos ¿cómo fue el proceso de rodaje?
Filmamos nueve días de corrido. Los chicos se iban y venían eventualmente y nosotros adaptábamos el rodaje a esa circunstancia. El guion (de Marco Berger) se escribió un par de semanas antes de filmar, y los diálogos para los actores dos días antes de empezar a filmar (no teníamos previsto filmar con diálogos. Pensábamos improvisar situaciones. Incluso fantaseábamos que la película fuera un homenaje al dogma, y justo se cumplían 20 años de La celebración) sabíamos que teníamos que filmar diez escenas por día.

Ambos ya tienen trayectoria en el ámbito cinematográfico, pero de manera individual, en este caso dirigieron en equipo ¿cómo fue ese trabajo en conjunto?
Martín Farina: El trabajo fue muy fluido. Nosotros tenemos algo en común que para mí es muy importante: No vemos nada por fuera de lo esencial. Sabemos trabajar con los elementos que disponemos y pensamos que eso es lo mejor que nos puede estar pasando en ese momento particular. Marco es un tipo muy simple con ideas muy claras, y con una gran virtud que es la confianza y el afecto. Yo decidí hacer la película porque después de un tiempo de amistad con Marco me di cuenta que podía aportar una estructura de trabajo chica, pero sólida que me ayudaría a aprender de su experiencia.

Marco Berger: La dirección de la película estuvo casi enteramente sobre mis hombros. Es el arreglo que teníamos antes de empezar a filmar. Durante el rodaje empezó a surgir la idea de que Martín filme algunas escenas de manera casi documental, como cuando juegan al futbol o cuando están en la pileta o jugando al tenis. Al terminar el rodaje me parecía injusto que esas escenas queden como si fuese un trabajo mío siendo mucho trabajo de él en solitario mientras yo ensayaba o preparaba otras cosas. Al final del rodaje le ofrezco a Martín la idea de co-dirección de la película y además siempre pensamos que la película era muy de los dos y ésta realmente nos volvía una unidad real.

Si bien en la película todos los personajes tienen sus escenas de destaque, los protagonistas son los actores Gabriel Epstein y Lucas Papa y el vínculo que surge entre los roles que representan ¿a qué se debió la selección de dichos actores para interpretar sus respectivos personajes?
Marco Berger: El proceso de casting fue grande. Probamos a más de noventa actores y ahí se iba armando el mapa de los personajes. Gabriel Epstein estaba elegido desde el principio y faltaba la unión entre él y los amigos y que además tenga mucha química con Lucas. A veces es difícil explicar cómo uno adivina cierta química. Creo que fue un poco porque Lucas Papa me gustaba mucho y un poco por intuición.

Taekwondo ya se presentó en el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI con localidades agotadas en todas sus funciones y amplia repercusión ¿cuáles son sus expectativas con el estreno comercial? ¿qué mensaje buscan transmitir a través de esta película?
Esperemos que la vea mucha gente. Yo quería romper un poco el mito personal o la idea equivocada de que los hombres en intimidad esconden algo gay, cuando en realidad lo que hacen es comportarse como niños.

Respecto a su futuro en la industria cinematográfica ¿están trabajando en algún otro proyecto actualmente o tienen alguna idea en mente para llevar a la pantalla grande?
Martín Farina: Estamos filmando con Marco un documental en Gualeguaychú sobre la vida en el pueblo, de los chicos de las comparsas. En este trabajo seguimos profundizando nuestra mirada del mundo, y por supuesto explorando los límites de la sexualidad. Quizás este trabajo se aproxima más a la experiencia que tuvimos en Fulboy, donde hicimos juntos el montaje que yo filmé en solitario. Esta idea también surgió en aquel momento cuando nos conocimos. Marco es además un gran montajista, que puede poner en tensión situaciones que incluso no fueron filmados directamente por él. Yo siento que su mirada expande la mía. Sin duda que estamos vinculados por una mirada del mundo en tensión, que tiene en la sexualidad un punto desencadenante. Por otro lado, también estoy trabajando solo, en tres proyectos diferentes: En breve estrenaré un musical biográfico que se llama Cuentos de chacales, y estoy en etapa de producción de dos documentales también biográficos, uno sobre un cineasta y otro sobre una escritora.

Marco Berger: Además de este proyecto con Martín yo estoy escribiendo otra cosa. De a poco va saliendo una nueva historia de la que estoy muy contento.

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