Rolando Gallego
08/08/2016 13:18

Con Inseparables (2016), la remake del film frances Amigos intocables (Intouchables, 2011), el prolífico director Marcos Carnevale vuelve a las pantallas tras El espejo de los otros (2015). Protagonizada por Rodrigo de la Serna y Oscar Martínez, el film habla de la amistad entre un tetrapléjico y su asistente y de los contrastes que entre ambos se presentan.  “Existe un miedo con las remakes muy justificado. A lo largo de los años, Hollywood especialmente ha hecho varias remake extranjeras con resultados poco felices. Pero también hay hecho remakes locales con resultados maravillosos”, afirma Carnevale en diálogo con EscribiendoCine.

Inseparables

(2016)

¿Cómo llega a vos la idea de adaptar a nuestro cine la historia de Inseparables?
La idea no fue mía, fue de Luis Alberto Scalella, uno de los productores de la película. Un día me llamó y me dijo que me quería proponer un proyecto que era una remake. Apenas me develó el título, le dije que sí.

¿Fue complicada la reescritura y adaptación?
La trama de la película y sus personajes son absolutamente universales. Eso es algo que sucede con mis películas por eso las han “remeikiado” tanto. Es una historia que puede ocurrir en cualquier lugar del mundo. Es de corte estrictamente humano. La zona más trabajosa fue la de encontrar al personaje de Rodrigo de la Serna. En la original es un típico afro, hijo de inmigrantes, influenciado por su cultura de origen como la francesa de adopción. Había que encontrar el equivalente de nuestro mundo, con nuestra idiosincrasia y así nació Tito, un chico del conurbano bonaerense. Tampoco quise caer en el estereotipo del chico de la villa porque, además de obvio, no le era funcional a la historia. Tenía que ser un personaje que no estuviera tan desconectado del mundo de Felipe para que pudiera interactuar con él.

¿Habías visto el film francés?
Lo vi cuando se estrenó en Argentina y sentí que era perfectamente una película que yo hubiera hecho. Yo trabajo mucho el humanismo, me interesa la problemática humana, crear personajes empáticos con el público para que se produzca esa comunión, esa comunicación que hace que quien ve la película en algún punto se siente identificada y nada mejor en la trama.

¿Qué elementos sabías que no ibas a omitir del original?
El espíritu. Esta es una película que nación con alma. Aunque te suene extraño, no todas las películas tienen alma. Esa es una preocupación que tengo siempre antes de encarar un proyecto. Y el guion que es uno de los mejores guiones que he leído en mi vida. Tiene una estructura narrativa poco usual, muy original.

¿Pensaste en Rodrigo de la Serna y Oscar Martínez siempre como los posibles protagonistas? ¿Y el resto de los actores?
Sí, siempre fueron ellos. Era todo un desafío encontrar a esos actores. Apenas nos reunimos con Scalella le sugerí el nombre de ambos y él había pensado lo mismo. Los llamé y a los dos les había encantado la versión original. Fue una gran experiencia la que vivimos rodando la película. Se armó un team perfecto entre los tres. Después había que encontrar a esa secretaria que tiene un color muy particular y también el primer nombre que surgió fue el de Carla Peterson. Y el ama de llaves que es un personaje entrañable. Alejandra Flechner hizo de Ivonne un personaje más grande que el original. Tremenda actriz.

¿Cómo fue el trabajo con ellos? ¿Lograron esa empatía automáticamente?
Totalmente. Son dos actores increíbles, de los mejores que tenemos en nuestro país. Los dos captaron de inmediato al esencia del personaje que iban a interpretar. Tuvimos algo muy a favor que ellos ya habían trabajado juntos en Amadeus. O sea que el vínculo ya estaba creado. Esa fue una enorme ventaja.

¿Cómo fuiste pensando el choque cultural sin caer en trazos gruesos?
Con mucho cuidado. Es lo que te decía antes, era fácil caer en los estereotipos porque la trama propone el encuentro de los opuestos: de un rico culto y de un carenciado sin cultura. En el guion original esto está muy bien trabajado y, al hacer la adaptación, traté de seguir esa línea sin dejarme tentar por lo que nos propone nuestra realidad local que es muy rico, pero que también está muy filmado.

Es un film, que más allá de la historia, los protagonistas marcan todo el tiempo el ritmo del filme, ¿Cómo hiciste para que tu marca también esté presente?
Mi marca es mi mirada y mi mirada es muy parecida al film original. Igualmente, sucede algo maravilloso entre el proceso de adaptación y el de rodaje que la película empieza a pasar por tu cuerpo, por tu mente como si la filtraras. Y ahí es inevitable que aparezca tu impronta. Veo hoy la película terminada y estoy ahí, es muy yo.

¿Qué opinabas antes, que lo hicieron con películas tuyas, y de adaptar Amigos Intocables, de las remakes?
Existe un miedo con las remakes muy justificado. A lo largo de los años, Hollywood especialmente ha hecho varias remake extranjeras con resultados poco felices. Pero también han hecho remakes locales con resultados maravillosos. En mi caso se hizo Elsa & Fred (en Hollywood) y Corazón de León (en Colombia, Francia y ahora se está por rodar en México). Es muy bueno para un director ver su película atravesada por la mirada de otro director, de otra latitud, con otra idiosincrasia. Por supuesto siempre hay cosas que te gustan más que las propias y otras que te gustan menos. Mi balance es bastante positivo.

¿Cómo pensás que se recibirá la adaptación en otros países?
Te soy sincero, no lo pensé. Todavía estoy pendiente de ver cómo lo recibirá el público local. Pero supongo que con curiosidad. Hay países en los que la original fue muy exitosa y hay otros en los que ha pasado desapercibida. No sé. Esperemos lo mejor.

¿Las tomas aéreas fueron complicadas de filmar? ¿Y las de la persecución en la autopista?
Los planos aéreos fueron complicados debido a la locación y al clima. En su gran mayoría fueron filmados en Cariló y Pinamar. Nos tocó un clima complicado, de mucho viento. Y nosotros trabajamos con drones que no son muy amigos de la ventisca marina. La secuencia de la persecución fue complicada, sí. Rodamos en el puente de Libertador, cosa muy difícil de conseguir, y nos obligó a hacer un gran trabajo de ingeniería y coordinación con pilotos.

¿Cómo fue el rodaje en las locaciones de la casa del personaje Tito?
Siempre es una gran experiencia filmar en un lugar como Lugano. Tiene una arquitectura increíble. Todo el paisaje es igual. Son edificios idénticos uno tras otro. Es como estar en algún país del este europeo. Y la gente nos recibió muy bien. Rodrigo ya había filmado ahí durante mucho tiempo cuando hizo El puntero, con lo cual era un amigo de la casa.

¿Estas conforme con el resultado de Inseparables? ¿Quedó afuera mucho material en la edición?
Creo, me arriesgo a decirte que es la película que mejor filmé hasta ahora. Hay más experiencia, es cierto, pero lo siento así. Estoy feliz con el resultado. Y no, no quedó material descartado. Sólo una escena que la quité porque sentía que ya estaba contada en otras y que atentaba contra el ritmo en un tramo específico de la película.

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