Tomás Tito
05/07/2016 12:14

La helada negra (2016), segundo largometraje del director entrerriano Maximiliano Schonfeld (Germania, 2013), narra una fabula que roza lo fantástico en donde una granja se ve amenazada por una famosa helada pero la aparición de una joven (Ailín Salas) produce que este peligro para los habitantes empiece a ceder. Con participación en la sección Panorama del Festival Internacional de Cine de Berlin y en el 18 BAFICI, se aproxima su estreno en salas comerciales y EscribiendoCine tuvo la oportunidad de mantener un dialogo con el director quien admite que “fueron las ganas de filmar post Germania una película que la enfrente, que se miren ambas.

La helada negra

(2016)

¿Cómo surge la idea de esta película?
Fueron las ganas de filmar post Germania una película que la enfrente, que se miren ambas. Después imágenes sueltas y la historia de una niño sanador. Todos esos elementos fueron constitutivos y con el tiempo se fueron desplazando o cobrando protagonismo en la película.

El proyecto pasó por varios laboratorios de guion en el mundo, ¿Esas experiencias ayudaron a su desarrollo?
Creo que los laboratorios sirven siempre y cuando no estés listo para filmar. Ya sea porque necesitás tiempo para pensar la película o falta de recursos para el rodaje. Pero las respuestas uno las encuentra filmando, no en los laboratorios.

Al igual que en Germania, la película transcurre en las mismas regiones de la provincia de Entre Ríos, ¿Por qué esa fascinación por estos lugares y el deseo de filmarlos?
La constitución de un territorio para mi es esencial. Te permite escarbar doble o triple el fondo de las cosas. Lo hace Faulkner, lo hace Saer, lo hace Bartas. Y también, aunque poco perceptible, siento que estoy ampliando lentamente ese territorio, esa frontera, estirando esa línea de deseo.

¿Cuál era la idea a la hora de pensar la temporalidad en esta película?
Una vez escuché que la Fe era cómo caminar sobre puntos suspensivos. Pensamos la narración de esa forma; elipsando para generar un diálogo y no obstaculizar a quién mirase.

La primera mitad se narra con planos fijos y después toma mayor fuerza el uso de steady cam, pero siempre conviviendo ambos estilos, ¿De qué manera se pensó la puesta en escena?
Pensamos que a medida que la santidad se apodera de Alejandra (Ailín Salas) hay una liberación en la naturaleza y es el fin de cierta rigidez, de postal inicial de un pueblo retratado. También elegimos el Steady en situaciones tangentes a la narración principal; es ahí donde buscábamos las respuestas, en los personajes que se van del espiral del “conflicto”.

La luz natural esta utilizada de una manera tal que le agrega una gran belleza a cada plano, ¿Así fue pensada la propuesta de fotografía?
Quería una imagen con mucho brillo, cómo si del cielo un dios dispusiera de un gran HMI y lo apuntase directamente a la granja de los hermanos Lell. En las bajas trabajamos con el púrpura, un color muy relacionado a lo religioso. Soledad Rodríguez es una DF que no mira sólo el plano, sino que busca la sincronicidad con el sonido, el arte, los actores.

¿Cómo es el trabajo con actores y no-actores al mismo tiempo?
Ailín Salas tiene experiencia compartiendo elenco con no actores. De hecho me decidí por ella después de ver Dromómanos (Luis Ortega, 2012). Fue muy sencillo, no hubo diferencias. Además contamos con la ayuda de María Alché que fue fundamental para establecer criterios de dirección de actores pero que conformen un corpus sólido.

Es intrigante el uso que se hace con los fundidos, ¿Cuál es su significado?
Para mi son la inmaterialidad de los dioses… pero también es forma de concebir la imagen en relación armónica con aquello que se nos escapa.

La helada negra estuvo en la sección Panorama del Festival de Cine de Berlín, ¿Cómo fue la experiencia de participar en uno de los más prestigiosos festivales de cine del mundo?
Berlín es un festival extraordinario. Las salas están llenas de gente que hace cola en el frío para ver una película tras otra. Me hizo acordar al BAFICI. También sentimos mucho respeto y entusiasmo por las películas: se quedan, preguntan, re preguntan. Yo además al estreno lo vivo cómo un duelo, algo que se termina.

¿Tenes en mente algún proyecto futuro para desarrollar?
Estoy en la post producción de un documental que se llama La Siesta del Tigre y escribiendo una película que roza la Ciencia Ficción que se llama El Hombre Brillante.


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