Rolando Gallego
04/07/2016 14:15

Coincidiendo con el Bicentenario de la Independencia Argentina se estrena El encuentro de Guayaquil (2016), segunda película de Nicolás Capelli (Matar a Videla, 2009), basada en la obra de Pacho O Donnell y protagonizada por Pablo Echarri y Anderson Ballesteros, como José de San Martín y Simón Bolívar, que recrea la histórica reunión del 26 de julio de 1822 en la que se definieron los pasos a seguir para la liberación americana.  En una entrevista exclusiva con el director, EscribiendoCine pudo conocer más del trabajo con los actores y el extenso proceso de investigación que le demandó la realización. “Busqué que la película tuviese esa calidez que necesitaba esta historia tan humana, de logros y fracasos de la patria grande”, afirma.

El encuentro de Guayaquil

(2016)

¿Cómo se les transmite a los actores la idea de que los personajes tengan cierta contemporaneidad para no caer en trazos gruesos?
Utilizamos muchas cartas o diarios de guerra, descubriendo cosas como por ejemplo que Bolívar era un gran escritor, cuenta cosas con una gran dulzura, y te cuenta batallas y amores, y con eso los actores se acercaron más, a Pablo Echarri le di las máximas de San Martín a Merceditas, las cartas a Guido o incluso al propio Bolívar, que mostraba el lado más humano. Pablo es el San Martín que yo leí en las cartas, y eso también pasó con los otros actores, porque cada uno tuvo la posibilidad de conocer las voces a través de las cartas, y eso fue el diferencial. También había algo que me preocupaba, que uno está acostumbrado a ver películas del nazismo, por ejemplo, y no nos molesta que Liam Neeson sea Schindler y que hable en inglés americano, accedés a ese juego, pero si nos molesta cuando se hace acá. Entonces yo busqué que la película tuviese esa calidez que necesitaba esta historia tan humana, de logros y fracasos de la patria grande.

Y desde la dirección ¿cómo pensaste la estrategia narrativa para el film?
La película está dividida en tres instancias, lo que es el encuentro de Guayaquil, específicamente, todo en plano fijo en triángulo visual, todo en composición armónica, donde ellos están negociando, cámara clavada, el resto cámara en mano, con el nerviosismo del recuerdo, de lo subjetivo, y todo lo de San Martín, inclinado de izquierda a derecha y lo de Bolívar de derecha a izquierda, porque eso veíamos en la historia.

¿Eso se desprendió de la investigación previa?
Absolutamente, cuando vemos que uno arranca el 24 de diciembre a sublevarse con una España en decadencia, y ve que los dos cruzan los Andes, los dos tienen amantes que pertenecen a un circulo de “espías”, había como una especie de espejo que yo necesitaba expresar para que se encuentren, más allá del encuentro propiamente dicho, de dar esa sensación de atención que sólo te da un triángulo visual, y por eso tomamos esa decisión con Sebastián Pereira, el director de fotografía, de hacerla de esta manera. Y el trabajo fue muy libre, él me pedía referencias de otros directores, y yo no quería, porque no me interesaba hacer malas imitaciones de otras cosas, y por eso decidí trabajar de otra manera. Lo hicimos con cuadros, con obras pictóricas y tratar cada cuadro de escena como un cuadro, viendo la luz, particularmente del renacimiento, con los claros oscuros, fue una experiencia agotadora y complicada.

La mayoría de los actores de la película provienen de la tele ¿por qué?
Defiendo mucho el compromiso de ellos, más allá de la tele, acá pagamos lo básico, y muchos debieron hacer sacrificios, y para mí no hay actores de cine o de tele, son profesionales, todos dejaron todo para el proyecto, por ejemplo los varones se dejaron las uñas largas, porque querían que tuvieran el impedimento de la época. Yo creo que los actores son actores, no de una cosa u otra, son profesionales, muy apasionados, con ellos nos hemos peleado mucho, por política, historia, me llena de orgullo su trabajo. El compromiso a la larga es lo que se ve en la pantalla y el director debe con talento superar y encontrar eso.

¿Sentiste la presión de adaptar a Pacho O’Donnell?
No, yo tomé la decisión de no mostrarla hasta el 12 Pantalla Pinamar, y cuando él la vio nos dimos un abrazo grandísimo, y hablamos después de muchas cosas que yo le puse para que el reconozca. Para mí la película es un homenaje al gran laburo de él. Fue emocionante para mí.

¿Qué tipo de cine ves? ¿Qué película histórica tenés como referencia?
Veo mucho cine, hace años con Jose Pablo Feinmann hicimos un ciclo en la TV Pública y la verdad que como era chico no le hacía tanto caso a las cosas que me mostraba él. Para mí Mike Nichols es un gran olvidado, reconozco en Orson Welles un grande y me gusta mucho el cine italiano, desde las comedias más tontas a las más complejas. Me gusta mucho el cine y eso es contraproducente porque querés ser original y terminás copiando todo.

¿Cuáles son tus expectativas ante el estreno?
Sé que este tipo de cine tiene un público cautivo y que no son muy comerciales, para nosotros lo importante es que aquellos que se acerquen a verla puedan entender esto de bajar de los bronces a estos tipos que dejaron todo y dejaron su vida no para convertirse en estatuas, sino para que seamos libres.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
Sí, estoy con una comedia muy chiquitita, para el año que viene con Gabriel Goity, bastante oscura.

¿Decís chica por la experiencia que tuviste con Guayaquil? ¿Volverías a hacer una producción así?
No por un tiempo.

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