Juan Pablo Russo
19/05/2016 14:28

Luego de la premier mundial en el 17 BAFICI, el binomio de realizadores conformado por Alejandro Cohen Arazi y José Binetti estrena Cáncer de máquina (2015), documental filmado en una salina donde el hipnótico paisaje se fusiona con la rutinaria vida de sus pocos habitantes. "Con Cáncer de máquina tuvimos la pretensión de hacer un retrato lo más integral posible de la salina, que abarque muchas de sus dimensiones: las relaciones humanas, lo social, la biodiversidad, lo geográfico, y, entre otras cosas, como se dan las escalas en todos esos temas", dicen los realizadores en diálogo con EscribiendoCine.

Cáncer de máquina

(2015)

¿Cómo llegan a Médanos y que los motiva a filmar una película sobre lo que sucede ahí?
Médanos es un punto de referencia a unos 30 km de donde pasa la película, que es un paraje que se llama Salinas Chicas. Nosotros fuimos a filmar un videodanza de la bailarina Quio Binetti, que se llama Centinela. El lugar nos maravilló, y el primer acercamiento que tuvimos fue puramente estético. Con ese video empezamos a trabajar la propuesta poética de la película. En ese viaje también conocimos a algunos de sus pobladores, y apareció la idea para hacer un documental sobre ellos y su lugar.

Siendo un pueblo en el que literalmente no pasa mucho, ¿de qué manera trabajaron la historia narrativamente para encontrar un punto de conflicto?
Cuando empezamos a pensar en el guion, nos dimos cuenta que narrativamente la tendencia era hacia un relato de situación antes que uno de acción. Los conflictos que más nos interesaron se dieron por lo aislado y lo inhóspito del lugar, y por las distintas historias de vida que encontramos.

La película es visualmente muy atractiva y se nota un gran trabajo en las decisiones estéticas, ¿Qué ideas manejaron para lograr poesía donde parece no haberla?
Lo poético del documental es producto del trabajo de observación que hicimos durante la investigación. Hay una cuestión de punto de vista. Es la mirada del extraño, del visitante atento, que ve todo nuevo y que busca el detalle. En realidad la poesía puede aparecer en cualquier lado y en cualquier momento, no creemos que haya lugares o situaciones más o menos poéticas, más bien depende del observador y lo que interpreta. Uno de los nativos de la salina, "Chepo" Castillo, es un tipo que tiene alma de poeta, y tiene una sensibilidad que le permite apreciar la belleza del lugar donde vive, eso está expresado en la película. El tratamiento poético es una decisión estética, también podríamos haber hecho un documental didáctico sobre una salina, pero nuestra experiencia ahí se prestó para que vayamos más por ese lado.

Hay un trabajo visual de los opuestos desde lo macro a lo micro, ¿por qué la decisión de hacer foco en esa dicotomía?
Con Cáncer de máquina tuvimos la pretensión de hacer un retrato lo más integral posible de la salina, que abarque muchas de sus dimensiones: las relaciones humanas, lo social, la biodiversidad, lo geográfico, y, entre otras cosas, como se dan las escalas en todos esos temas. Del lugar nos impactó tanto lo macro del gran paisaje o del trabajo de la cosecha (que visualmente son espectaculares), como lo micro de la vida de los insectos del lugar o la intimidad de los personajes, las pequeñas historias que también son muy atractivas. Intentamos llevar a la pantalla nuestro asombro y el punto de vista que tuvimos sobre esa realidad.

También trabajan el pasado y el futuro del lugar, ¿lo pensaron como una suerte de metáfora de la Argentina?
Totalmente. Cuando analizamos las relaciones sociales del lugar y su historia, vimos que había mucho de nuestro pasado y presente condensado ahí, resumido. La industria y el campo, obreros, campesinos y profesionales, la maquinaria y la naturaleza, el progreso y las ruinas, la familia, la educación... Incluso la vida y la muerte, todo eso está ahí conviviendo. Es como si ahí hubiera una pincelada gruesa de nuestra sociedad.

¿No pensaron que utilizar la palabra “Cáncer” en el título era un riesgo demasiado alto? Convengamos que el público le puede escapar a una película que haga referencia a una enfermedad terminal..
"Chepo", con su sensibilidad tan particular, una vez nos dijo: "La sal es para la máquina como el cáncer para el hombre, la sal come todo." Nos rompió la cabeza eso que nos dijo. En una ocasión tuvimos una entrevista con la que era la intendenta del partido donde está la salina, y le mencionamos el título del proyecto (todavía estábamos en rodaje). Esta mujer es médica, y criticó mucho que el título tenga la palabra "cáncer". Pero "Cáncer de máquina" es una síntesis excelente de la estética y del discurso poético que queríamos tratar. Y a fin de cuentas hay que recordar que si el arte es siempre complaciente y recurre sólo al goce del receptor, se cae en lo superfluo, en lo banal. Y lamentablemente, Hollywood mediante, mucha gente se acostumbró a eso y considera que el cine es sólo un consumo para el placer. Lo interesante es poder despertar otras sensaciones. Entrar en conflicto ante una obra te obliga a enfrentarte con vos mismo, te ayuda a pensar, a ser crítico, a conocerte como individuo. Ojo, igual nosotros apostamos a la belleza con lo que hicimos. Podremos apelar un poquito al asco o a la muerte alguna que otra vez, pero siempre tuvimos como norte hacer un film lisérgico, por no decir flashero.

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