Tomás Tito
17/05/2016 18:04

La larga noche de Francisco Sanctis (2016), de Francisco Márquez y Andrea Testa,  fue la gran triunfadora del 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI  (ganando mejor película en la Competencia Internacional, entre otros premios) y es la mayor representante de nuestro país en el mas que prestigioso 69 Festival de Cannes donde participa en la Competencia Oficial, de la sección Un Certain Regard. "Al principio no lo podíamos creer. Revisábamos muchas veces la pagina esperando el momento en que no estemos mas en esa lista", dice Francisco Márquez en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

La larga noche de Francisco Sanctis

(2016)

¿Cómo surge la idea de adaptar la novela homónima de Humberto Costantini?
Con Andrea somos pareja y la novela la compramos juntos una vez en el Parque Centenario, no con la idea de que la íbamos a adaptar sino porque estábamos buscando cosas para leer. Una vez que la leímos a los dos nos dio ganas de hacer la película. Por lo cual, surgió de una manera natural esta idea de dirigirla. Dijimos de hacerla juntos, porque además, ya habíamos trabajado juntos en proyectos anteriores, no codirigiendo sino haciendo asistencia de dirección en la ENERC. De la novela nos atraparon varias cosas: en principio la cuestión de que es una novela novedosa a pesar de que fue escrita en 1984, y a la vez no está contada a través de un militante sino de una persona que se cree afuera de todo este tema. Nos pareció importante poder tratar y problematizar este aspecto de la dictadura, y porque a la vez era un conflicto muy actual. Nos interesaba hacer una película que nos haga preguntar cosas a nosotros mismos.

¿Por qué decís que a la vez es actual?
Es actual porque involucra con la situación social histórica, como uno hace transformar una realidad con la que no está conforme. A la vez, la novela es atrapante, la historia y el conflicto que vive el personaje es muy atractivo. Sentimos que había una historia que desde el cine se podía abordar y podía parecer interesante.

¿Cómo fue pensar una puesta en escena que da un gran suspenso mostrando casi nada de su fuente?
En primer lugar teníamos una premisa que era que no nos interesaba tanto mostrar la dictadura sino que uno la pueda sentir en el transcurrir de un personaje. El cine argentino ya había transitado mucho sobre la dictadura y mostrarla con toda su tortura y acciones militares no era lo que la película necesitaba. Queríamos trabajarla desde “un hombre común”. La puesta en escena estuvo abordada desde la subjetividad de nuestro protagonista, ya desde la imagen como del sonido. La película va mutando bastante, cuando arranca es mas la parte ñoña. Siempre la filmamos desde la percepción de él, con planos fijos, plano y contra plano, con un tono naturalista, costumbrista, del tipo del cine argentino de los 70 y 80. Y después de que el personaje recibe esa noticia todo se transforma. El sonido empieza a extrañarse, los planos comienza a ocultar bastante, la oscuridad empieza a tomar gran parte de la pantalla. Fue explorar la cuestión más sensorial. En este sentido mediaron un montón de cosas, desde el lado productivo, nosotros siempre pensamos las posibilidades que teníamos. Sabíamos que, por ejemplo, no íbamos a poder hacer planos generales, teníamos que priorizar con lo que teníamos que era importante y que no. No teníamos un parque de luces grande, entonces teníamos que hacer que la oscuridad juegue a nuestro favor ayudada por el sonido para hacer que ahí anida el terror y el miedo. Siempre pensamos que la puesta en escena y la historia son una totalidad. A la vez la actuación. Diego Velázquez no actuaba en abstracto, actuaba en determinadas condiciones de luz, determinadas condiciones de sonido que él conoció porque nosotros se las expresamos y porque él es una persona que sabe mucho de cine y es muy cinéfilo.

¿Cómo definen el trabajo de Julieta Dolinsky (Directora de Arte) en cuanto a su gran labor de ambientación de la época con respecto a la escenografía y el vestuario?
El trabajo que hizo fue muy bueno. Ya desde la primera instancia nos pusimos de acuerdo en que no sería una película en la que íbamos a ver el diario y el paquete de galletitas para entender la época. Ya la época tenía cosas para evidenciarla, como con la puesta en escena y desde el arte fue el mismo concepto. Julieta tuvo que hacer realmente un trabajo muy intenso porque no había muchos recursos y en el arte de época, como en el vestuario, eso se reciente bastante porque para hacer bien la época se supone que uno tiene que tener bastante plata. También hubo un trabajo obsesivo en que no se nos filtre nada. Su trabajo fue muy en concordancia también con el director de fotografía, Federico Lastra.

Ganaron cuatro premios en el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI, entre ellos Mejor Película en la Competencia Internacional, ¿Que significa este gran reconocimiento para la película y para ustedes también?
Para nosotros era un premio estar en el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI. Es un festival que hemos ido mucho como público, donde nos formamos, además de estudiar cine en la ENERC. De ver películas que después no tenes posibilidad de ver o de escuchar a personas que después tampoco podés escuchar. Por otro lado fue la posibilidad de presentar la película en nuestra ciudad, con el equipo, con los actores, con la familia de Humberto Constantini. Fue una experiencia muy intensa y muy emotiva haber pasado la película ahí. Después los premios, obviamente son muy gratificantes pero no le damos tanta importancia a eso. Seguimos viendo la película con los mismos ojos. Uno no hace la película por los premios. Sí estuvo buenísimo poder participar y a nivel profesional nos abrió puertas. Los premios, en un futuro,  pueden servir para seguir filmando que es lo que en definitiva queremos hacer.

¿Qué se siente que su película haya sido elegida para estar en la sección Un Certain Regard del prestigioso 69 Festival de Cannes?
Al principio no lo podíamos creer. Revisábamos muchas veces la pagina esperando el momento en que no estemos mas en esa lista. Después vinieron los nervios, y la alegría. Como ya se sabe, es nuestra primera película y estar expuestos a ese grado de exposición en un festival tan importante y donde ni siquiera manejamos bien el idioma nos dio un poco de miedo por decirlo de alguna manera. Y ahora, muchos más tranquilos, ansiosos por mostrar la película. Y por otro lado, somos consientes que con esto de Cannes, le abre la puerta a que la película sea vista por varias partes del mundo que ni siquiera imaginamos que se iba a ver. También le va a abrir la puerta para que siga el rumbo en otros festivales y, a la vez, para poder seguir filmando. Como con el BAFICI, nosotros somos los mismos antes y después del festival. La manera que tenemos que seguir trabajando no va a ser la misma porque algo aprendimos en el proceso de hacer La larga noche de Francisco Sanctis, pero la orientación tiene que ser la misma, una disciplina de trabajo igual. Tenemos que tomar este festival como un empuje para seguir trabajando así. Esto no quiere decir seguir haciendo este tipo de películas iguales, al revés, hacer lo que nos sintamos cómodos con nuestra disciplina de trabajo.

¿Tienen algún próximo proyecto de ambos, ya sea en conjunto o de forma individual?
Si, si, tenemos proyectos nuevos. Andrea está terminando un documental que esta por estrenar ahora cuando volvamos de Cannes, que es Sotto voce (2016). Yo voy a llevar allá un proyecto de ficción del que tengo una primera versión de guion, que le falta trabajo todavía pero que ya hay una idea ahí para desarrollar. Nuestra productora ejecutiva, Luciana Piantanida, también tiene otro proyecto de largometraje, que sería su segundo largo porque va a estrenar su ópera prima en octubre.

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