Rolando Gallego
16/05/2016 13:04

En su tercer largometraje, la realizadora Daniela Goggi aborda en El hilo rojo (2016), protagonizada por Benjamín Vicuña y Eugenia Suárez, una hipotética situación en la que dos personas se sienten atraídas pero por las vueltas de la vida se ven impedidas de cumplir su fantasía. Antes del estreno la directora dialogó con EscribiendoCine para brindar detalles del filme, la polémica que envolvió al rodaje y sus expectativas ante el estreno. "Eugenia y Benjamín fueron muy buenos compañeros porque no llevaron sus problemas al set".

El hilo rojo

(2016)

¿Por qué contar la historia de El hilo rojo?
Había algo que nos gustaba del proverbio que era la causalidad y las historias que quedan inconclusas a lo largo del tiempo, que tenían que ver con una fantasía y quería saber qué quedaba colgado en el imaginario de esto, además había algo que queríamos contar de la lógica del melodrama, que en ella siempre vuelve a juntar a los protagonistas, y a partir de esto surgió El hilo rojo, qué hacés con el otro cuando estás conectado o unido.

En tus películas las protagonistas sufren mucho por amor y se apasionan mucho por el otro ¿por qué?
En Abzurdah (2014) sí van de la mano, pero en El hilo rojo es el personaje Manuel el que tiene eso, y lo comienza a vivir como una obsesión sin dar tregua, Abril, reprime, y sufre por eso, si alguna vez sintió algo, por el lugar idílico o paradisíaco para cumplir o transitar una aventura tiene un costo.

En la película Abril se contiene y reprime información…
Abril reprime, y se lo encuentra luego de muchos años, ¿para qué le iba a contar que lo buscó? Por eso le muestra foto de su marido e hijo y el coqueteo luego abre la posibilidad para que pase algo.

La música juega un papel importante, ¿cómo la elegís y trabajás con ella?
Me encanta cuando me hacen preguntas específicas, pero a veces uno queda condenada al hablar del tema y no de la puesta, yo quise que las imágenes fluyan, no hay elipsis, sólo dos placas, me gusta la idea de continuidad y de que parezcan planos escenas. En El hilo rojo hay dos temas uno es Vete de mí de Homero Manzi, que lo popularizó Bola de Nieve y en la película lo canta María Campos, y el otro es el de Amy Winehouse y estaban presentes desde la escritura, uno en el primer acto y otro en el quiebre hacia el tercer acto y además tuve la suerte de trabajar con Sebastián Escofet el melodrama, yo le hablé mucho de Douglas Sirk, del drama, que tiene sentido con la música, supimos siempre dónde iba la música, y había una idea de montaje entre la música y la imagen.

Pero sabés que esto no es muy frecuente en el cine nacional, y vos lo reivindicás en tus películas…
Me parece que durante muchos años el cine con música era visto como una grasada, donde la música simpatiza con una situación que iba en detrimento, como el cine sin música, me gusta mucho el cine clásico y quizás tiene que ver con eso, Howard Hawks no pudo pensar Caracortada sin eso, para mí el cine va de la mano de la música, sonido e imagen, y eso es muy interesante, y por eso había fatalidades y texturas de las cosas de la película que las incorporamos, por ejemplo los motores del avión que están afinados con la música, uno va experimentando y no lo intelectualizas tanto esto, lo hacés.

¿Cómo fue el scouting de las locaciones y el rodaje?
El scouting fue muy duro, son duros siempre, en Argentina, y en Buenos Aires es desgastante, porque tenés que tener todo con antelación, cuando se filma afuera es agotador, porque tenés que trasladar a todo el equipo. En un primer momento íbamos a filmar en Túnez, y ya teníamos todo listo, pero por cuestiones de seguridad cambiamos la historia para América. Yo conocía algo de Cartagena, Colombia, y realizamos el scouting y una semana antes de rodar volvimos, en Mendoza también hicimos eso, porque originalmente íbamos a rodar en Chile pero no lo pudimos hacer por un tema de luces. Es muy desafiante filmar en exteriores, más allá que tenés un director de arte que ayuda, y también tuve un gran buscador de locaciones. En general todas tenían agua, y armamos texturas, relacionadas a los personajes. La película a medida que avanza pierde color, se descromatizan.

¿A nivel técnica fue complicado el construir el verosímil?
Los exteriores son siempre complicados. La primera escena en Ezeiza la hicimos con grúa, y es complicado, pero la producción acompaña con una buena técnica. La secuencia final está relacionada con otras películas de género. Pero fue complicado, porque en esa escena había que filmar lluvia arriba de autos, una cosa necesaria narrativamente. En Colombia hubo complejidad también, porque tenés que llevar equipo, pero pude transmitirles la necesidad que se hagan.

¿Cuántas versiones hubo de El hilo rojo?
13, pero para serte precisa fueron 17 porque en Colombia hubo una readaptación de todas las secuencias.

Y de esa historia original, ¿qué se perdió y qué se gano?
Uno piensa que todo sumó y quizás con el tiempo me de cuenta que no, pero en el tercer acto busqué cierta impredecibilidad, y también busqué ver cómo afectar a los personajes de diferente manera. En Abzurdah la puesta recaía en ella, pero acá quería que la película de dos termine siendo una de cuatro, por eso los personajes tenían que tener peso para comprender que si bien afecta a ellos la situación no eran los únicos.

Te fue más fácil el no adaptar una historia y partir de algo más original?
A mí me encantan las reescrituras, me ayuda mucho comenzar desde una novela, en Abzurdah además hubo que agregar cosas para que funcione. En El hilo rojo hubo un primer guion, de Erika Halvorsen, con el que se arrancó el trabajo y luego se hicieron las 17 versiones. A mí me gusta empezar de un relato de otro para ver cómo lo voy a modificar, no me gusta empezar desde el blanco, ahora lo estoy haciendo desde una anécdota que me contó otro, pero me gusta desentrañar todo.

¿Cómo es el trabajo con Eugenia Suárez?
Es un lujo trabajar con ella, en principio porque creo que es alguien que lee muy bien su personaje, te hace devoluciones del guión interesantes, no especulativas, le pone intuición, eso es lo rico, y además le decís que tiene que ensayar varios meses todos los días y lo hace, es como una bailarina del Colón, es algo placentero para un director esto, es noble y te da mucho camino para dirigirla.

Alrededor de ella hay preconceptos…
Con ella nos entendimos muy bien, hemos mirado muchas películas, es muy placentero trabajar con ella, porque te deja probar mucho, filmar, ver, analizar el material de los ensayos, pero prejuicio hay siempre, cuando trabajas con gente que viene de TV, por los productores, etc. Para mí el trabajo supera eso.

¿Cómo fue el casting del resto de los personajes?
Guillermina Valdéz y Hugo Silva fueron muy hablados con los productores, porque sabiendo que teníamos a Benjamín Vicuña y Eugenia Suárez había que crear cierto grado de imprevisibilidad y novedad, para generar fortaleza y que sea una sorpresa. A Hugo lo queríamos, pero temíamos que no quisiese por el rol secundario, pero en España no está ese concepto. Y a Guillermina la vimos en teatro y la quisimos para poder darle la novedad que haga algo que no esperabas. Queríamos que fueran actores atrapantes y con la misma fuerza que los protagonistas. Lo mismo nos pasó con Leticia Siciliani, como aquel personaje que no esperabas y haciendo cosas que no imaginabas.

¿Tuvieron presión mediática en el rodaje?
Cuando fue todo el quilombete mediático nos quedaban cuatro días de rodaje en Argentina, y en la productora nunca anunciamos dónde rodamos, porque creemos que el set es un lugar que requiere mucha concentración. Cuando rodas estás en un mundo paralelo, no te enterás nada, no mirás tele, dormís un poco y volves al set. Benjamín y Eugenia estaban tan compenetrados con el rodaje que también se mantuvieron fuera. Uno se conecta en el poco tiempo que tiene libre con otras cosas. Cuando terminamos de rodar en Buenos Aires nos liberamos un poco pero más por los llamados de familiares y amigos. Eugenia y Benjamín fueron muy buenos compañeros porque no llevaron sus problemas al set.

¿Cuáles son tus expectativas ante el estreno? ¿Estás con algún proyecto nuevo?
Sí, porque tenés tanta ansiedad cuando estás por estrenar que necesitas hacer otra cosa. Con respecto al filme a mí me parece que es lo que uno hace cuando cumple o no con su fantasía en la vida adulta, y además, porque uno se va a identificar con alguno de los cuatro personajes, te vas a cuestionar si existe la posibilidad de cruzar un límite más allá que estés bien con tu pareja. Estoy escribiendo una comedia negra desde el año pasado.

¿Ya pensaste en algún actor?
No, además ahora estoy muy con el estreno, tengo a alguien. A mí me gusta escribir siempre con otro, que quizás no entran en el inicio, como así me gusta arrancar a escribir con un material de otro. Uno trabaja por capas, primero aparece la historia, el conflicto, luego los personajes. Y hay veces que tenés que reescribir por el casting, como por ejemplo en El hilo rojo, hubo que pensar otras características para el personaje de Eugenia.

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