Rolando Gallego
25/04/2016 13:08

Adriano Salgado se reunió con EscribiendoCine para reflexionar sobre Romántico italiano (2016). film filmado durante el 30 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata con la actriz Camila Toker, la experiencia del cine en la actualidad y compartir su preocupación sobre la decaída de la afluencia del público a las salas."La gente no se mueve de sus casas, cree que se siente más cómodo allí que en el cine".

Romántico italiano

(2016)

Cómo te sentís presentando tus films en Festivales tan diferentes como Mar del Plata y BAFICI?
No veo la diferencia, yo creía que La utilidad de un revistero (2013) sería más para esta muestra, por ser más independiente, pero no entró, y quizás Romántico italiano la ví más para Mar del Plata, pero por ahí iba a ser más redundante y por eso probé suerte acá.

¿Acompañaste al film acá? ¿Participaste de las charlas posteriores a la proyección?
No, me escapé, además que soy tímido, para mí era una película a la que no quería agregarle información y sobre cómo hice alguna cosa en ella, quería que ella explicara su relato interno y que el espectador pueda digerirla. Sí me encontré con gente después, por ejemplo con tres amigas y les respondí algo, pero ni a ellas tendría que haberles dicho nada. Sé que es lo más interesante de los Festivales la charla, pero sentí, que en el balance, si lo hacía era negativo.

¿Cómo surge la idea de acompañar a Camila? ¿Qué disparó el film?
Me inspiró mi propia profesión de sonidista, tuve un episodio muy puntual al que relata el film y sinceramente creo que, al haber estado dos años antes con mi anterior film, luego como jurado de la DAC, y en el tercero, sin acreditación, tuve un choque muy fuerte en el contraste de no poder participar de todas las actividades, y sentí la necesidad de filmar y registrar cosas. La película es bastante sincera y mucho más documental que lo que los cinéfilos puedan llegar a percibir. Yo iba a hacer algo con diferentes actrices en el Festival, pero luego se cayó, y ahí decidí hacer esto. Busqué a Camila, le comenté y al día siguiente empezamos a rodar.

¿Hubo contraste en el trabajar con guion y sin él?
Nunca le hice hacer a Camila una acción dos veces.

¿Eso ayudó a la naturalidad del film?
Sí, pero eso en general. Acá no se podía repetir porque no iba a pasar lo mismo. Las intervenciones son espontáneas, creo que la película por eso es inestrenable, porque no tengo los derechos de las personas y de la música que suena. Es una postura tomada, porque no puedo pagarle a todo el mundo. El film es económico, me salieron más caras las postales para promoción que la película. Agradezco poder mostrarla.

¿Qué expectativas tenés ante la participación del film acá? ¿Vas a seguir mostrándola en el circuito de festivales?
Me hablaron de uno de Mendoza, pero la acabo de terminar. Estuvo en Uruguay en la Cinemateca, con muy poca gente. Me parece que hay una crisis del público en general, no conozco mucho de otros países, pero me parece que el espectador está hoy complicado, tenemos una manera de ver muy maleducada, por culpa antes del control remoto y ahora internet, tenemos cada vez menos paciencia para ver la obra de otro, ahora las series webs duran 15 minutos porque parece que más de eso no podés. Tengo una mirada muy pesimista sobre el cine, se que se habla de esto hace tiempo, pero ahora estoy preocupado, para mí ahora no hay público. Yo no soy un referente para analizar el comportamiento del público porque mi film anterior es pequeño, en el estreno en el Centro Cultural San Martín, hubo gente que se quedó afuera, muy convocante, al otro día había sólo siete personas en la función. La gente no se mueve de sus casas, cree que se siente más cómodo allí que en el cine. Yo hice un video documental muy simpático donde fui a un evento el día del estreno y me pedían el link de la película cuando se podía ver en sala. A todos los que me lo pedían les mandaba esto, con la idea de que el cine se ve en el cine.

A veces la zona no ayuda…
Sí, pero por ejemplo en el Gaumont La utilidad de un revistero competía con Me casé con un boludo, Una noche de amor y Cien años de perdón, era imposible, y además si alguien quería ver mi film tenía que comerse toda la cola de las otras. Hay una manera de mostrar nuestro trabajo, el cine es el ideal, pero la verdad que tanto esfuerzo se termine perdiendo, y las ganas que uno tiene de mostrarla… Hay proyectos que no, creo que sólo se hacen para que el INCAA les reparta la plata y listo. Las obras deben hacerse para que funcionen, pero cuando es algo más personal te desesperas porque no vayan.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
Voy a enviar Romántico italiano a algunos festivales, voy a ir, me gusta, me gusta ver cine, que vean mi película, y por otro lado ya tengo otro filmado, no sé si con ese material podré hacer algo que me guste o no, fue hecho a las apuradas, no quiero que se me tilde con un estilo de filmar en pocas jornadas, pero lo hago porque soy ansioso, y algo se despertó en mí después de mucho tiempo que me da ganas de hacer más cosas. Tengo tres guiones de largo escrito. Paralelamente a la edición voy a ver si filmo algo independiente y luego presentar a una productora un guion para conocer desde ese lugar también el proceso, sí lo conozco como técnico, pero no como director. Filmar de manera independiente me da libertad, alguien decía que cuando el cine se hiciera con tanta facilidad como la escritura ese día iba a ser libre, y creo que estamos muy cerca de esa idea.

¿Lo ves viable?
Sí, porque todos como espectadores tenemos las herramientas, hay muchos que filman todo y tienen muchos seguidores. François Truffaut decía que el cine del futuro iba a hacer como un diario, un viaje, algo individual, sin camarógrafos, donde uno iba a contar su primer amor, y otras cosas, muy frescas y espontáneas y la cantidad de espectadores iba a ser proporcional a la cantidad de amigos que él tuviera. Me parece que es la radiografía de lo que pasa hoy y Romántico italiano encuadra allí.

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