Ezequiel Obregón
20/04/2016 12:23

Presentada en el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI, Maturità (2016) es la más reciente creación del taller que coordina el cordobés Rosendo Ruíz en el colegio Dante Alighieri. En un diálogo con Escribiendo Cine, reflexiona sobre esta historia sobre una adolescente que mantiene un romance con uno de sus profesores, y que tendrá dos nuevas proyecciones el viernes y el sábado.

Maturità

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La madurez, entendida como un estado particular, personal, pero a la vez como un momento del corpus social. Hacia un lado y hacia otro trabaja el film Maturità, en donde Rosendo Ruíz muestra un progreso (en lo técnico y en lo argumental) respecto del film anterior, Todo el tiempo del mundo (2015), producido en similares condiciones. “Varios chicos participaron de las dos películas. Creo que ya estaban un poco más familiarizados con el cine y con lo que se proponían. Además, técnicamente accedimos a mejores equipos. Aumentamos un poco más el presupuesto, y creo que eso se notó un poco”, sostiene el realizador en relación a los dos rodajes.

Tu película, para determinados espectadores, sigue siendo pensada como “localista”. Está muy patente la tonada, por ejemplo. ¿Eso representa “un tema” para vos?
Ya con De Caravana, por suerte en Córdoba nos aceptaron. Nuestras películas tienen muy buen público allá y muy buena crítica. Cuando los porteños se hacen los cordobeses, los cordobeses se enojan. Yo más que nada trato de buscar buenos actores, nunca jamás la tonada es un tema.

En Maturità mostrás con bastante detenimiento la ciudad. ¿Por qué tomaste esa decisión?
Yo quería formalmente que la película tuviera una apertura del mundo de la protagonista, que al comienzo es el colegio y la casa; ese mundo cerrado. Quería que la película se abriera a la sociedad, al mundo un poquito más público. Que es lo que le pasa a ella. Y yo quería acompañar formalmente esa apertura, que fuera también en planos. Salir a la Ciudad de Córdoba. Es un pasaje, un viaje, de la adolescencia a la juventud. Además, el cine que me gusta es aquel que además de contar historias me muestra dónde suceden.

Creo que tu película comienza con un dilema moral, que se corre de su eje un configura un dilema sobre ella misma, sobre cómo posicionarse en el mundo.
Eso se debe a una prueba formal que yo también tenía ganas de hacer, que consistía en moverme un poco. Presentar un conflicto, para luego mostrarlo como de menor importancia. El clímax de la película, en la fórmula general, tiene que responder al conflicto que se plantea. Acá el clímax no responde si ella va a estar con su amor prohibido, sino que responde a un montón de otras cosas que le están pasando. Tenía ganas de probar formalmente eso; lo había visto en algunas películas de John Ford.

Y aparecen las elecciones, como un trasfondo muy marcado.
Sí. Me gusta que las películas se inserten en la realidad. Y cuando estábamos filmando estaban las PASO y también los chicos estaban haciendo un centro de estudiantes. Y, en definitiva, Canu toma decisiones políticas en su vida. Y queremos mostrar que una parte importante de la política tiene que ver con las decisiones que uno toma. Ella decide irse a vivir a una pensión y ayudar a una chica de menos recursos cuidando a su hijo. Eso en paralelo a su macropolítica que se ve en los televisores, todo el tiempo. Las decisiones que más me importan son esas, las de ayudar a los que más lo necesitan.

Hay una escena muy interesante, en donde los chicos asisten a un debate en el que los profesores defienden sus candidatos. El padre de ella representa la alianza UCR / PRO, el profesor con el que mantiene un romance al FPV, y también hay un representante por el massismo. ¿Fue un tema de discusión quién iba a ocupar cada lugar?
Bueno. Hubo muchas discusiones sobre quiénes iban a ser quiénes. Pero el sentido común nos llevó a que tenía que ser así. Quisimos alternar quién era quién y el guión se rompía. Decidimos no forzar.

Este es un BAFICI especial. Como la protagonista, el BAFICI llegó a la mayoría de edad. Hay nuevo director. Hay escraches a Lopérfido. ¿Cómo ves este festival?
La verdad es que no tengo respuesta, porque no he tenido ni tiempo de sentarme a ver las nuevas secciones y ver la nueva movida, porque acabo de terminar la película. He empezado a escuchar cosas. Marcelo Panozzo me dijo en su momento que él fue el director saliente. O sea, él trabajó para este festival. Yo he sentido que hay mucha menos gente, y eso me alarma. Todavía no tengo un análisis más fino.

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