Rolando Gallego
19/04/2016 12:05

El director Rodrigo Grande vuelve al cine con Al final del túnel (2016), una producción mucho más grande a la que nos tenía acostumbrados y en la que prueba suerte con el cine de género. El thriller le permite consolidar sus dotes de guionista pensando un triángulo entre un hombre que, abandonado (Leonardo Sbaraglia) comienza a sentir ganas de vivir ante la llegada de una mujer (Clara Lago) y su hija. Pero una serie de sucesos que se desencadenan, y que tiene como protagonista a una banda de ladrones encabezada por un siniestro personaje (Pablo Echarri) cambiará el panorama de paz y quietud en el que está acostumbrado a vivir. Sobre el rodaje, el trabajo con los actores y sus expectativas, EscribiendoCine dialogó en exclusiva con el director para conocer más de su trabajo.

Al final del túnel

(2016)

¿Cómo fue pasar de producciones más pequeñas a Al final del túnel?
En este caso fue muy positivo para mí porque tuve más libertad que antes, es raro, porque las anteriores las produje yo, pero acá, al ser más grande y tener más dinero tuve más posibilidades. Acá que Pablo Echarri se sumara como productor fue esencial, cuando hubo algún problema económico o de tiempo él me decía que haga las cosas como las había pensado e imaginado. Steven Spielberg decía algo así como que libertad absoluta artística no existe, y si en Hollywood están limitados acá en producciones más chicas también pasa. Uno nunca termina haciendo la película que quiso sino la que pudo. Para mí la transición fue muy buena, espero quedarme en este tipo de cine, la verdad es que empiezo a sentir que hago lo que quiero.

¿Cómo pensaste desde el guión los personajes?
Escribí lo que quería hacer, sin pensar en arquetipos, ni creer que vaya a contar esto de una manera diferente o mejor. Mi manera de pensar es no aburrir nunca, más allá de que sea algo más oscuro o liviano, pero no quiero que el público se aburra, y a partir de ahí surge todo. El cine como medio para hacer reflexionar está bien mientras que no aburra, de esa premisa parto.

¿Cuál es el vínculo que entablas con los actores, con los que muchos repetís, hasta el punto que quieran producir éstos tus películas?
Yo a los actores los quiero mucho, es una profesión que me despierta una admiración increíble, me parecen las personas más valientes del mundo, eso de desnudarse frente a una cámara, despojarse de todo, exponerse, y además preguntarte por dónde ir.

¿Esto te pasó siempre o has tenido choques con alguno?
No, si en algún cortometraje, pero mínimo, pero siempre tuve la suerte que les gustase lo que escribía y por eso estaban trabajando conmigo. Creo que desde allí hay una dirección, desde el guión, no porque ponga mucha información extra, sino porque el personaje ya marca algo, acotado.

Pero eso también está pautado desde el guión, porque hay veces que el resultado podría haber sido otro…
Sí, es verdad, tiene que ver con el tono, y si uno se centra en si lo cree o no al actor, ahí está el punto, y si no le crees tenés que preguntarte por qué, y te acercás a él y le das alguna información, la más sencilla, pero siempre los dejo hacer lo primero que intuyan, y también me junto antes del rodaje a hablar mucho.

¿Sos muy obsesivo a la hora de trabajar?
En esta necesité porque sentía que lo precisaba. Tenés que ser obsesivo de acuerdo a lo que aspirabas. En esta película quería que la casa representara al personaje, que haya lluvia, que entren los rayos, hacer el storyboard me pareció esencial para lograrlo.

¿Qué diferencias encontraste al rodar como en este caso en estudio?
Es genial, porque podés controlar todo, si queres que haya sol lo hay, uno busca el mayor control sobre lo que hace, no me gusta la improvisación, y vas al set con objetivos y llegar preparados te favorece porque vas con un objetivo y aspiras a que no existan. No me gusta la improvisación y dudo que aquello que surge en el día pueda ser mejor que aquello que pensaste mucho. Hacer el storyboard y la maqueta del set me servía para saber qué iba a haber atrás de cada línea de diálogo y potenciar, por efectos, alguna oración u apoyar los sentimientos de la película desde todos los lados. A mí me ayudó mucho. Y sólo esto fue gracias al trabajo previo. No sé si se verá o no en la película.

Sin revelar muchos detalles, hacia el final de la película hay una escena que protagoniza Pablo Echarri que se acerca a El perfecto asesino (1994) de Luc Besson, ¿la pensaste desde ahí?
Yo quería que el público se sintiera incómodo con la escena, y todo partía de la base desde apoyar el relato con imágenes y que se sienta la misma incomodidad que el personaje de Leonardo Sbaraglia siente.

¿Cuáles son tus expectativas ante el estreno?
Aprendí, de manera dolorosa, que la gente que te rodea te habla bien, que el día del estreno sólo se va a acercar gente que le gustó y que en realidad el espectador normal en las salas es quien definirá todo. Claro que quiero, y es mas sueño que expectativa que le vaya bien, que me permita el resultado poder seguir filmando, me siento más confiado porque ésta vez estoy muy bien acompañado, pero igual hasta que no se estrene hay que relajarse y esperar.

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