Rolando Gallego
18/04/2016 12:58

Invitado por el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI, el prestigioso realizador Peter Bogdanovich, director de películas inolvidables como The Last Picture y Paper Moon, desplegó su conocimiento sobre el cine y anécdotas que demuestran en cada frase una devoción y un placer cinéfilo único. Acompañando cada uno de los films que el festivalI ha rescatado, además, ha brindado una serie de diálogos con el público y la prensa en los que su poder de seducción y humor es único. EscribiendoCine estuvo en una de ellas y pudo dialogar con el realizador en exclusiva.

Terapia en Broadway

(2014)

El Aleph, una de las salas más bellas del Centro Cultural Recoleta, punto de encuentro del Festival, fue testigo, una vez más, de una de las charlas más generosas que Bogdanovich dio en su visita.

“Para mí no ha sido pesado amar tanto el cine. Siempre lo ame, cuando fui director, porque en realidad todos pensaron que yo iba a ser actor, me formé mirando películas, cuando lo hacía buscaba una técnica y una gramática, las volcaba en un fichero, con información de cada película y si alguna vez la volvía a ver le sumaba información”, cuenta sobre su manera autodidacta de incursionar en el mundo del cine.

“El cine de hoy en día no me gusta, no me gustan los superhéroes, las películas con explosiones y efectos, las comedias sobre fluidos, con chicas con esperma en la cabeza o el chico con el miembro agarrado atrapado en el cierre de su bragueta. El cine americano es malo”, reflexionó a continuación, entre risas y verdades.

“Me gustaría que los que hoy hacen películas se preguntaran al terminarlas si era necesario hacerla” dispara para luego hablar sobre John Ford, Howard Hawks y Orson Welles, no sólo como inspiración, sino, principalmente, como cimientos del cine “ellos inventaron el cine, le pusieron su personalidad y aprovecharon el lugar que les dieron”, y agrega “todos los grandes directores son reconocidos en sus películas”.

Sobre el rol de la crítica americana actual hablo con contundencia “Hoy se ha ido al diablo, se ocupa más del negocio que de las películas”, para luego sumar algunos datos sobre su forma de seleccionar a sus actores y descubrir talentos “no hago casting, he descubierto a nuevos actores dialogando con ellos y eso me parece mucho más interesante a la hora de audicionar”.

Bogdanovich fue parte de la serie Los Sopranos y aprovechando esto también se refirió al gran momento que están viviendo “hoy en día la TV es mejor que el cine, Los Sopranos subieron la vara”.

Luego brindó detalles de su próximo proyecto, el que está escribiendo hace 20 años y que con producción de Brett Ratner filmará la próxima primavera en Europa “es el guión que más me ha gustado escribir”, asegura.

Antes de despedirse reivindicó a Roger Corman y su obra “es imposible pensar los ’60 sin él, le daba a todo el mundo la oportunidad de hacer películas”.

Luego que la audiencia se retirara, EscribiendoCine pudo dialogar en exclusiva con él.

¿Cómo encuentra su lugar en una industria a la que sólo le importan los números y el éxito?
Tengo la suerte de trabajar con grandes productores, como por ejemplo ahora Brett Ratner, que trabajará en mi próximo filme, tengo mucha suerte.

¿Cómo mantenerse vigente después de tanto tiempo?
Es una situación muy difícil, en Hollywood están obsesionados por conseguir un puñado de películas taquilleras y no les importa otra cosa, cuando yo empecé, había algunos blockbusters como Tiburón o Star Wars, pero yo pude hacer por ejemplo Nickelodeon (1976), que se mantuvo en los cines con gran éxito, o La última película (The last picture, 1971) que estuvo en tres salas durante meses. Esto ahora no pasa, estrenan los filmes y se levantan rápidamente. Toda la idea de las películas, crear audiencias, es más importante y las películas que se están haciendo sólo buscan el éxito por ese lado. Es lamentable, muchos clásicos como Que verde era mi valle (How green was my valley, 1941) o De aquí a la eternidad (From here to eternity, 1953), eran películas exitosas que veía toda la familia, eran blockbusters, pero con calidad, no entiendo por qué perdimos este cine, qué pasó con él, es muy triste, y no puedes conseguir una película mejor que Que verde era mi valle, te hace reír, te hace llorar y además le dio mucho dinero al estudio que la produjo.

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