Juan Pablo Russo
18/04/2016 01:04

Danzar con María (Dancing with Maria, 2014) es el primer largometraje documental de Ivan Gergolet. Este fascinante retrato de la bailarina argentina María Fux, que viene de triunfar en Europa con una nominación a los Premios EFA en el rubro documental, se estrena esta semana en Argentina, Chile y Rusia. "La emoción que vive la gente viendo la película es muy similar a la que viven aquellos que están dentro del estudio trabajando con María", dice en diálogo exclusivo con EscribiendoCine.

Danzar con María

(2014)

Danzar con María viene con una fuerte repercusión internacional y en festivales, ¿a qué le atribuís ese éxito?
Lo que yo veo, que realmente no esperaba, es que las personas cuando ven la película se emocionan muchísimo. También hay personas que están involucradas con la danza que quieren ver la película y arrastran a sus parejas que son un poco rehacías a ver una película de este estilo, pero cuando se enfrentan a la película terminan emocionándose. Lo que sí veo es que la emoción que vive la gente viendo la película es muy similar a la que viven aquellos que están dentro del estudio trabajando con María. Y también pasa que no importa de qué cultura provenga el público, la emoción es siempre la misma. Eso creo que es un gran poder que tiene María de como su forma de ser y de transmitir es universal.

¿Qué te llevó hacer una película sobre ella?
María viajaba a Italia cada año desde los años 70. Sembró mucho. Hay escuelas donde se enseña su metodología y una de esas escuelas está en Milán. Martina, mi mujer que es bailarina, iba a Milán a tomar clases. Cuando María decidió que ya no iba a viajar más a Europa, Martina decidió ir a Buenos Aires a tomar unos seminarios. Como yo no conocía Buenos Aires también decidí ir y llevé la cámara porque Martina quería hacer una entrevista con María como un recuerdo. Le mentí diciéndole que iba a ser para la tele italiana, hice la entrevista y ahí me di cuenta que había una grandísima artista.

¿La viste a ella como personaje y también la película?
No era que yo no veía la película sino que para mí estaba fuera de toda lógica hacer una película tan lejos de mi casa, en una tierra que no conocía. Pensaba que alguien la iba hacer y que ese alguien no tenía por qué ser yo. Mi productor insistió que tenía que ser yo. Volví a Buenos Aires, hablé con María, ella dijo que sí.

¿En algún momento puso condicionamientos?
La película empezó en 2010 y se estrenó en Venecia en 2014. Ninguno de nosotros pensaba que íbamos a necesitar tanto tiempo. La parte difícil fue manejar el paso del tiempo. Fueron muchos viajes de ida y vuelta, dificultades en la financiación, fue muy complejo.

¿María Fux ya tiene más de 90 años, como manejaste ese tiempo con un rodaje tan largo?
Yo llegué justo en el momento en que María le decía adiós al escenario y que empezaba a dedicarse al trabajo exclusivo del estudio con sus alumnas. Ella es una persona que trabajó toda su vida buscando la relación entre la danza y los límites del cuerpo, enseñando como desde el límite se puede hacer una creación artística en el movimiento. Ahora ella usa esos límites de la edad como búsqueda artística. Para ella esos límites son un medio para la creación, no la paralizan, sino lo contrario. Cuando yo llegué y descubrí eso decidí poner el eje ahí porque me parecía lo esencial de su búsqueda artística, de su trabajo, de la fuerza que transmite.

¿Por qué decidiste correrte de la biopic que por ahí era el lugar común y más simple?
Porque me di cuenta que a la gente de su alrededor le pasaban cosas en esas clases. La biopic hubiera sido más fácil, sí, pero yo quería contar otra cosa. Era testigo de lo que pasaba con la danza y como esta podía cambiar la vida de las personas. Por supuesto que no son cambios sociales ni revolucionarios, son cambios internos, individuales, pero muy fuertes en la intimidad de cada persona.

¿Qué te dejó esta experiencia desde el punto de vista humano?
Hacer cine significa atravesar con todo mi ser el mundo que quiero filmar. Al mismo tiempo, sin embargo, también yo me dejé atravesar por María, por su trabajo y por las personas que conocí. Pude ver la realidad a través de los ojos de una artista excepcional y ésta es una experiencia que te marca profundamente.

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