Emiliano Basile
14/03/2016 14:12

El actor Daniel Alvaredo debuta en la dirección cinematográfica con Paternóster (2016), película que bucea en el terror psicológico y místico con la historia de un hombre (Eduardo Blanco incursionando en el género) obsesionado con el embarazo de su mujer tras firmar una extraña herencia de paradero desconocido. En diálogo exclusivo con EscribiendoCine el director se pregunta: “¿Qué terror queremos exorcizar cuando incursionamos en el terror?”

Paternóster

(2015)

Tenés una amplia trayectoria en TV, ¿qué te motivó a la dirección de cine?
En la medida en que evolucionó la tecnología, las diferencias entre ambos medios creo que se fueron acortando. Es más, hoy se usan hasta casi los mismos equipos, y las ficciones para televisión siempre tienen cierta presunción cinematográfica, en tanto angulación y movimientos de cámara. Lo que cambia, claro, es el espectador, la situación en la que se encuentra este cuando mira. El multicamara dejo de ser solo televisivo, y, si el DF sabe cómo hacerlo, se filma con varias cámaras a la vez. La motivación surge por la historia y por el género. Los géneros cinematográficos son concretos y complejos, pero no tienen el problema de lo episódico. Además, hay varios directores de televisión que incursionaron en el cine con solidez, como Jorge Nisco, Daniel Barone, Sebastián Pivotto, Daniel De Felippo, entre tantos. En este caso lo que me motivó fue el tema que plantea la película: la mirada, el punto de vista entre el bien y el mal. Me pareció una propuesta que me desafiaba. Ya que un director es el ejercicio de una mirada, de ese punto de vista. Y el género. ¿Qué terror queremos exorcizar cuando incursionamos en el terror? Un hombre común, como el que podemos cruzarnos en cualquier esquina puede estar cometiendo las atrocidades que comete el protagonista de Paternóster.

El guión no es tuyo, ¿cómo te llega la historia?
Cuando en el 2007 terminamos de hacer los 218 capítulos de Un Cortado Historias de Café por la Televisión Publica, Héctor Calori me acerca el guion de Canis, que era un guionista que colaboraba bastante con el equipo de escritores del Cortado. Me atrajo como dije, el género, que en aquel momento no era muy frecuentado, cosa que me parecía una pena. Después me atrajo la historia de este fotógrafo que padece este horror solo porque le cambiaron la manera de ver las cosas, y ya el motor de querer hacer la película se encendió. El guion no es mío, es verdad y eso me gusta. Me parece bien que haya un guionista, y un director, sin desmedro de los que dirigen sus propios guiones. Claro que no estoy agregando nada nuevo con respecto a que la autoría audiovisual descansa en esas dos figuras. Con Osvaldo Canis ya habíamos trabajado en Un Cortado, como dije y en De la Cama al Living, y nuestras conversaciones sobre las historias que encarábamos eran muy buenas. Después surgieron otros proyectos en común. Me parece bien también, porque creo que con todo el talento y profesionalidad que hay en la industria cinematográfica y televisiva argentina, nos debemos un modelo de desarrollo industrial, entre todos los sectores. Y en eso el proyecto de Paternóster me resulto coherente, cine de género con su guionista y su director.

¿Tenés afinidad con el género de terror?
El cine de terror que viví, en mi opinión, se alienó con Una película de miedo (Scary Movie), y ahí me distancié. Paternóster, al ser un terror psicológico, por un lado y místico por otro, me permitió concentrarme más en el detalle y en agudizar el suspenso que en recursos quizás más vinculados al gore, que tanto se cultiva últimamente en argentina y tan bien.

Hay algunos homenajes implícitos en la película, al El resplandor, El bebé de Rosemary, Corazón satánico, ¿fueron conscientes o simples influencias?
Con El resplandor (The shinnig, 1980) y Corazón satánico (Angel Heart, 1988), fueron conscientes, cada trabajo que tengo la suerte de hacer, trato de llenarme de recetas de los que transitaron por lo mismo para después ahondar en el núcleo de esa influencia en mí.

Eduardo Blanco no es un actor que se relacione con el terror, ¿cómo surge su protagónico?
Primero por admiración, para mí es un gran actor, con mucho cine. Además, cuando imaginábamos el elenco, sabíamos que el protagonista tenía que impresionar como “una persona común”, un actor con que el espectador pudiera sustituirlo rápidamente consigo mismo. Y el carisma de Eduardo tiene mucho de eso.

Leí que la película comenzó a realizarse en 2011, ¿por qué la demora en estrenar?
Paternóster se filmó en Febrero/Marzo de 2012 y se entregó la copia A en el INCAA en 2013. No es fácil estrenar, encontrar el distribuidor, el lanzamiento, el fantasma de la primera semana y toda su leyenda negra. Luego la aparición del VPF (VIRTUAL PRINT FEE) con sus u$s 700 por sala anulaban la ventaja que se conseguía con el avance tecnológico, y esto hizo que el productor vaya durmiéndose con el proyecto. Pero yo no. En televisión te acostumbras a ver lo que hiciste en el aire. Que no se estrenara Paternóster era un agujero que no me gustaba. La tenía en DVD, y llegué a pensar que el trabajo había resultado fallido. Pero mostrándola a amigos, actores, directores, editores y todos quedaban muy impactados por la película. Entonces, me puse el DCP al hombro y actué como productor del estreno junto con el distribuidor de este trabajo que tengo tantas ganas que se vea.

Paradójicamente es un gran momento para el cine de género argentino, ¿qué expectativas tenés del estreno?
Si no tuviera las mejores, como dije, no la estrenaría. No es fácil, no tenemos una emisora atrás, no es un lanzamiento millonario, ni es un género masivo. Tenemos que trabajar para que vaya pasando las semanas y sume espectadores, porque creo en el sentido que propone la película. Es una película dura. Y creo que en eso va a radicar su potencialidad. No creo que sea un momento de globos ni de burlarnos de los boludos con que nos cruzamos todos los días.

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