Rolando Gallego
09/03/2016 22:49

En su segunda película Ónix (2015), el realizador Nicolás Teté (Últimas vacaciones en familia, 2011) trabaja una vez más con la familia como punto vector en el que un grupo de jóvenes que se reencuentran por el fallecimiento del abuelo comparten sus vivencias. En Ónix los vínculos se van fusionando y también van mutando a medida que las horas pasan y se acerca el momento de la despedida de ese abuelo que era un referente para cada uno de ellos a su manera. "Me gusta tener limitaciones de producción, porque me sirve saber qué recursos tengo", dice en una charla con EscribiendoCine.

Ónix

(2015)

¿Cómo surge la idea de Ónix?
Tenía muchas ganas de volver a filmar, mi primera película la hice con 21 años, imaginate que no sabía a lo que me enfrentaba, y también surgió como un momento de inconsciencia en el que quería filmar, y sin tener los recursos necesarios para hacerla, y un poco Ónix también fue eso, quise hacer una película, sabiendo que puedo hacer un cine mejor, ya mostraba mi otra película no muy feliz, y en el medio hice cosas y tenía la necesidad de volver a escribir y filmar. En marzo de 2014 salió esto, tenía el fallecimiento de mis abuelos cercanos, y quería filmar a más tardar en el primer semestre del año y lo pude hacer.

¿Te ayudó tener un deadline?
Sí, me gusta tener limitaciones de producción, porque me sirve saber qué recursos tengo y qué plata necesito para terminarla, tengo otros guiones cajoneados en lo que sé que necesito más dinero. Si uno lo hace con el INCAA todo será más largo y yo tenía la necesidad de hacerlo rápido.

¿Y esa urgencia cómo se transmite?
Necesitaba que aquellos a los que les hablaba acepten, vamos a filmar entre el 1 y el 10 de agosto y te necesito libre, y aceptaban o no, casi sin la plata que nos habían prometido, porque estuvo a punto de no hacerse, y en cuanto a los actores, excepto con Ailín Salas, trabajé con la mayoría, y se generó una especie de vacaciones y trabajo que ayudó.

Eso se ve en pantalla y rompe con la carga dramática del film....
Para mí era importante esas cuotas de alegría, soy muy sensible y no podría haberla hecho sin esto, la muerte es una excusa para ver cómo se reencuentran, de cómo cambia la mirada del mundo. El personaje de Nai Awada es la que atraviesa esto, que después de 12 años se encuentra con sus primos que nunca más vio. Y fue raro para ella que tuvo que hacer de antipática, porque es todo lo contrario y se lleva muy bien con el resto de los chicos

¿Aportaron algo los actores?
Cada personaje fue escrito para los actores y todos aceptaron, yo sabía así qué aportaba cada uno, a Camilo Cuello Vitale le di el personaje más gracioso pero escribí algunas cosas dejando espacio para quelos cierre, él es muy gracioso, le gusta cantar y demás, Todos fueron sumando detalles a los personajes y por suerte son muy inteligentes y suman cosas que se pueden usar.

¿Te cuesta imponer tu rol?
No, yo en la película no soy amigo. La pueden pasar súper pero yo me paro e indico, además ellos confían en mí.

¿Cómo te sentís con las devoluciones que te hacen?
Muy emocionante, yo lloré en todas las funciones, la gente de acá están agradecidos, a las personas mayores les gusta mucho y por ahí una señor de 40 me habla de la relación madre hija, una de 60 sobre los adolescentes y la gente más contemporánea sobre las referencias que usamos.

¿Cómo lograste la relación tan natural entre madre e hija?
Por ahí tiene que ver con que ya fueron en mi película anterior también madre e hija y la actriz los adoptó como sus hijos y han tenido mucho contacto entre una y otra peli, además la historia las llevaba a ser un refugio en el medio de todo. Por suerte eso se logró, algo fundamental para Ónix y yo creo que eso es algo de ellas, porque si no hay materia prima no podes hacerlo, por eso fue bueno escribir pensando en los actores.

¿Cómo surgió la aparición de la música en el film?
A mí siempre me gusta que esté presente, y que sea música original y en este caso quería que las canciones tengan letras originales.

¿Y por qué la depositás en Ailin?
Yo la escuché en el disco de Luis Ortega y me habían gustado mucho algunos temas, y siempre quiero que los personajes canten algo, sin ser un musical, y el tipo de personaje que tenía era algo que sumaba y surgió para completar el personaje, que intenta no pasarla mal mientras todos los demás sí, y creí que podíamos encontrar algo de humor en la película. Los temas ya los tenía y me parecía que encajaban, y en algún caso ayudan a que el personaje de Ailin pueda tener su momento, y cuando editamos me pareció que quedaba muy bien. Después sumamos, si bien estaba por guion, el tema de la escena que todos cantan. La música es original de Esteban Ramos, de Villa Mercedes, y la grabamos allí.

¿Estás con algún otro proyecto?
Uno ya lo estoy filmando, es un documental sobre las actrices de Extinguidas, ya lo estoy rodando desde agosto, surgió de un momento de mucha inconsciencia, vi con unos amigos la obra, surgió la idea, la propusimos y les interesó. Es un proyecto muy lindo, porque estas mujeres que trabajaron tanto con la cámara es muy bueno. Va a ser algo de acompañamiento, no que ella hablen a cámara como entrevista, y seguiremos rodando durante toda la temporada que hagan. Es interesante porque cada actriz hace cosas fuera del teatro y muy distintas, y la verdad es que nunca pensé que iba a poder hacer documental, y ellas tienen un vínculo con el cine increíble. La idea va a estar relacionada con esto. Ellas están fascinadas con el tema de la edad que tenemos los que hacemos la película. Además estoy con otro proyecto, una comedia que va a retratar una relación entre hermanos, que se reúnen para las bodas de plata de los padres con todo lo que pasa entre ellos y dos que se tienen celos. Estamos encarándolo, quiero hacerlo con el INCAA y la idea es filmarla en Villa Mercedes San Luis también.

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