Tomás Tito
24/02/2016 16:51

Después de su primera película, La carrera del animal (2011), Nicolás Grosso retoma el tema familiar en esta historia en la que un hombre vuelve a su ciudad natal para afrontar el juicio por el presunto asesinato de sus padres, mientras se cruza con una mujer, oriunda de Buenos Aires que recorre el interior del país sin un rumbo fijo. Se estrena en los cines argentinos Camino de campaña, que participó de la Competencia Oficial en el 29 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y EscribiendoCine tuvo una charla con el director, que a pesar de su juventud, ya presenta un estilo propio de narrar.

Camino de campaña

(2014)

¿Cómo surge la idea de una historia que parece simple pero es muy compleja?
Suelo trabajar conjugando diversos estímulos para llegar a la instancia del guion cinematográfico. Uno de los principales es el espacio donde sucederá el relato. Difícilmente pueda darle curso a una historia si no consigo ubicar a los personajes y su accionar en determinados lugares puntuales. A partir de ahí, las características de ese marco van condicionando las posibilidades de lo que se quiere contar. En este caso, partiendo de la idea de filmar en Punilla, comencé a pensar en la vuelta de un personaje a su lugar de origen. Pero esta vuelta tenía que ser forzosa, así que le dimos un contexto policial al regreso de Agustín al pueblo. Un regreso obligado en el marco de un proceso judicial. De esta manera, la reacción de la comunidad sería inmediata, y esto permitiría evadir una parábola de personaje clásica para dar de lleno con la experiencia que significaría volver a transitar su pasado, casi como un fantasma.

Agustín y Leila, los protagonistas del film, son y tienen una historia que se contrasta en todo aspecto, ¿Qué dificultad llevo tener que construir la relación entre estos dos personajes?
Como deja entrever el título, los protagonistas del film transitan un espacio puntual, y la película es el recorte temporal de ese tránsito. Cuando Agustín abandona el pueblo para dirigirse al juzgado, Leila pareciera tomar la decisión de irse también, y ahí nuestro relato concluye. De ese modo, si bien sabemos sólo algunas cosas del pasado cercano de los personajes, nos centramos en cómo se da ese tránsito por el pueblo; cómo se ven condicionados por la comunidad y viceversa. En ese sentido, las dificultades tuvieron que ver con cómo administrar la incidencia de cada uno sobre la historia del otro, siendo que antes de relacionarse entre ellos empiezan por vincularse con otros miembros de la comunidad. Así, al llegar a estar juntos, cada uno tiene una nueva carga que el pueblo le ha dejado sobre sus hombros, y la relación entre ambos se ve necesariamente atravesada por el tránsito que la película propone.

La película se puede tratar como una historia familiar, ¿Se podría pensar que el pueblo donde se desarrolla el film funciona como analogía de las familias de trasfondo de los personajes principales?
Es necesariamente así. Quizás por ausencia más que por presencia, la película definitivamente tiene condimentos de drama familiar, y es transitando el pueblo donde los personajes vuelven a vincularse con sus contextos familiares. Agustín vuelve a ser parte de la comunidad ayudado por un jardinero con el cual compartió gran parte de su adolescencia y juventud. Del mismo modo, su abogado es quien lo adentra en lo más oscuro de ese pasado al volver a la casa que lo vio nacer, donde el crimen de sus padres fue llevado a cabo. Leila llega al hogar de una ex pareja de su padre, quien también deja ver razones por las cuales ella estaría escapando de la ciudad. Más allá de los parentescos y lazos emocionales, la película se propone deconstruir ese espacio, que si bien funciona como analogía de las familias de los personajes, también cobija cada decisión tendiente al aislamiento tomada por muchos de sus habitantes. El desmembramiento de los núcleos familiares de cada uno de los personajes hace que ese contexto funcione por la no-presencia.

Gran parte de la película genera mucha intriga y con muy poco, con mas silencios que diálogos, ¿Cómo fue escribir un guión de estas características?
Durante la escritura uno tiene en la cabeza los tiempos narrativos. En ese sentido, la dificultad muchas veces radica en trasladar a ese instrumento literario la densidad que provoca la correcta administración del tiempo y el tono actoral. Suelo trabajar relatos más climáticos que estrictamente narrativos, y eso complejiza el tratamiento de la historia. La mayor dificultad reside en dosificar la pretensión narrativa sabiendo que el objetivo es sugerir instancias de diálogo con el espectador que le permitan empaparse de un tono y de algunas peripecias de los personajes, pero dejando en sus manos la percepción y en última instancia comprensión de algunos de sus objetivos y deseos.

La película tiene la particularidad de narrar con planos muy prolijos y elegantes, pero a la vez, elige mostrar, a través de estos, imágenes que no son tan clásicas como los planos que utiliza, ¿Qué intentas mostrar o, mejor dicho, narrar con este estilo particular?
Al margen de la notable fotografía que logró Federico Sande Novo, la idea de deconstruir el espacio y el tiempo, mencionada anteriormente, se sostiene mediante la puesta de cámara y el montaje. Al encuadrar, siempre tenemos en cuenta qué contar, del mismo modo que nos preocupa qué no contar. Es así cómo muchas veces eludimos un típico planteo de plano y contraplano para permitirnos ver parcialmente las acciones y reacciones. Del mismo modo, ciertas pequeñas coreografías permiten estar cerca de uno de los personajes, para luego irnos con el otro. Son mecánicas de registro típicas del cine moderno donde lo fundamental radica en no tener la imperiosa necesidad de seguir cada instante de la dramaturgia desde el registro cinematográfico. Así, los planos se convierten en filtros de sentido de la trama, condicionando principalmente la visión del espectador, quien ya no tendrá frente a sí la mano del narrador invisibilizada por el relato clásico, sino recursos más artificiosos que le permitirán extraer otro volumen de significado de las imágenes.

¿Hay alguna relación entre tu primera película, La carrera del animal y esta segunda película tuya?
Ambas películas tienen al núcleo familiar como contexto crítico, y en ambas la ausencia se manifiesta como desencadenante de esa crisis. En La carrera del animal un personaje abandona su lugar de origen buscando una alternativa ajena a lo que conoce. En Camino de campaña relato el regreso a ese lugar, luego del correspondiente escape, forzando la necesidad de retomar relaciones con ese pasado negado. Son narraciones espejadas que casi sin quererlo formaron una especie de díptico, que recorre los vínculos familiares, los conflictos que desencadenan la ausencia y las posibilidades de los personajes para lidiar con las desgracias de unos y otros.

Las locaciones parecen funcionar como un tercer protagonista del film, ¿Cómo fue el proceso de scouting?
Vacacionando con un grupo de amigos, dentro del cual estaba mi socio y director de fotografía de la película, sentimos que podía ser interesante filmar en Punilla. Luego de un par de años seguidos visitando ese andarivel de pueblos, comencé a pensar el espacio de modo cinematográfico. Al empaparme del real carácter de los lugares, inevitablemente empiezo a pensar en posibles historias, y así se estimula el desarrollo del guión cinematográfico. Por ende, no se buscaron escenarios con una idea previa de guión, sino que la espacialidad llevó a que surja lo dramático. Así, el scouting fue más sencillo, y concentrado en la zona que más conocíamos. Luego, fue hacer de ese espacio el registro en imágenes más exacto posible para nuestras pretensiones narrativas.

La película participó del Buenos Aires Lab (BAL), del Cine en Construcción de Cinelatino, ¿Sentís que esto ayudó al desarrollo del proyecto?
Los workshops y labs son interesantes para foguear las películas, más cuando uno está arrancando. En ese sentido, ambas fueron instancias enriquecedoras para el proyecto. Con el correr del tiempo, uno va entendiendo el funcionamiento y empieza a vincularse con la industria de otro modo. Esto le permite a uno analizar en detalle y saber cuál de estas propuestas puede ser de ayuda para la película y cuál puede hacerlo perder el tiempo.

¿Qué sigue en la carrera de un cineasta, que a pesar de ser joven, ya tiene un estilo propio?
Como productores seguimos trabajando con películas de otros directores. Este año rodaremos El año del León, ópera prima de Mercedes Laborde, y a comienzos de 2017 De la noche a la mañana de Manuel Ferrari. Luego del estreno nacional de Camino de campaña retomaré la escritura para empezar a darle forma a una tercera película como director.

Comentarios