Rolando Gallego
14/02/2016 15:00

Finalmente la coproducción 87 (2014) llega a los cines argentinos luego de pasarse en Festivales Internacionales con buena repercusión de crítica y público. El film, dirigido por los ecuatorianos Anahí Hoeneisen y Daniel Andrade habla de la dictadura en Ecuador desde la perspectiva de un grupo de jóvenes que quieren escaparse de las estructuras y las imposiciones y el reencuentro de éstos en el presente. Sobre la historia, el dirigir de a dos y las expectativas ante el estreno en Argentina dialogaron los realizadores con EscribiendoCine en una exclusiva entrevista.

87

(2014)

¿Cómo es trabajar de a dos?
La verdad se nos hace muy natural trabajar de a dos. En nuestra primera película Esas No Son Penas (2005) empezamos a trabajar de esta forma casi sin darnos cuenta. Anahí había escrito ese guión y yo Daniel me encargaba de la imagen. Cuando empezamos los roles se mezclaron y funcionaba sin problemas, así que seguimos. Ella estaba más con los actores y yo con la cámara y la luz pero las decisiones las tomamos siempre entre los dos. En esa primera película ella actuaba en muchas escenas así que en esos casos yo tomaba ese rol aunque luego revisábamos las tomas juntos y decidíamos qué cambiar y qué conservar. En 87 había escenas de las que habíamos hablado mucho y otras que se fueron construyendo en las locaciones. En ambos casos los dos hacíamos la puesta en escena con los actores y la cámara. Generalmente había un ensayo libre con los actores y yo daba algunas ideas de movimientos de cámara o planos para construir la escena. Luego hacíamos otro ensayo pensando en eso y modificando cosas entre los dos. Al momento de ponerme la cámara al hombro ya sabíamos más o menos cómo iba la cosa. En otras escenas teníamos todo muy claro antes de empezar. Las ideas de cómo cubrir una escena venían de las decisiones que ya estaban tomadas cuando preparamos la película. Teníamos esta idea de que en el pasado la cámara se movía menos y los personajes se movían dentro de cuadro. En el presente queríamos que la cámara se mueva más y le siga siempre a Pablo. Esas ideas eran una guía porque cuando nos encontramos con la energía de los chicos en el set convertimos esa energía en movimiento.

¿Qué cosas resuelve trabajar en equipo y qué no?
Creemos que muchas cosas se resuelven porque de pronto tienes otra voz que cuestiona lo que estás pensando o directamente lo apoya. Los dos confiamos mucho en el criterio del otro entonces cuando es claro para el uno que hay un problema el otro se suma a la duda de inmediato. Cuando estamos de acuerdo los dos la inseguridad desaparece entonces y avanzamos rápido. Los dos compartimos el gusto por la naturalidad en la luz, en la actuación, en los ambientes entonces nos damos rápidamente cuenta si algo está fuera de tono. Alguno de los dos suelta la alarma así que eso ayuda. El set tiene siempre sus complejidades y esta era una película especialmente difícil y el equipo era mucho más grande que en nuestra película anterior. Eso es complicado porque de repente hay mucha gente y es difícil volver a la intimidad del equipo pequeño. El tener a otro director que se da cuenta de que no hay sintonía con algo siempre ayuda. Si estás solo entras en la bola de nieve del stress y luego te das cuenta muy tarde que debiste haber cambiado algo. La verdad no le vemos muchas desventajas. Supongo que si estás en sintonía la cosa funciona. Difícil imaginarse lo mal que la pasarás si hay visiones distintas.Yo me encargo de la dirección de foto también (Daniel) entonces a veces me angustia dejar de lado ese trabajo por estar demasiado metido con Anahí en la dirección. Pero cuando veo la película de nuevo, las cosas que más me preocupaban son finalmente las que más me gustan. Creo que cuando no pienso demasiado en la luz me gusta más lo que hago. Supongo que hay algo más instintivo y por eso más natural en ese proceso. A veces pensar demasiado en las cosas no ayuda tanto.

¿Cómo llegan a los acuerdos cuando quizás uno quiere ir por un lado y otro por otro?
No sucede muy frecuentemente. Cuando hay un desacuerdo (no nos acordamos de muchos) las posiciones no son inamovibles. Nos conocemos desde hace muchísimos años y vivimos juntos así que creo que nos leemos bastante bien. En general si Anahí no está contenta con algo lo trabajamos hasta dar con una solución. Ella es más perceptiva con detalles que no están funcionando y en general cuando los señala yo estoy de acuerdo. Pasa también en la edición y en el sonido y la música. Ella se da cuenta muy pronto de que algo está en otro tono y lo dice inmediatamente. Yo soy más fácil de dejarme llevar por cosas un poco más efectistas. Ella es radical en eso y eso siempre es bueno.

¿Cómo surgió la idea de 87?
87 nació a partir de varias cosas que finalmente se unieron en una sola historia. Teníamos varios episodios de nuestra adolescencia que nos interesaba contar, por otro lado teníamos amigos que habían tenido accidentes muy jóvenes y que nos marcaron de manera muy fuerte. Además nos ha interesado siempre la idea del paso del tiempo y de cómo cambia la manera que tenemos de percibir el mundo con los años. Nos sorprende mucho cómo la gente cambia radicalmente cuando crece. Todas esas ideas sueltas se juntaron en una primera historia de dos amigos que se encuentran después de muchos años cuando ya sus vidas no se parecen en nada. Esa historia fue mutando y variando hasta llegar al guion que filmamos varios años más tarde. En un momento teníamos tres tiempos diferentes pero eso era una pesadilla de producción así que fuimos sacando cosas hasta quedarnos con lo esencial.

¿Cómo seleccionaron al casting y con qué criterio?
El proceso de casting fue muy largo. Decidimos encontrar primero los personajes adolescentes que eran los más complicados. Hicimos un casting abierto a chicos que no necesariamente hayan tenido experiencia en actuación. Cuando encontramos a los cuatro chicos empezamos a buscar a los adultos que tengan ciertos parecidos. Siempre nos preocupó que uno no se crea que son la misma persona entonces buscamos similitudes no solo físicas. Una vez escogidos los hicimos trabajar juntos y compartir bastantes cosas. Leyeron ciertos textos, ensayaron algunos gestos y maneras de caminar, hicieron juntos ciertos ejercicios de actuación, etc.

¿Cómo fue el trabajo con el casting joven y con el adulto? ¿Hubo diferencias?
Durante los ensayos trabajamos muchas veces con los dos elencos juntos y más o menos de la misma manera. Donde hubo diferencias fue durante el rodaje. Con los chicos la energía era muy fuerte y muy linda pero también se cansaban más rápido, en la historia de los adolescentes hubo muchas noches donde el cansancio se sintió. Por lo general, trabajamos de la misma manera, pero la energía fue muy distinta. Durante el rodaje de la historia de los adultos todo era más calmado y sereno, al contrario de la época de los chicos que estaba cargada de mucha energía, risas y entusiasmo que contagiaba a todo el equipo.

¿Cómo se filmaron los dos períodos? ¿Fue en paralelo?
El rodaje fue uno solo pero rodamos primero la historia de los adultos. No fue fácil porque era una historia donde las cosas se mueven más internamente, no había una trama tan fuerte como en la historia de los niños. Esto siempre nos preocupó porque era importante que los actores estén en cierto estado de ánimo para que funcione. Cuando terminamos de rodar eso pasamos a los chicos. Evidentemente la energía de los chicos era distinta y eso hizo el rodaje bastante más relajado. Además esa parte de la película tiene más tintes de aventura entonces el ambiente fue diferente, más lúdico en cierta forma. Pero la historia de los chicos tenía una producción mucho más compleja por la época, por los autos, por muchos factores. Fue como filmar dos películas distintas y eso fue muy interesante.

¿Cómo seleccionaron la música, clave en la narración?
El proceso de la música fue largo y complicado. Siempre pensamos que teníamos que tener al menos un tema de los ochentas que fuera fácilmente reconocible. Transitamos por mucho sitios hasta llegar a Alaska y Dinarama. Probamos todo lo que se imaginen antes de entrar a los líos de los derechos. Un tiempo pensamos en Los Ilegales de España, luego en Ataque 77, luego probamos millones de cosas. Paralelamente sabíamos que necesitábamos mucha música y que iba a ser imposible comprarla así que empezamos a trabajar con Xavier Müller, un músico ecuatoriano muy talentoso que compuso la música para nuestra primera película. Con él hablamos mucho del sonido de los ochenta, de las cosas que escuchábamos en esa época. Hablamos mucho de The Cure, The Joy Division, del new wave, de The Feellies, de los sonidos electrónicos. Mientras editamos teníamos ahí canciones de estas bandas que sabíamos que eran imposibles de tener. Xavier fue componiendo cosas pensando en la época y creo canciones de new wave instrumental que a nosotros nos encantaron. Poco a poco las fuimos incluyendo y arreglando un poco la edición para esas nuevas canciones. Él hizo un trabajo increíble porque investigó mucho de las técnicas de grabación de esa época, usó micrófonos viejos, reemplazó las baterías análogas por baterías electrónicas para que suene todo más ochentero. Casi hasta el final mantuvimos en nuestra edición una canción de Bauhaus porque pensábamos que podríamos conseguir los derechos pero pocas semanas antes de la mezcla nos dijeron que era imposible. Xavier compuso y grabó un tema de último momento que es una de mis canciones favoritas de la película, parecía que el new wave ya le corría por la sangre en ese momento. Ese último tema que compuso es un tema clave porque se repite en las dos épocas pero casi nadie se da cuenta. Es interesante porque te lleva de vuelta a una escena precisa de la historia de los chicos pero parece que no es tan evidente. Xavier compone y toca todos los instrumentos salvo un par de vientos en los Dubs del presente así que en los créditos aparece como Xavier Muller & the Nobodielses para que esté a tono con los ochentas. La música del presente también es compuesta y grabada por él. En este caso nos fuimos por el Dub. Nos parecía que estos personajes que escuchaban new wave de adolescentes habrían llegado fácilmente al Dub. Siempre quisimos que la música construya esos mundos y los diferencie al mismo tiempo.

¿Fue duro el proceso de reconstrucción de época?
Fue complicado y caro pero muy divertido. Siempre supimos que iba a ser imposible reconstruir calles enteras así que tuvimos una búsqueda de locaciones muy extensa. Encontramos algunas calles y casas que se hayan quedado congeladas en el tiempo. Eso ayudó mucho en el proceso. Alicia Vázquez, la directora de arte (ella es argentina), investigó mucho con fotografías de esa época para el vestuario y para la utilería. Creó una paleta de colores que distinga esa época del presente y modificó ciertas locaciones para darles más personalidad. Cada detalle cuenta en la reconstrucción de época así que el equipo de arte tuvo que trabajar mucho y escarbar muchos sótanos para encontrar las cosas que necesitaban. Conseguir los autos fue uno de los temas más difíciles. Acá han destruido la mayoría de autos viejos y encontrarlos no fue fácil. Eso si intentamos alejarnos un poco de los clichés pop de los años ochenta que suelen ser la salida más fácil. Queríamos hacer algo más sobrio y más real.

¿Cuántas versiones del guion hubo antes de filmar?
Escribimos siete versiones del guion a lo largo de tres años. El guion cambió mucho en ese tiempo. En un momento la historia sucedía en tres épocas pero eso era una pesadilla de producción y de casting así que aterrizamos y quedó en dos tiempos. Después de filmar la película la armamos como estaba escrito el guión pero habían transiciones que no funcionaban necesariamente. En el proceso de edición ese orden cambió bastante.

¿Cuáles son sus expectativas ante el estreno comercial de 87 en Argentina?
Nos interesa mucho que se vea allá. La historia tenía que ver con Argentina mucho antes de la coproducción. Investigamos mucho sobre las familias argentinas y chilenas que se exiliaron acá y queríamos retratarlos lo mejor posible. Cuando llegó la coproducción con Pepe Salvia de Doménica era totalmente natural hacerla. Ahora que va a estar en salas queremos saber cómo la ven. Nos encantaría que se escriba algo sobre la película. Acá no se escribe mucha crítica sobre las películas locales y nos encantaría leer algo sin importar que sea positivo o negativo. Ojalá 87 pueda conectar con el público y levantar ciertas preguntas. Es difícil vernos entre cinematografías tan cercanas. Es más fácil ver cine americano o europeo que cine latinoamericano así que tener la oportunidad de que nuestra película esté en salas en Argentina es muy emocionante para nosotros.

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