Juan Pablo Russo
03/02/2016 15:27

Luego de su estreno en el 29 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, La ventana abierta, de Lucila Las Heras, pasó por casi un centenar de festivales ostentando en su haber un palmarés de 28 galardones. Tras coronarse como el Mejor Corto Argentino de 2015 en la Semana del Cortometraje, el film de diez minutos de duración fue liberado para su libre visualización en Internet. "Los cortos cumplen la misma función que un largo en el sentido de que como realizador uno practica, aprende, comete errores, y después aunque no se enfrenta a una taquilla, si se expone a la competencia y a las opiniones del público", dice la joven cineasta en diálogo con EscribiendoCine.

La ventana abierta

(2015)
8.0

¿Cómo surge la idea de La ventana abierta?
Después de hacer un cortometraje en Stop Motion que se llamó El retrato de la peste y que me llevó años trabajo, quería hacer algo de ficción con actores. Empecé a trabajar en varias ideas, pero como quería hacer algo totalmente diferente a lo anterior, estuve bastante tiempo trabada. Me costaba cerrar un guion que me entusiasmara de verdad, y que se pudiera hacer en términos de producción, que no fuera muy ambicioso y que funcionara para un primer corto con actores. Y entonces un día, de casualidad, me regalan el libro “Animales más que animales” del autor Saki. Yo ya había leído algo de él y me había gustado. En ese libro, estaba “La ventana abierta” y me dije ¡acá está! Lo encontré. Es uno de los mejores cuentos que leí en mi vida, y pensé que adaptándolo se podía transformar en un corto.

La trama tiene un guion muy consistente con muchos giros, ¿cómo lo trabajaste la adaptación?
La trama esencialmente la hizo el autor, que es uno de los cuentistas más importantes del siglo XIX. Yo trabajé en la adaptación, imaginándome dónde y cuándo podría transcurrir, y convirtiendo a los personajes que eran originalmente ingleses, en personajes argentinos, que tuvieran algo que ver con la realidad que yo conozco. Así que empecé por ponerles nuevos nombres, características físicas y de personalidad, y a imaginarles un posible contexto social, deseos propios y a diseñar la historia de su pasado y presente.

¿Cómo fue el proceso para poder realizar un corto de esta naturaleza?
Un desafío muy grande, porque quería filmarlo como si fuese un largo de diez minutos, no como un corto. Realmente quería que se viera bien y que estuviera trabajado hasta el último detalle. Pero era complicado: era un relato de época, transcurre en el campo, la protagonista era menor de edad, necesitábamos un perro. Viniendo de la animación, fue la primera vez que trabajé con actores y me encantó. Ensayamos mucho y trabajamos los diálogos juntos, para que en el set estuviéramos lo más preparados posible. También, fue el primer rodaje en el que tenía que tener en cuenta las horas de luz, el clima, las interferencias en las capturas del sonido, todos elementos que para un director de animación no existen como variables. Fue clave convocar a un equipo de gente que era mucho más experimentada que yo para que me enseñaran. Por suerte dijeron que sí.

¿Cómo se manejan los tiempos en casos de estas producciones independientes en todo sentido?
Depende de cada producción. En mi caso fue un poco desordenado, porque estaba sola cuando empecé con el guion, ya después para armar carpetas de presentación para recaudar fondos necesité ayuda. Tuve el privilegio de que el proyecto fuera elegido en Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, y la Fundación Itaú nos proporcionó los fondos para poder cubrir el rodaje. Fue una ayuda inmensa, una gran tranquilidad. Pero también era un nuevo desafío administrar lo mejor posible esos recursos y aprovecharlos al máximo, siempre pensando en lo mejor para la calidad final del corto.

Lo estrenaste en el 29 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata hace más de un año y después tomó vida propia, ¿pensabas que iba a pasar todo lo sucedió hasta culminar con la coronación en la Semana del Corto?
Nunca me voy a olvidar de esa proyección. Era la primera vez que lo veía en una pantalla de cine, a oscuras, con la sala llena, con la mezcla de sonido para cine. Fue muy emocionante. Era un sueño estrenar ahí, en ese festival en particular, al cual le tengo mucho cariño. Con respecto al recorrido, le di mucha importancia a la distribución. De a poco lo fueron aceptando en festivales, me lo empezaban a pedir, y el corto empezó a viajar solo. En cuanto al Premio en la Semana del Cortometraje, me sorprendió muchísimo. De verdad. Había tantos trabajos diversos y excelentes compitiendo. Aprovecho para agradecerlo una vez más.

Los cortometrajes no tienen un circuito de exhibición más allá de los festivales, ¿pensás que esto debería cambiar?
Bueno, si lo comparamos con un largometraje, claramente la distribución que puede llegar a tener un corto es muy distinta. Pero no siento que sea limitada. Podemos difundirlos de muchas maneras: hay más de 5000 festivales, muestras cine de todo tipo y género, proyecciones en museos, escuelas, portales de internet, plataformas como Cinema Argentino, Odeon, canales de TV. Hay distribuidoras nacionales especializadas que están haciendo un muy buen trabajo. Liliana Amate desde el Departamento de Cortometrajes del INCAA hace muchísimo también. Puede que en algún punto los cortos no sean films “rentables”, por decirlo de alguna manera. Pero cumplen la misma función que un largo en el sentido de que como realizador uno practica, aprende, comete errores, y después aunque no se enfrenta a una taquilla, si se expone a la competencia y a las opiniones del público.

¿Cómo sigue su recorrido La ventana abierta?
Va a seguir su camino por canales de TV locales y del exterior. Además, ya está libre para visualizar y compartir en Youtube (https://www.youtube.com/watch?v=URXcNOTWq0M) y Vimeo, y va a viajar a varias muestras fuera de competencia. En marzo, va a ser proyectado junto al largometraje Girlhood en la Alianza Francesa.

¿Este corto te abre las puertas para un largo o vas a seguir trabajando en ese formato?
Estoy trabajando en mi primer largometraje de ficción. Espero que este corto me ayude como antecedente. Pero cuando encuentre una historia corta que realmente me entusiasme, quizás vuelva a los cortos. Y a la animación Stop Motion también.

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