Juan Pablo Russo
05/01/2016 13:58

Luego de protagonizar El Pozo (Rodolfo Carnevale, 2011), película que le valió el Cóndor de Plata a la Actriz Revelación del año, Ana Fontán regresa al cine con Resurrección (2015), tercera película de Gonzalo Calzada en la que interpreta a una mujer de la aristocracia argentina que hará lo imposible para salvar a su pequeña hija de la fiebre amarilla. En diálogo con EscribiendoCine la actriz  sostiene que le gusta crear y descubrir al personaje, "No me gusta copiar, aunque sí inspirarme".

Resurrección

(2015)

¿Cómo te sumás a Resurrección?
Me sumo porque se comunicó conmigo Horacio Mentasti hijo, quien había visto también como su padre Horacio y su hermano Esteban, (todos parte de Cinemagroup) la película El Pozo, en donde yo realizaba el rol de una chica con autismo y retraso mental. Tiempo después de ver ese trabajo, me propusieron realizar el casting para el rol de Lucía Sepúlveda de Monserrat. Me enviaron el guion, del cual me enamoré apenas lo leí, y luego tuve el casting en La puerta Cinematográfica, productora del director y autor de Resurrección, Gonzalo Calzada.

¿Cómo fue la experiencia del casting, ya que para muchos es algo traumático?
Fue una experiencia preciosa la del casting. Fueron todos muy atentos y profesionales, tanto Gonzalo, como su equipo, Laura Vega, Ale Narváez y Desirée Salgueiro. No lo sentí como un casting, porque se trabajó tan en serio, que sentí que era ya un equipo trabajando sobre un material, una actriz siendo dirigida por un director. Y eso no suele pasar habitualmente en los casting, en donde uno no conoce al equipo, ni tampoco tiene la información necesaria sobre la historia y el personaje. Así que esa fue la primera instancia, intensa y muy interesante. Me hicieron sentir muy cómoda, y sentí que había dado lo mejor que podía, pero como en el casting habían compañeras actrices muy buenas, sabía que era difícil. Luego me dijeron que llamarían en una semana, y pasó más tiempo, como un mes, ya pensaba obviamente que no había sido seleccionada para el rol, pero luego Desirée me llamó y me dio la buena noticia. Me puse muy feliz. Fue una gran noticia.

¿Cómo fue el trabajo para componer a esta mujer tan especial?
Intenso, complejo, profundo, comprometido y muy interesante, porque nos encontramos con varios desafíos. Y a mí estos son los personajes que me gustan, si son muy lavados, no me llaman la atención.

Tuve que tener en cuenta que era una joven mujer de la aristocracia argentina, de la alta sociedad, con valores de la oligarquíaía y fuertes lazos con la iglesia y le fe. Que está presa y encerrada en una situación límite, horrorosa, cruel, sin salida. La fiebre amarilla destruye Buenos Aires y a su familia, y sobre ese conflicto, es donde se desarrolla el género fantástico para este rol. Es madre de una niña, Remedios, y es capaz de todo con tal de salvarla. Lucía por momentos, roza la locura. Convive de una manera despiadada con la muerte, y trata de liberarse de ella. La muerte es su mayor fantasma y su posible salvación al mismo tiempo. Esa es una contradicción con la que convive. Lucía lucha por su vida y la de su hija. Necesitan salvarse. Después verán que ocurre, y si lo consiguen o no.

También considerar la época, las etapas de evolución y manifestación de la fiebre amarilla, , la caracterizaciónón, las transformaciones fisicas que fueron muchas y cómo se maneja el personaje en esas circunstancias límites que vive, los diferentes estados de muerte (eso fue genial), las características de su personalidad , los comportamientos, los estados personales y emocionales, como son sus vínculos (en especial con Remedios, la hija, Lola Ahumada, con Aparicio, el personaje de Martín Slipak, con Quispe, Patricio Contreras, con su esposo interpretado por Adrián Navarro, y su vínculo con la fe ciega en un dios que todo lo puede y una supuesta clase que debería protegerla ). A Lucia le pasa de todo, pobre… sufre mucho mi personaje, es horroroso todo lo que le ocurre.

Tuve que poner mucha atención a la continuidad, porque el rol sufre muchos cambios y se filmó completamente en otro orden. Además el rol tiene una trama que va a contramano de lo que se cuenta en la trama central que ve el público, tuvimos que prestar mucha atención. Fue un trabajo realizado absolutamente en equipo, había que tener en cuenta mucha información concreta y específica en base a cada momento y en eso estaban todos, cada uno de mis compañeros desde sus áreas, aportando su mirada.

¿Te inspiraste en algún personaje mítico del cine terror?
Me gusta crear y descubrir al personaje, no me gusta copiar, aunque sí inspirarme. Ahí estuvo el desafío. Gonzalo me dio referencias películas como Los otros o La dama de negro, aunque Lucía como rol, es muy particular, tiene unas complejidades muy específicas, entonces era imposible encontrar un arquetipo de rol que se acercara puramente a su esencia y a sus manifestaciones, y además mi instrumento expresivo es otro. Elijo y pienso el desarrollo del personaje, siempre, en base al guion, a la mirada del director fundamentalmente, a la información que tengo sobre el rol, a lo que las otras áreas o compañeros me ayuden a dilucidar y entender por complementación, a mi instrumento y cómo puedo usarlo para contar lo que hay que contar, y a mí mirada intuitiva y concreta sobre todo eso.

¿Sos de ver películas de terror? ¿Es un género que frecuentás?
Para nada, no veía nada de terror. Tengo una sensibilidad muy grande, y soy muy miedosa, y literalmente me daba miedo mirar el género. Pero debo confesar, que desde que estoy involucrada en Resurrección, sobre todo antes del rodaje, mire casi todos los films más destacados del género de terror y también de suspenso, y me encantó. No podía parar de mirar. Ahora me encanta y me encantaría también seguir haciendo este género como actriz. Es muy interesante y me resulta necesario desafiarme, salir de los lugares y de las expresiones habituales y ese es un riesgo que me gusta tomar y experimentar. Me encantan las composiciones y me gusta lo complejo, entonces creo que puedo encontrar roles e historias interesantes para transitar como actriz en este género.

Fue tu primera película de género de terror y de época, ¿cómo fue la experiencia?
Espectacular. Soñada. Feliz. Conocí un equipo de trabajo maravilloso, con compañeros preciosos y talentosos, y claramente fue un desafío, y si bien fue difícil, fue genial. Tuve que romper bastantes barreras, obviamente traté de entregarme por completo a lo que requería el personaje y el director. Con mucha atención a todo. Era mucha información la que había que tener en cuenta. Me gustó el tema, el género, la profundidad con la que se trabajaba y estudiaba todo, hasta los mínimos detalles. Estábamos todos muy conectados.

Fueron muy llamativos los momentos de las caracterizaciones con las máscaras de Rebeca Martínez que se pegaban a la piel y tenía que pasar jornadas enteras con las máscaras puestas, de hecho comía antes de que me las colocaran para no romper las prótesis al masticar. Es un trabajo súper profesional el que ella hace, tiene una mano de artesana para construirlas, y había que cuidar mucho las máscaras por la continuidad y por la labor que requerían. En las escenas de ataúd y muerte, además de reírme, (porque fue muy divertido y poco común) por momentos, me sentía rara, sentía como una especie de miedo o claustrofobia al estar con las máscaras de muerte y en el ataúd cerrado. Transitar la sensación de muerte fue muy particular, nunca me había pasado de esa forma. Eran horas de pre-producción, no me voy a olvidar más de todo lo vivido en esta experiencia. Es realmente inolvidable. El contexto era maravilloso también. Filmamos en una casona antigua abandonada, que pertenecía a los Roca en la antigüedad, rodeada de un gran parque, también abandonado. La atmósfera era tétrica de verdad, la casa era realmente “El Paraíso”, como Gonzalo lo escribió antes de conocer el lugar. La elección de las locaciones, creo que fueron uno de los grandes hallazgos para poder contar esta historia. Y el arte de Sebastián Roses y el vestuario de Laura Vega llenaron de belleza, época y realidad a la película. La fotografía es impresionante.

Me da mucho orgullo ser parte de Resurrección, porque somos un gran equipo de trabajo. Tanto mis compañeros actores, como las áreas artísticas y técnicas, son realmente muy buenos. Además, me da mucha felicidad que en Argentina se realicen este tipo de propuestas, y que se pueda poner en juego y a la luz el talento de los profesionales que tenemos en cine.

¿Planes para 2016?
Estrenamos los primeros días de marzo LoveMusik, el musical de Broadway con Elena Roger y dirección del ingles Jonathan Butterell, con producción y en el Paseo La Plaza. También estrenaré Sangre, sudor y siliconas, una pieza teatral y musical de Gonzalo Demaría , es una adaptación de Tito Andrónico de William Shakespeare. Y estoy planificando un tour de Fontango, mi compañía de tango, por el exterior del país para finales del 2016 y 2017, y me gustaría poner uno de los espectáculos de Fontango acá en Buenos Aires, en una temporada pequeña .También me propusieron un rol en una película en los Estados Unidos, y me ofrecieron escribir y protagonizar un espectáculo de tango, también en el exterior. Pero veremos, respecto a las posibilidades fuera de la Argentina, si bien son concretas y las conversaciones están avanzadas, aún no firmé los contratos. Si me ofrecen proyectos interesantes acá, por supuesto también priorizo trabajar en mi país, o bien ir y venir, si la agenda lo permite. Es una muy buena opción para vivir ambas experiencias, dado que ambas son muy enriquecedoras. Así que veremos qué deparara el segundo semestre de 2016.

Comentarios