Juan Pablo Russo
14/12/2015 14:26

Sebastián Deus emprende en Por el camino de Modesto (2014) un viaje desde Buenos Aires con la idea de recorrer el camino inverso tal como su abuelo, exiliado de la Guerra Civil Española, debió haberlo hecho hace 50 años atrás, buscando conocer quién fue, investigando los lugares por donde pasó hasta llegar a Galicia. "Frente al vacío de una historia familiar desconocida, seguir ese recorrido era lo único que podía hacer para saber algo de mis orígenes", dice el cineasta ante el estreno de esta road movie documental que lo conecta con un pasado desconocido.

Por el camino de Modesto

(2014)

¿Qué te lleva a realizar a la inversa el camino que antes había realizado tu abuelo?
Frente al vacío de una historia familiar desconocida, seguir ese recorrido era lo único que podía hacer para saber algo de mis orígenes. Empecé con una foto, un certificado de defunción. Allí apareció Necochea que fue el inicio de todo. También fue como si de alguna manera el regresara a el lugar donde nació a través de la película, una cuenta que tenía pendiente y quizás no le permitía irse en paz.

Me interesó trabajar el concepto de memoria como una construcción; sobre todo porque mi historia personal y la ausencia de una historia familiar habían dejado un vacío. Muchas familias tienen un relato del exilio o el pasado generacional, ese relato se vive como naturalizado aunque siempre es una construcción donde se elige que se resalta y que se oculta.

Me parecía que la película en si formaba parte de la construcción de un relato familiar, restableciendo la transmisión y a la vez permitiendo poner en cuestión las historias familiares donde siempre hay alguien que elige que transmitir y como formarlo.

¿Cómo hiciste para forjar una historia cuando de entrada desconocías todo y no sabías con lo que te ibas a encontrar?
La historia la armé en torno a la necesidad humana de conocer de dónde venimos y la búsqueda de alguien que no tiene ningún dato, entonces emprende un viaje por lugares que cree podrían ser por donde paso su abuelo y traza una historia que le permite hacer un relato sobre su árbol genealógico.

Quería hacer una película con el exilio de mi abuelo, pero no sabía nada. No tenía una caja con recuerdos o diarios o filmaciones. Ni tampoco gente para entrevistar que supiera algo; de los familiares vivos ninguno sabía nada de Modesto en la época de la guerra.

Hasta tres meses antes de viajar al rodaje no sabía nada de su historial militar en la guerra, yo había hecho una investigación y tenía hipótesis que podría haber escapado por el interior de España, saliendo de Galicia. Así que tuvimos que cambiar el camino a último momento.

Lo de Francia lo conocía más y planeamos ir en semana santa que el lugar se carga más de sentido.

¿Qué significó tomar contacto con ese pasado y ese lugar histórico?
Quería seguir ese camino para ver si al estar en contacto con esos lugares mi memoria genética recordaba. Recordar en un sentido de una memoria colectiva que pasa de generación en generación, sobre todo cuando hay traumas como la guerra y el exilio.

En lo personal recorrer esos lugares me generó una emoción especial; todo el rodaje estuvo rodeado de una energía que quería que esta historia se contara.

Una de las placas recordatorias olvidada en una playa conmemoraba que por allí habían pasado 100.000 refugiados españoles y se armó un campo de confinamiento en plena playa, allí donde ahora hay chalets de fin de semana.

Sentí como si esas montañas y esos escombros tuvieran pegado el recuerdo de aquellos años.

El rodaje fue muy arduo ya que debíamos hacer muchos kilómetros entre locaciones, en un momento comprendimos lo que debió haber sido el periplo que debieron hacer en aquella época para sobrevivir, muchas veces caminando o a caballo cruzando montañas en pleno invierno.

Trabajas los recuerdos desde la utilización del sonido, recurso no muy atípico, ¿a qué se debió el porqué de esa elección estética?
Me parecía que en el plano sonoro, como elemento narrativo, me podía permitir la libertad de evocar los sonidos de la guerra y los estados anímicos durante el viaje. Enrarecer el clima, intervenir el sonido ambiente y sumar una capa que tuviera que ver con las emociones del protagonista, con la mirada subjetiva de la realidad que lo circunda.

Poder jugar con sonidos que se repiten o voces que fueron dichas y replican más adelante.

Utilizar los sonidos del tren o las procesiones para crear una librería de sonidos que reverberan a veces más de una vez en el viaje, como si el lugar hablara.

¿Cuál fue el aporte del historiador Bernardo Maíz Vázquez a la película?
El aporte de Bernardo fue fundamental; Se interesó mucho en la historia porque el nació en un pueblo que es al lado de donde nació mi abuelo, Es un experto en el tema y gracias a él conseguí la foja militar de mi abuelo lo que despejo la investigación sobre que hizo durante la guerra.

Su participación en la película es clave porque es quien devela que paso con Modesto en esos años aunque deja bien claro que hay huecos en la historia que no podrán llenarse y que se trata de una hipótesis de lo que podría haber pasado.

¿Qué pasó en vos después de ese viaje y cuando te sentaste a montar lo filmado?
Ese viaje fue muy transformador en muchos planos para mí; generamos muchísimo material, aparecieron muchas cosas que no fueron planeadas.

En lo personal descubrí y conocí a mi abuelo completando una parte de mi árbol genealógico. No porque lo descubierto sea exacto; sino porque ahora hay una historia que puede ser contada sobre la llegada de los Deus a la Argentina.

En cuanto al montaje fue un trabajo de un año, ordenar todo el material, redescubrirlo y armar un guion nuevo.

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