EscribiendoCine
23/11/2015 19:31

Leo Damario acaba de finalizar el rodaje de la primera parte de la esperada Resentimental, película que acaba de sumar en su elenco a Graciela Borges, poniendo su voz cómo si fuese una maestra de ceremonia en esta suerte de fábula sobre el mundo del cine, la fama y la moda. "Resentimental es un retrato de época. Un signo de los tiempos que recorre el mundo de las celebridades, los paparazzis, la fama, la moda y el cine. Será un relato plagado de sensualidad y mujeres bellas. Un éxtasis visual", dice en una charla exclusiva con EscribiendoCine donde adelanta detalles de una de las películas más esperadas de 2016.

Resentimental

(2016)
4.0

Vos venías de rodar de manera mucho más indie y esta sería tu primera gran producción, ¿hubo cambios con respecto a cómo venías trabajando anteriormente?
Dirigir varias campañas en la tanda publicitaria, por ejemplo, me acostumbró a comandar un equipo de excelencia con mucha experiencia técnica. Es el mismo equipo que le pedí a los productores (Maquiavelo Films) para esta película. El cambio fue emplear todos esos elementos técnicos de infraestructura y humanos en un largometraje. Ahí sí se denota un gran cambio, cómo decís, en especial porque comencé a relacionarme con el film desde un lugar de director y no tanto de autor cómo mis otras obras. Aunque claramente mi mirada está en cada plano, en cada escena. Buscar puestas pictóricas que requieran un acompañamiento de grip, grúas, steady cam, realizar escenografías complejas, trabajar con las mejores cámaras en el mercado a nivel latinoamericano. Estoy filmando a tres cámaras Arri Alexa XT en 2:35. En cinemascope. Cómo sucede en los films de Pedro Almodóvar.

Resentimental es un proyecto que viene desde hace algunos años, ¿cómo fue mutando el proyecto hasta convertirse en esta última versión?
Fui mutando yo. Nunca deje de filmar una película por año. Cómo vos sabes Resentimentalera una historia bohemia en blanco y negro. Pero claro, me agotó la profundización con el blanco y negro y el trabajo que hice con la luz y sombra para Bohemia de Andrés Calamaro. Después de esa película, necesitaba buscar un nuevo paradigma estético personal. Y eso lo encontré en mi obsesión por empezar a cuidar el valor de producción. Ahora Resentimental es una película a color y colorida, dinámica y con estallidos más violentos de comedia. También la búsqueda por filmar preciosista cómo los films del Almodóvar adulto. Con esta peli intento estar más cerca de François Truffaut que de Jean-Luc Godard. Y empecé a redefinir mi estética buscando puestas de cámara de mucha complejidad que funcionen cómo enormes sintagmas prepotentes, que intimiden y entretengan. Trabajando tanto la divina proporción como la toma secuencia. Creo que esto se logró a una previa muy extensa con los actores y todas las áreas. Un mes de ensayo con el elenco. Seis meses con el equipo de arte y vestuario diseñando a los personajes, dibujando los concepts. Todo se trabajó mucho, cómo el diseño de un rascacielos gigante.

¿Trabajás con un guion de hierro o dejás lugar a la improvisación?
Trabajo de muchas maneras. Mi premisa en este caso fue, y es, en todo momento que la película crezca. En eso, encontré un aliado muy importante cómo productor artístico y manager que es Mauricio Catarain. Él es quien lidia entre mis pedidos a los productores. Cuidó que el film crezca, se preocupó y sufrió por eso.

También hay un equipo artístico y técnico que me apoya en las adversidades. Desde la comunión perfecta que se logró entre arte y foto que hacen Luciano Lasca y el director de fotografía francochileno Francisco Almenara, que se adaptó muy bien a mi particular modo veloz de filmar. Y toda la técnica. Pensá que para este film mi primero de cámara y mi foquista son dos directores de fotografía de publicidad muy solicitados también: Juan Costamanga y Leo Tamer.

Lo mismo mi asistente de dirección, Griselda Gonzáles, con quien filmó desde los 19 años (cuando arranqué filmando en celuloide), y conoce mi extrema velocidad para filmar, para pegar volantazos en set de 180 grados, para volver locos a todos en el plató. Siempre con elegancia y estilo porque soy muy delicado con el trato de la técnica, creo.

Respecto a la improvisación en el plató, prefiero hablar de "creación in situ". Mis rodajes, con más o menos presupuesto, siguen siendo un espacio caótico, con mucha dinámica musical. El propio set es una puesta en escena muy musical.

Si bien esta fue una película que la trabajé desde la concentración, hubo muchos momentos mágicos de creación en el set, de capturar la belleza en el movimiento. Hasta creé un rol para una joven novel que paso a ser parte del elenco de lo bien que funcionó en cámara (Martina Nicoleti). Me encanta descubrir a una actriz virgen en medio de una producción de una película. O filmar un plano secuencia en una disco trasnochados, como si estuviésemos filmando Blow Up, a lo Antonioni. Así de rockeros son mis rodajes.

Alejandro Awada fue un actor que comprendió que el set lo construía él. Siempre dando más, entregando todo, desde un punto físico y conceptual. Lo mismo Juan Cruz Bordeu, quien ademas de ser un faro de luz que me guió emocionalmente en todo el proceso de reproducción y rodaje, fuimos encontrando muchas escenas juntos en el rodaje. En el texto. Él es mucho más que parte del elenco del film. Ahora entiendo cuando Lucrecia Martel decía "recomiendo a los directores trabajar conJuan Cruz Bordeu". Amén.

¿Cuál fue el aporte de Israel Adrián Caetano a la trama?
Aportó ideas sustanciales a la historia. Colaboró para reforzar la premisa del film y curva dramática de los personajes. Él junto a Nora Mazzitelli entramaron la historia. El guion llego a tener 37 versiones. Adrián se sumó en las últimas 7. Se buscó entramar la historia, darle una estructura de hierro que me permita volar más cómo director, enfocarme en lo que necesito cómo cineasta y no resolver las elipsis presupuestarias desde el libro. Sin Adrián no podría estar filmando cómo estoy filmando. Su aporte fue el de una base enorme que me permitió construir para arriba y elevarme más y más. Además de mi admiración a él como cineasta, admiro su manera de trabajar, tan respetuosa y comprometida.

Pese a contar con figuras con peso mantenés una línea indie ¿Cómo fue la elección del elenco para combinar cine industrial con indie?
Nunca consideré a mi cine como independiente. Primero porque nunca me autofinancié, sino filmé desde el mecenazgo. Luego, porque creo que lo que hago es un cine rockero, transversal, que se pone de moda en determinadas tribús sociales o parte del jet set. Ahora, Resentimental es diferente, es una película para todos. Ahora voy a compartir una porción de mi locura con el espectador masivo. Hacerlo parte, entretenerlo y guiarlo desde un lugar muy operístico y pomposo. Darle un buen show cinematográfico.

La elección del elenco corrió por parte de Mauricio Catarin, mi manager y director de casting de la película (además de productor artístico). Confío en los actores que él me trae. Después yo los termino de esculpir a la manera Damario. Los deformo todos. Les cambio el look, el peso, su manera de hablar. Pero a la larga me entienden. Y entienden que filmar conmigo se trata de divertirse. De pasarla bien.

Lucila Polak fue una grata sorpresa y se comprometió mucho. Una gran entrega y auto exigencia. Tiene un halo de Los Ángeles que me encanta. Lo mismo me pasó con Brenda Gandini, quien puedo decir que construyó a un personaje maravilloso. Amé su manera de trabajar. Una de esas actrices que trabaja desde el cuerpo y una vez que comprende al director se entrega. Ella va a sorprender mucho con este film. Es nuestra Jennifer Connelly.

Los únicos actores que yo elegí fueron a Juan Cruz Bordeu, Belén Chavanne, Chloé Bello y Adriano Giannini. Juan Cruz porque necesitaba que el este en esta película por un plano más astral y metafísico. Adriano Giannini se lo pedí a la producción como un pequeño diamante, un mimo y me lo consiguieron. Fue muy lindo dirigirlo, me sentí muy cómodo trabajando con él. Es un actor que trabajo con Paolo Sorrentino, Guy Ritchie y Steven Soderbergh ¿Qué puedo decir? Quería expandir mi dirección de actores a un nivel internacional.

Y con Belén y Chloe quería trabajar desde hace mucho tiempo. Belén es amiga y fue una de las primeras personas en leer el libro hace cuatro años. Se vino de Los Ángeles especialmente para hacer esta película. Las dos tienen secuencias antológicas en el film. Largos planos secuencias de mucho rock, narcóticos que espero sean parte del corte final.

Y después tienen cameos mis figuras de siempre, desde Pablo Ramírez a Lolo Fuentes, Hoby De Fino, Nicole Neuman, Edda Bustamante, Diego Gravinese, Chris Domínguez, la banda de rock Pilotos. Artistas y amigos que son parte de la noche y la bohemia porteña.

¿En qué parte del rodaje están? ¿Cómo sigue ahora?
Terminamos de filmar en Argentina. Fueron tres semanas intensas de las cuales me llevo mucho material, muchas secuencias con un reparto extenso que requería una concentración extrema. Logramos atravesar obstáculos y desafíos que, en su momento, llegaron a preocuparme. Pero lo hicimos. Pudimos unirnos y jugar plásticamente con la cámara, los actores y las locaciones. Dimos vuelta el Alvear, el Marriot Plaza, Aeroparque, Milion, Congo, Casino Victoria... Hay mucho Barrio Norte en la pictografía Resentimental. Ahí me puse un poco Woody Allen. Trazar un recorrido de locaciones que sea un tour turistico de elite.

¿Qué se va a encontrar el público en Resentimental?
Este es un retrato de época. Un signo de los tiempos que recorre el mundo de las celebridades, los paparazzis, la fama, la moda y el cine. Será un relato plagado de sensualidad y mujeres bellas. Un éxtasis visual.

Está el glamour, están las estrellas, está Buenos Aires y está el romance. Está esa era dorada de la publicidad argentina en los 90s y el cine extranjero de los 60s, ese halo de Blow Up, de Martin Scorsese en Casino  y La Dolce Vita de Federico Fellini. Todo mixeado con François Truffaut en La noche americana.

Filmé una película en que las imágenes siempre están seduciendo, logramos generar una atmósfera de la cual el espectador no se va a querer ir jamás. Pero bueno, primero me tengo que encontrar yo en la isla de edición con un armado general y después vemos.

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