Juan Pablo Russo
28/10/2015 23:24

Xavier Giannoli se sumerge en la década del 20 para acercarnos a la vida de una cantante de disonante voz a la que da vida una sensacional Catherine Frot. Tas su presentación en la 72 Mostra de Venecia, Marguerite (2015) se estrena en los cines argentinos y EscribiendoCine accedió a una entrevista exclusiva con el afamado director francés.

Marguerite

(2014)

¿Cómo conociste Florence Foster Jenkins, el personaje real que inspiró a Marguerite?
Oí la voz de Florence Foster Jenkins por casualidad en la radio hace unos diez años. Mi primera reacción fue de alegría, me eché a reír y luego algo me golpeó, me intrigó. Me enteré de que ella nunca había sabido que cantó completamente fuera de tono, que todo el mundo siempre le mintió durante toda su vida, pero a pesar de eso terminó cantando frente a una gran multitud en el Carnegie Hall en los años 40. Quería investigar esa historia. Fui a Nueva York, me encontré con imágenes, grabaciones y me di cuenta de que era un magnífico personaje, una verdadera figura del cine. Su historia es la historia de una idealista, una inocente.

¿Cuánto es verdad y cuánto es ficción?
A mí no me gustan las biopics. Si hubiera querido tratar el tema en la forma de una película biográfica me hubiera sentido como si estuviera pintando imágenes reales de una persona. Así que decidí mantener sólo la verdad humana de la historia original, el "marco" del destino de Florence.

¿Cómo trabajaste la historia narrativamente entonces?
Necesitaba tomar distancia de la original con el fin de permitir que el cine aprovechara los retos de esta historia. Trasladé la historia a la Francia de los años 20 porque era un momento importante tanto para la libertad artística y personal. Para mí, Marguerite es la historia de una mujer que quiere sentirse libre. Los años 20 fueron el marco ideal para que su aventura personal se desarrolle en un gran momento de la historia. Yo quería que mi personaje pudiera distanciarse de la vieja sociedad tradicional que le impidió llevar a cabo sus sueños. Su voz hilarante y trágica es un gesto artístico, divertido y conmovedor. Es imposible de explicar, pero fácil de entender.

El personaje está siempre en un límite entre lo dramático y la comedia ¿Cómo fue trabajar estos temas para no caer en lo grotesco o lo inverosímil?
El problema real es la crueldad, porque todo el mundo giraba alrededor de una mentira y nadie se atrevía a decirle la verdad sobre su voz. Hay algo de la misma hipocresía que la hace a la vez muy cruel. Es divertida y trágica. Escuchando su voz quedamos divididos entre el deseo de reír y una profunda vergüenza, incluso de un especie de malestar. Es la crueldad de su destino lo que impide la risa grotesca o el melodrama improbable. La locura es tan grande que ella hace un gran espectáculo sin saber que está haciendo el ridículo.

¿Cómo fue trabajar con Catherine Frot en la construcción de un personaje real, pero que evita caer en la imitación?
Catherine Frot es hoy probablemente la actriz más popular en Francia. Ella tiene un parpadeo honesto. Hay algo "real" en ella que me hizo querer verla en esta historia donde todo es "falso", una ilusión (porque todo el mundo le está mintiendo). Yo había visto muchas de las películas de Catherine pero  el momento decisivo para mí fue cuando la vi actuar en una producción de Los días felices de Samuel Beckett. Me llamó la atención la verdad de su interpretación totalmente fuera de lo común y absurda.

Supe al instante que ella sería capaz de hacerme creer a ese personaje extraordinario (Marguerite), en su locura, su emoción y su imaginación. Ella se superó a sí misma como actriz y se permitió dejarse llevar. Su trabajo es muy concreto, muy físico. Su forma de moverse, la forma en que tocó los objetos que la rodeaban. Ella inmediatamente comprendió que este personaje tuvo que imponer una especie de realidad en un mundo lleno de mentiras y pretextos. Ella le dio cuerpo y alma a una ilusión, transformando la película y conmoviendo en cada una de las situaciones que le toca atravesar.

No es la primera vez que se trabaja la música a través de una película ¿Qué te llama la atención de esta disciplina para llevarla a la pantalla grande?
El poder de la música en una imagen puede ser masivo. La música puede cambiar el significado de cualquier imagen y darle una ilusión fascinante de poder, y el poder fue precisamente el tema de la historia de esta mujer que huye de la realidad por su amor a la música. Pero quería rendir homenaje a la música y no usarla de una manera fácil y complaciente. Mi película es una carta de amor a toda la música que me encanta como Mozart y Purcell, el Jazz y la Opera.

Leí por ahí que trabajaste con un presupuesto acotado ¿Cómo fue hacer una película de época con esta limitación?
Nunca conté con el presupuesto de una producción de Hollywood, y además tuve que esperar mucho tiempo para conseguir el dinero que necesitaba para poder hacer la película sin ningún tipo de concesión artística. Trabajé en su preparación durante más de dos años viajando muchísimo a locaciones y buscando soluciones a lo que podía ser costoso. Creo que las películas de época más hermosas son las más minimalistas, así que no quería ser fetichista de nada sino más bien expresar el paso de un mundo antiguo a uno nuevo; por eso me interesaban los años 20. En cuanto al vestuario, también busqué elegancia y sobriedad.

Soñé con esta película desde hace tantos años que yo no quería descuidar el más mínimo detalle, el menor ruido. Para mí, el cine debe ser un gran espectáculo. El espectáculo de nuestras vidas.

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