Rolando Gallego
12/10/2015 14:42

Jugando con varios géneros el realizador Gabriel Lichtmann (Judíos en el espacio, 2005) estuvo casi 10 años para plasmar la idea principal de Como ganar enemigos (2015), una comedia policial, en la que el engaño y la neurosis de su personaje principal, interpretado por Martín Slipak, son el vector de una historia con mucha tensión y un ritmo dinámico. A punto de estrenarla, EscribiendoCine dialogó con ambos para conocer más sobre cómo fue el proceso de dirección y actuación de la historia.

Como ganar enemigos

(2015)

¿Cómo surgió la idea de mezclar la idea de literatura en la trama?
Gabriel Lichtmann: La película la escribí con mi mujer y tengo un amor muy especial por el policial que heredé de mi padre y de la bibliotecaria de mi primario, cuando todos se iban a jugar al fútbol yo en los recreos iba a leer. Por otro lado yo vengo de una familia de abogados y Lucas (Martín Slipak) concentra esto, y cuando empezamos a escribir el guión fue inevitable volcar esto.

¿Cuál es tu relación con la literatura?
Martín Slipak: Me encanta leer, leo varios al mismo tiempo, soy muy ansioso.

¿En algún momento se pensó otro final al que finalmente quedó?
Gabriel: Si, no sé si llegué a comentarlo con todos, pero la película tuvo varias versiones, el guion lo empezamos a trabajar luego de Judíos en el espacio (2005) y hubo ocho versiones, éste es el que me parece que mejor le calza a Lucas, el más ético.

Hacés agradecimientos a Woody Allen y a Alfred Hitchcock, ¿qué reconocés de ellos en la película?
Gabriel: De Hitchcock puedo decirte la escena de la persecución y de Allen hay un par de escenas que están filmadas como él, por ejemplo la charla de Lucas con su amigo en la plaza, en Annie Hall, dos extraños amantes hay algo así, son más bien decisiones de puesta para homenajear que de guión y qué se mostrará en ella, el ritmo, el encuadre.

Martín: Además hay cierta subjetividad neurótica puesta en el personaje principal, y los personajes de Allen siempre tienen esto.

Gabriel: Martín le aportó mucha neurosis a la composición de Lucas, le agregó mucho de Woody Allen y de sus propios demonios.

¿Cómo fue la elección del casting?
Gabriel: Fueron ocho años y durante ese tiempo pasaron muchas personas por las películas, es decir que mutó, las películas son un poco objetos mutantes y salvo Stanley Kubrick, todos cambian. Yo amo los actores y lo que brindan, y recuerdo muchas cosas que Martín ha aportado en charlas en el set y que fueron fundamentales.

Martín: Uno como actor va viendo por dónde van las cosas, y cuando uno se acerca a un director tan mental con una idea clara de lo que quiere contar y con una apertura para participar, uno se entrega al cuento y la historia e intenta entenderla, incorpora el guión para comprender en qué punto está el personaje y sólo hay que entregarse a ser dirigido, así como la película es mental, el director y el personaje también, más allá de los juegos de géneros que tiene, es casi una película detectivesca, aún siendo Lucas tan pragmático. Cuando a uno le toca ser protagonista, como en este caso, no hay que pensar demasiado ni querer imprimirle a la escena algo, para mí la historia se cuenta.

¿Te gustó trabajar con Gabriel?
Martín: Sí, es muy gozoso participar de algo tan bien pensado, estoy muy contento, y en el BAFICI mostramos algunas funciones y es bárbaro lo que pasa con la gente, principalmente por cómo juega con la intriga.

¿Qué te aportó a vos el personaje?
Martín: No sé, para mí cada película y protagónico es una oportunidad muy grande de aprender y poner en juego cierta práctica cinematográfica que te requiere mucha atención, es casi tan importante con todo lo que sucede alrededor. Poder saber en qué punto estás, cómo se cuenta desde el sonido, la relación con los otros actores, a mi me gusta saber eso, algo casi matemático de la composición del film, más cuando sos el protagonista, porque cada cosa que hacés cuenta, hay que tener un profundo cuidado en cada cosa que querés poner en la escena y eso requiere una atención profunda al actuar. Además al ser una película en la que el entorno transforma al personaje, en el que cada participante se vuelve sospechoso, fue muy rico colaborar con los demás.

¿Cómo fue el trabajo de composición del personaje?
Martín: Tengo la suerte de haber empezado de bastante chico y me han tocado cosas muy diferentes y se generó la idea que puedo hacer cosas distintas, y eso me encanta, luego uno desde la composición demuestra, haciendo de más o de menos, pero uno tiene que ser muy genuino y sincero, y en cine, que es lo que más me está tocando hacer, lo aplico, además que después uno intente incorporar conductas, Lucas es muy metódico y mental, y más sobre su profesión, por eso intenté trabajar esto. También es muy de la observación, mira, no es impulsivo, va de a poco, es lento, eso puse en juego para construirlo.

¿Te pasó que en algún momento confundieran tu nombre con el del personaje?
Martín: Es un buen síntoma cuando te empiezan a llamar por el nombre del personaje, y cuando lo hace un director también.

Gabriel: Para mí Martín es completamente diferente a Lucas.

Martín: Uno decidió ser actor, un camino que posee distancia con uno pero que en algún momento es uno, hay algo en el que uno no deja de ver la esencia del actor, y es bárbaro cuando el público confunde. Me pasó con el personaje de Tratame Bien (2009) que quizás tenía muchas cosas similares o cercanas a mí, por el ritmo del rodaje, en el que uno también pone mucho de sí mismo.

¿Cómo encontraron el tono del film?
Gabriel: Para mí esta es una película clásica, en el buen sentido de la palabra, con una narración clásica, por cómo se cuenta y eso a veces se puede confundir con una narración comercial y nosotros pensamos las películas como un trabajo de amor, así las pensamos, hacemos y las estrenamos, por eso hacemos todo para que esto se pueda compartir con el público. Ninguno se debatió por si era más o menos comercial, esta es una comedia que juega a ser policial y nosotros intentamos cumplir con sus reglas, eso fue lo que hicimos, jugar a hacer una comedia policial, y a todos nos gustaría que se vea mucho, con buena salida y recepción. Yo agradezco cuando pasa esto, como espectador, me gusta este tipo de cine, con una narración clásica y sólida y que me lleve, y acá Lucas te lleva a un lugar divertido y entretenido. Encontramos muchas cosas en un trabajo previo al rodaje, pero mucho apareció en él, allí está la realidad.

¿Cómo fue el rodaje? ¿Con qué obstáculos se encontraron? ¿Cómo mutó el film?
Gabriel: La película tomó cinco semanas de rodaje, hubo una previa de mes y medio y una post larga, con edición de cinco meses, larga por los pocos planos y de sonido dos o tres. Como ganar enemigos tuvo buen feedback en el set y hubo algún diálogo o escena que cambió, por ejemplo hay una escena de Lucas con su cita y empiezan a hablar del libro El amigo americano y originalmente él iba a leer la primera frase, cuando llegamos al set la gente de la producción pidió que la cambiáramos porque podíamos a llegar a tener problemas con los herederos de la escritora, y lo sacamos. La división en capítulos surgió en postproducción.

¿Hubo alguno inconveniente que les hizo replantear algo?
Martín. Hubo una toma que no me salía y llegamos al número 36 en claqueta, porque no me salía, hay algo que me pasa siempre que la escena que yo hice en el casting tiene una mística que después no me sala, me pasa con todo lo que hice. Acá había que ser muy concreto con términos muy específicos, se iba haciendo de noche, el equipo esperando, yo tenía que hablarle a un timbre, y me pasó que cuando iba a tocarlo me encontré que el portero reflejaba mi cara, entonces tuve que hacer el monologo mirándome y fue más complicado.

¿Sos crítico con tu trabajo?
Martín: Muy, casi al tiempo de no verme, pero con ésta película me pasa que puse mucho foco de tener un trabajo muy sutil, porque tiene un humor muy fino, ácido, negro, yo estoy conforme, y esto no me pasa siempre, gracias al trabajo con el director.

¿Cuánto de tu neurosis tiene el personaje?
Gabriel: Hay mucho mío, pero al escribirla con mi mujer, reconozco cosas de ella en Lucas, que es lo solidario, pero ahora lo escucho a hablar a él y me identifico.

Martín: Hay veces que la voz del director se convierte en la del actor, es inevitable. Cuando él me contaba sobre Lucas yo pensaba que él me hablaba de él, porque tiene mucho de él. Hay una alquimia entre él y lo que puedo yo aportar.

¿Crees que el título refleja al espíritu del film?
Gabriel: Si, es una película que trabaja con la hipocresía.

¿Te gustaría dirigir guiones de otros?
Gabriel: Si, un buen guión de otro, es algo que me encantaría, qué tipo, no sé. Ahora estoy escribiendo dos guiones, uno con mi mujer y otro con otra persona. Uno es una idea propia, sobre ciencia ficción cotidiana, en el presente, y la otra es de otra persona, que me la acercó y me gustó.

¿Vos Martín?
Tengo muchos estrenos de cine Resurrección (2014), UPA 2 (2014) y All Night Long (2015) y varias cosas en tele, Historia de un Clan, La última Hora de Gastón Portal, una miniserie con Gabriel e intento escribir algo de teatro en una línea de “melodrama animalesco”.

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