Rolando Gallego
10/10/2015 12:41

Acercando su film a aquellas estéticas que como en el Dogma 95 intentaban producir relatos lo más fiel posible a la realidad y sin la intervención de filtros entre el objeto y lo que finalmente la cámara registraba, el director Germán Favier vuelve a la pantalla grande con Sangredus (2015) una apuesta al policial que intenta reflejar una historia de corrupción y misterio en torno a una secta. A punto de presentarla en el 11 Festival de Cine Inusual, EscribiendoCine dialogó con él sobre la experiencia del rodaje y sus expectativas ante el encuentro con el público. “El producto final refleja un trabajo basado en la frugalidad pero muy a conciencia”, afirma.

Sangredus

(2015)

¿Cómo surge la idea de Sangredus?
Desvariando en la historia de la secta Heaven´s gate, en la masacre de Waco con los Davidianos y en la historia de Jesus de Nazareth Busefi, un mesías cósmico político, surgió la idea de la secta de Sangredus, un grupo de locos homicidas liderados por un mesiánico ciego y estigmatizado. Luego y por añadidura, pensé que era buena idea crearle una fábula policial clásica, agregándole un investigador y las víctimas.

¿Cómo es la idea de filmar o registrar de manera más “natural” y con escasos recursos?
Filmar es para mí es como hacer magia. Llevar algo ficticio a una isla de edición y darle verosimilitud. Cuando no se tienen suficientes recursos, el truco lleva mucho más trabajo, y las cosas no salen de la galera tan fácilmente. Pero esa falencia material, quizá aporta una dosis muy alta de crudeza en el relato fílmico. Y garantiza un acercamiento estético mucho más brutal. Y eso vale oro, sobre todo en este tipo de películas. La fotografía de Leandro Pascutto y la edición de Nico Bucci también contribuyeron a la estética cruel de la historia.

¿Cuánto tiempo duró el rodaje y la edición?
Se filmó en ocho meses, luego me rompí una pierna, contraje matrimonio y al cabo de esos dos detalles, fueron unos tres meses de post edición en mi casa, y en la del editor.

¿Cómo fue el proceso de casting? ¿Los actores fueron elegidos por una cuestión de necesidad o los que primeros se acercaron al proyecto?
Trabajo con gente que voy conociendo por recomendación y en páginas de casting. Me siento con los actores y tomo un café. Hablo mucho, veo qué tanto podrían dar en el escenario y me decido a trabajar con ellos. No hago ensayos, apenas quizá un repaso de letra y algo sobre el vestuario. Confío mucho en mis instintos.

La película se plantea con la impronta de cómo hacer una producción buena sin producción, ¿crees que el producto terminado refleja esto?
No es de buen músico culpar al instrumento si su performance no es buena, pero creo que en el cine independiente debería notarse el esfuerzo productivo. En Sangredus se nota el brío del elenco, actores que me enorgullecen porque le dieron vida a un papel impreso, y el de los otros tres técnicos que traspiraron la camiseta conmigo, es decir, tras mis locuras. Y sí, creo que el producto final refleja un trabajo basado en la frugalidad pero muy a conciencia.

¿Cómo fue el proceso de investigación para hablar del tema principal de la película?
Como primera medida, tuve por razones laborales, acceso a dialogar con psiquiatras muy reconocidos, con víctimas de sectas, como la de los Niños de Dios y con internos de institutos psiquiátricos. Luego podría decir que desde muy joven soy un lector incansable de todas las crónicas relacionadas al tema.

¿Qué cambios tuvieron que hacer en el rodaje por imprevistos?
Tuvimos una protagonista que al cabo de una jornada tuvo que bajarse del proyecto, por lo que perdimos mucho metraje que fue imposible arreglar con otros planos, una locación que de una día para el otro fue literalmente demolida, también tuve que adaptar las escenas mías debido a la pierna rota, y en muchas partes, fingir que caminaba bien, cuando realmente no podía pisar sin sentir que se me destruían los huesos, y generalmente adaptar las escenas a los escenarios que íbamos consiguiendo, con la consabida reinvención de algunos parlamentos. También hubo gente asustada en las calles con las peleas y los disparos, por lo que tuvimos que filmar en tiempo record para no provocar algún problema mayor en la vía pública.

¿Qué películas te influenciaron y qué tipos de modelos de producción?
La influencia fue en gran parte estética, no tanto en el guión. Al principio fue The Amazing Mr. X (1948) , una película de cine negro dirigida por Bernard Vorhaus y también Desperate (1947) dirigida por Anthony Mann, y sobre todo, cualquier obra de Orson Welles, que es mi luminaria creativa en cualquiera de sus obras, pero específicamente en La Dama de Shangai (1947).

¿Cómo te sentís de participar en el Festival Inusual y cuáles son tus expectativas?
Poder participar en un espectáculo como el Festival de Cine Inusual de Buenos Aires es un honor y una gran oportunidad para mostrar lo que hizo un grupo de artistas con mucha pasión por el cine, que sin más aliento que la creatividad, lo puso todo frente a una cámara.

Sangredus se presenta en Festival de Cine inusual el sábado 10 de octubre 22.30 hs en Espacio INCAA Gaumont Rivadavia 1635 CABA.

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