Rolando Gallego
01/10/2015 00:14

El experimentado realizador de ficciones como Sábado (2001)  y Ocio (2010), Juan Villegas, se embarca en un viaje por el tango de la mano de la cantora Victoria Morán en Victoria (2015) logrando un registro tan íntimo en el que se termina enfatizando la necesidad de seguir creyendo en los sueños como modo de vida. “Me gustaría que el público que sigue el tango la viera", dice en diálogo con EscribiendoCine.

Victoria

(2015)

¿Cómo llegaste a Victoria Morán y su música?
La primera vez que escuché algo de ella fue en la radio, hará 10 años atrás, y al tiempo fui a un recital. Cuando fui otra vez le escribí un mail diciéndole que me gustaba lo que hacía y le comenté someramente que me gustaría hacer una película pero aún sin saber de que tipo iba a ser, porque las primeras veces que la ví cantar yo sentí que tenía que hacer algo con ella.

¿Cómo lograste el vínculo para poder acceder a ella y su intimidad?
Hubo una estrategia un poco intuitiva y pensada de primero filmar su mundo público. Ensayos, grabación del disco, recitales. Pero a medida que íbamos tomando confianza, nosotros y el equipo, y cuando se comenzó a sentir más cómoda con todas las cuestiones técnicas, comenzamos a filmar algo más íntimo y pudimos entrar a la casa y acompañarla.

La línea de la película entre ficción y realidad es muy lábil en, ¿esto lo pensaste antes o surgió a medida que avanzabas en la filmación?
Yo tenía la idea de hacer un documental sin voz en off ni entrevistas, tomándola a ella con los mismos procedimientos de una película de ficción, eso lo supe desde el principio, pero también estaba el desafío de ver si se podía. Una de las claves fue que ella frente a las cámaras se mostraba más espontánea que en la vida real, algo muy extraño, porque en vez de inhibir con la cámara aparecieron cosas que quizás de otra manera no aparecerían.

¿Hubo acuerdos previos o temas que ella te pidió que no los tocases o mostrases?
No, para nada, me abrió todas las puertas para filmar todo lo que quisiera. Al contrario, me fue narrando eventos de su vida que se sumaron. De hecho me contaba cosas al pasar que luego estuvieron en la película, por ejemplo, yo tenía la idea de filmar una cena familiar y ella me contó que su padre iba a estar, me preguntó ¿te molesta? Y le dije que no, porque por lo poco que sabía del padre yo creía que iba a sumar y ahí se narran aspectos de su vida y de su relación con la música que de otra manera no se hubieran contado. Claro que después hubo otros puntos que ella me decía que iba a hacer, como ir a cantar al geriátrico o recibir a sus amigos que también me parecieron ideales para la película, como así también aspectos de su vida doméstica que se relacionan con su relación con la música.

¿Fue dura la transición de la ficción al documental?
Me sumó que al haber trabajado con ficciones, y si bien se trata de un material no previsible, porque de alguna manera estaba filmando la realidad que estaba sucediendo, yo podía ir con ciertas estrategias de cómo filmar eso y de pensar cómo se iba a montar. Acá no es poner la cámara y dejar que la realidad se manifieste, para que pase hay que pensar la puesta en escena, dónde poner la cámara, qué plano usar, donde empieza el tamaño de uno para relacionarse con el siguiente, como empezar la escena y cómo terminarla, aún siendo la realidad, hay que pensarlo. En ese sentido mi experiencia con la ficción me sirvió, si tengo que decirte alguna diferencia es que uno tiene menos control, que en algunos momentos te puede dar cierto vértigo, pero cuando uno se empieza a relajar es muy revelador también y muy disfrutable. Uno tiene una idea de qué ir a buscar pero quizás te sorprendés con algo que no esperabas y también estás atento a no perderlo y poder registrarlo, esto lo disfruté mucho.

¿Victoria vio el film? ¿Qué devolución te hizo?
Ella estuvo en la función del 17 BAFICI con su familia y estuvo muy agradecida y emocionada . Me ha dicho que a pesar que yo elegí algunos aspectos y descarté otros y que la película tiene un punto de vista que es el mío, ella siente que su vida está reflejada. Me gusta que ella sienta eso porque debe ser muy potente y movilizador verse en una pantalla, que tu vida esté ahí. Ella está muy agradecida y tenemos un vínculo hasta hoy, por eso estrenar es como cerrar el círculo.

¿Hubo algo que viéndola te pareció que quedó fuera y que podrías haber sumado?
Sinceramente no, porque por ejemplo la decisión de no incluir un recital, a pesar de haberlo registrado, fue porque creía que no le sumaba mucho a la película, para mí era interesante dejarlo fuera de campo. Sí hay algo, pero que en realidad era imposible de filmar, era registrar el vínculo que Victoria tenía con Nelly Omar. Cuando empezamos a filmar Nelly todavía vivía y se murió al poco tiempo, de alguna manera cuando ella narra su vínculo, que es un momento muy lindo y emotivo, está enunciado, me hubiese gustado también lo otro, la relación entre maestra y discípula con mi cámara, pero solo se hubiese podido si hubiéramos empezado antes.

¿Cómo te sentís ante el estreno comercial luego del paso por gestivales y el apoyo de la crítica especializada?
Ansiedad, para saber qué pasa con el público, al ser documental sospecho que se acercarán espectadores diferentes a mis películas anteriores, además por un tema puntual que toca relacionado con la música y sobre una cantante vinculada al tango, aunque no es lo único que canta, pero si la tengo que definir tengo que decir que es una cantora de tango, y me gustaría que el público que sigue el tango la viera.

¿Qué opinás de la coincidencia en los cines de Victoria (2015) de Sebastian Schipper y tu Victoria?
Hay momentos que me da bronca porque por ahí se genera confusión y gente que quiera ver mi película va a ver la otra y lo contrario, a veces me divierte la casualidad, es algo que ya pasó en el BAFICI, donde en el catálogo online se cruzaron el trailer con las fichas técnicas, a veces algunos críticos se confundían promocionando el horario de mi película pero era de la otra, supongo que esas confusiones van a seguir sucediendo. No sé si es bueno o malo en términos del estreno, pero lo que sí esto delata algo, que hay que tratar de solucionar lo relacionado con la distribución independiente sobre la dificultad de organizar mejor los estrenos para que las películas se encuentren con su público, porque en un sistema más planificado de estrenos de cine independiente esto no debería pasar, porque no sólo es esta coincidencia, además comparto cartelera con otro documental sobre el tango Salgán & Salgán (2014) de Caroline Neal, otro que es muy interesante como Cuerpo de letra (2015), que tendrá un público parecido, eso también me preocupa como la casualidad de las Victorias, que habla un poco de los pocos espacios de exhibición, de la acumulación para la misma fecha de estrenos independientes nacionales y de afuera.

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