Juan Pablo Russo
28/09/2015 16:39

Nacida en Barcelona, Laia Costa se presentó a un casting y a los dos días le dijeron que se convertiría en la protagonista de Victoria (2015), la película de  Sebastian Schipper, rodada en un plano secuencia que se convirtió en un suceso luego de su estreno en la Berlinale. De visita en Buenos Aires para participar de la 15 Edición del Festival de Cine Alemán, la actriz dialogó en exclusiva con EscribiendoCine sobre las mieles de un éxito que no siempre viene acompañado de más trabajo.

Victoria

(2015)

¿Cómo te llega la propuesta para protagonizar Victoria?
Me llega a través de un casting que se hizo en Barcelona. Sebastian Schipper fue ahí a buscar a Victoria. Él tenía en mente que el personaje fuera español. Ahí lo conocí y también a Frederick Lau, el actor que también participaba del casting que consistía en hacer una improvisación en inglés con él. Ahí nos conocimos y a los dos días me dijeron de ir a Berlín a empezar los ensayos. Al mes ya estaba ensayando. Muchos me preguntan por qué decidí hacer el casting y yo no decidí ir al casting. Hay tan pocos castings en España que cuando hay uno vas sin importar que vayas hacer.

Decís que al mes ya estabas ensayando. ¿Eso fue porque la historia se construyó básicamente en esa etapa?
En los ensayos él quería definir como eran los personajes. Mientras ensayábamos nos prohibía repetir algo que ya hubiéramos hecho. Por ejemplo sabíamos por dónde teníamos que pasar pero nunca podíamos hacerlo de la misma manera. Así llegamos a encontrar muchas cosas de los personajes, incluso yo llegué a encontrar varias Victoria diferentes unas de otras. Eso nos permitió al final escoger trocitos de todas para hacer la que más interesante nos parecía. La pauta era nunca repetir. Nunca podías hacer ni decir lo mismo, por muy bueno que hubiera sido todo tenía que ser nuevo. Así fue en los ensayos y después durante el plano secuencia fue igual.

Más allá de los ensayos, ¿tenían pautas sobre cómo eran los personajes?
Trabajamos mucho en el pasado de los personajes. En el caso de Victoria se explica en la escena del piano ese desencanto que creo es marca de una generación. Para trabajar eso me vi muchos documentales de esos niños genios que son grandes pianistas, que se la pasan ensayando, y tienen una vida muy dura en ese sentido. Se trabajó mucho de donde vienen los personajes para justificar por qué hacen lo que hacen y que nosotros los podamos entender. Lo bueno es que pudimos ensayar tanto que eso estaba muy claro.

¿La estructura estaba armada o también se construyó a partir de los ensayos?
Estaba pensada, ya sabíamos la historia, pero de los ensayos se pudieron ver qué cosas funcionaban y que cosas no. Así que mientras ensayábamos se quitaron y se añadieron cosas nuevas. Personajes, escenas…Como podían ver el material grabado por los ensayos era más fácil saber que iba y que no.

¿Y el rodaje cómo fue?
Se filmaron en tres días tres películas diferentes de tres planos secuencia. Y entonces eligieron la última. Las cosas que no funcionaban en una las cambiaban en la otra. Es un trabajo muy creativo. Hasta el último minuto de la película está todo vivo. La gente la ve tan espontanea, tan improvisada, como tan real que le cuesta trabajo pensar que detrás hay todo un trabajo de organización. Eran más de 250 personas para que esa noche la cámara no vea nada más que a nosotros. El caos para que parezca caos tiene que estar muy organizado.

Tengo entendido que no hablás alemán, ¿cómo se comunicaban?
No, nada de alemán. Pero en Berlín todos hablan inglés con un buen nivel. Hay tanta mezcla cultural que el inglés es como una lengua propia. A mí siempre me hablaban en inglés y lo que decían en alemán a mí no me afectaba así que desconectaba. De hecho  Sebastian Schipper me decía si quería que me tradujera, pero si no necesitaba saberlo le decía que no. Eso también jugaba a favor del personaje porque Victoria no habla alemán.

¿Esperaban el éxito que está teniendo la película?
Nadie esperaba nada. Cuando rodábamos no había ambiciones por eso todo lo que ha venido fue como un regalo que lo estamos disfrutando como eso. El rodaje fue muy bonito, el proceso fue muy bonito, sino hubiera pasado nada sería una experiencia muy bonita. Pero con todo el éxito que está teniendo en todas partes es como un extra que lo disfrutamos un montón. Nadie esperaba que entrara a Berlín, fue una reacción de absoluta sorpresa porque de hecho Toronto la había rechazado porque decían que no sabían en que sección programarla, y después de lo que pasó la seleccionaron este año dentro de Proyecciones Especiales.

Después del éxito de la película supongo que te habrán llegado muchas propuestas laborales
No, de hecho no tengo ninguna propuesta ahora mismo. Así que aprovecho para decir que me encantaría rodar en Argentina (risas). Me gusta esta pregunta porque la gente se cree que cuando haces una película exitosa significa que no vas a parar de trabajar. Y eso es un mito en realidad. No es cierto. Hay muchos casos de actores que han sido premiados o que sus películas fueron exitosas y sus carreras no despegaron. El estado natural del actor es el paro. Son muy pocos los que pueden vivir de un star system que te permite disfrutar de una posición privilegiada.

¿Hay alrededor de la figura del actor una imagen alejada de la realidad?
Hay mucho mito alrededor de la figura del actor. Es verdad que hay un porcentaje diminuto de actores que escogen proyectos y deciden su carrera, pero hay un 90% que combina su trabajo de actor con otra profesión o la pasa mal. Es muy difícil para mí decidir tener una familia y ser actriz porque no hay una estabilidad concreta. Me gustaría que la gente supiera eso, porque cuando dices que eres actor creen que vives la vida loca y no es así. Hay un engaño de la figura del actor creado por el papel celofán y las revistas sensacionalistas porque convertir al actor en una cosa real y cotidiana no interesa.

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