Ezequiel Obregón
22/09/2015 12:41

Nacho Sesma acaba de estrena este jueves Noche de perros (2015), una comedia que sigue el derrotero de dos amigos que durante una noche se meten en una serie de problemas. En exclusiva, habló con EscribiendoCine sobre su ópera prima rodada prácticamente en exteriores nocturnos.

Noche de perros

(2015)

En el último BAFICI, la comedia Noche de perros se presentaba como una rara avis; ¿qué hacía este film de género en la mayor plataforma del cine autoral que tiene el país? El argumento transcurre en una sola noche, en la que a dos amigos (interpretados por Facundo Cardosi y Nicolás Goldschmidt) el destino les juega una mala pasada. La inicial idea de distenderse por un momento termina en un tour de force de malos entendidos, el robo de un auto, encuentros con mafiosos, y el secuestro de una mascota. Momentos de tensión que hablan, al mismo tiempo, de un momento de la vida y del deseo de romper con lo ya establecido.

La película se estrenó en el 17 BAFICI], un festival que funciona como la ventana hacia el cine más autoral ¿Hubo una “apertura” en las últimas ediciones que le abrió la puerta al cine más de género?
Yo creo que si la película se hubiese estrenado en otro BAFICI, sacando la primera función, en la que van amigos y familia, me hubiesen puteado todos. En la segunda y tercera función yo estaba bastante nervioso. Fui a la segunda, estaba llena, y a los diez minutos la gente se reía de los chistes. Ahí me relajé más. En esas últimas dos funciones la gente preguntó mucho, la disfrutaron. Muchos me decían que era muy bueno ver ese cine en el BAFICI, porque marcaba diversidad.

¿Y siempre sentiste afinidad por las comedias?
A mí siempre me gustaron la buddy movies, en las que hay dos amigos que se meten en líos. Tenía la idea de que mi primera peli iba a ser así. Pensé en todos mis amigos y en qué nos pasaría si yo trabajase en un garaje y alguno de ellos se sumara a hacer una de éstas que se ven en la película. A partir de esa idea empecé a escribir.

Uno de los aspectos que más se destacan de tu película son los diálogos cotidianos. ¿Creés que es algo de lo que el actual cine nacional adolece?
Básicamente, el guion lo escribí a partir de los diálogos. Eso me trajo luego algunas dificultades… Porque los diálogos los escribí y en el rodaje cambiaron un montón. Les dije a los actores que tomaran las palabras como ellos las tomaran mejor. Y hubo improvisación en los ensayos, no tanto en el rodaje. Yo creo que en Argentina a los diálogos es a lo último que le dan bola. Un amigo me decía que cómo podía ser que en este país, en donde todo el mundo habla, haya películas en donde no se hable. Y hay que hablar en la película, dado que se habla tanto en la vida.

En el momento del estreno, recuerdo que algunos periodistas la compararon con Después de hora (After Hours, 1985), de Martin Scorsese.
Siempre me gustó la comedia, al estilo de Judd Apatow. Hoy no las veo tanto, las nuevas no están tan buenas. Me gusta el cine de Scorsese, pero la referencia más concreta fue 76/89/03, de Cristian Bernard y Flavio Nardini.

¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de rodar de noche?
Por un lado está bueno, porque las calles están vacías. Sobre todo, si buscás un desierto nocturno. También está buenísimo por el tema del sonido. El problema es para los que tienen que trabajar al otro día. En la película el 90 % hacía su primer trabajo en cine. El mayor reto fue mantener a todos motivados. Pero después de las primeras jornadas, estaban más comprometidos y confiando en la peli.

¿Sentís que el argumento del film señala cierto momento de la juventud, en donde se marca la distancia entre lo que uno quiere y lo que uno puede?
Sí, creo que es algo generacional. Pero como siempre, uno piensa que lo que le pasa es de ahora y a lo mejor pasaba 30 años atrás. Lo que me parecía lindo es que si bien los dos personajes son distintos, cada uno admira en el otro lo que a él mismo le falta.

Por último, ¿considerás que hoy es más fácil filmar una película, en relación a algunos años atrás?
Sí, cuando empecé a estudiar recién salían las cámaras de fotos que filman. El deseo de dirigir me llegó más a los últimos años de la carrera. Si querés filmar, podés salir a filmar algo. Pero lograr una imagen cinematográfica con cierto nivel de profesionalidad sigue siendo difícil. Las dificultades siguen estando. Yo ahora tengo el iPhone nuevo y filma como el carajo, pero todo se tiene que adaptar.

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