Juan Pablo Russo
14/09/2015 14:59

Presentada en el 16 BAFICI, ganadora del 1 Ruralia y en competencia del 7 Libercine, Entre Ríos, todo lo que no dijimos (2014) es la ópera prima de Nelson Schmunk que retrata a tres generaciones de una misma familia que prefiere callar para evitar daños colaterales, sin darse cuenta que el daño se provoca en cada uno de ellos. Protagonizada por Javier De Pietro, Eugenia Alonso y Frida Herbes llega este jueves al Cine Gaumont para luego recorrer el interior de país. "La historia es sobre una despedida entre un nieto y su abuela, y más profundamente trata sobre los secretos familiares y las cosas que se esconden", dice el cineasta en una charla con EscribiendoCine.

Entre Ríos, todo lo que no dijimos

(2014)

¿Dónde tiene su génesis Entre Ríos, todo lo que no dijimos?
La película trata sobre un momento que me sucedió a mí. Una despedida que me marcó y quedó guardada en algún lugar de mí, hasta que durante la cursada de cine allá por el año 2008, una madrugada mientras dormía, desperté con una sensación de angustia y la necesidad de escribir sobre esta despedida. En ese momento salieron las primeras tres páginas y creo que al día siguiente cuando lo releí supe que tenía una hermosa historia para contar que había salido de mis entrañas. De todas maneras en ese momento por encontrarme cursando no pude ahondar en el proyecto y lo encajoné un par de años.

La provincia de Entre Ríos es un lugar al que tengo un arraigo personal muy fuerte. Siempre me sentí más de allá que de Buenos Aires. La historia es sobre una despedida entre un nieto y su abuela, y más profundamente trata sobre los secretos familiares y las cosas que se esconden porque se piensa que es mejor para el otro que no lo sepa, en este caso el diagnostico de enfermedad de la abuela. No intenta plantear una verdad, sino más bien, generar un espacio para autocuestionarse ciertas situaciones comunes.

En la película es más lo que se sugiere que lo que se expresa, algo que va en concordancia con los personajes. ¿Cómo fue el proceso de trabajo con los actores para que pudieran transmitir esas sensaciones sin le necesidad de palabras?
Si bien muchas cuestiones surgieron durante el rodaje, ya tenía plasmado desde el guion los momentos de tensión y la tirantes constante en los diálogos. Muchas escenas tenían diálogos donde un personaje omitía lo que el otro dice, o respondía con una pregunta evadiendo un tema. Creo que los actores de entrada ya captaron que eran más importantes los momentos de miradas entre ellos y los silencios, el nudo en la garganta, que está presente en muchas escenas entre ellos. Como dije antes, esta tensión estaba dada desde el dialogo pero la fuimos reforzando con el tempo que se le dio a cada escena, remarcando los espacios entre diálogos, las acciones pequeñas, la omisión de miradas que surgió de manera muy intuitiva entre los actores.

¿Por qué la decisión de hacerla en Entre Ríos? ¿Tenía algo de especial que le sumaba a la trama?
En un principio la decisión de grabarla en Ramírez, Entre Ríos, además del apego personal a la cuidad donde vivieron mis abuelos y nació mi madre, se sumó el apoyo que recibimos de la gente de Cultura del lugar cuando les presenté el proyecto.

Particularmente a mi me mueve mucho las películas que además de una situación concreta, retratan un lugar en particular. Venía de ver hace unos meses La Tigra, Chaco - de Federico Godfrid y Juan Sasiaín que me sirvió mucho de inspiración.

Quería por un lado que Entre ríos, fuera un retrato de este lugarcito en Ramírez; la tonada local, la mezcla de alemán con criollo que se ve en la música y las comidas, el clima en general; y por otro lado era el marco perfecto para contar esta historia con el agregado de esta cierta rispidez que le da el entorno del campo (y encima dentro de una comunidad alemana) a esta historia donde cobra tanto peso lo que no se dice.

Contános como trabajaste narrativamente la construcción del personaje de Emanuel para lograr esa ambigüedad que manifiesta constantemente
Escribir sobre Emanuel en un principio fue bastante difícil para mí, ya que no conseguía despegarme del personaje. Recuerdo incluso que al principio le había puesto mi nombre y eso empeoraba la escritura porque lo signaba únicamente a las cosas que yo hubiera hecho o no. Pero fue de mucha ayuda hacer el casting en esta instancia, haber elegido a Javier De Pietro para trabajar en el rol de Emanuel y poder escribir el personaje “para él”. También comencé un taller con un tutor con quien revisé algunas veces el guion. En ese momento recuerdo que la historia giraba en torno a la despedida y a la actitud del personaje de Emanuel, que no aceptaba que se le escondan cosas a la abuela. Pero estando en el taller una noche mi tutor me preguntó “¿y qué le pasa a este personaje? ¿Tiene novia? ¿Le gustan las chicas?”; esto me disparó la subtrama de la película y fue lo que le dio al personaje de Emanuel esta actitud ambigua que lo lleva a querer sincerarse con su abuela en algunas cosas, y por otro lado a mantener sus propios secretos; a plantearse que cosas debe decir y cuáles no, y cuáles serán las consecuencias.

¿Cómo elegiste el personaje de la abuela, ya que tengo entendido que es del mismo pueblo?
El personaje de la abuela lo interpreta Frida Herbes. Ella es oriunda de Ramírez y salió de un casting donde se presentaron once mujeres de esta ciudad. De este casting quedaron dos mujeres seleccionadas para el rol de la abuela y lo que finalmente nos llevó a la decisión final fue que Frida es una mujer con una energía enorme. Todos en Ramírez la conocen porque anda de acá para allá organizando actividades, asistiendo al grupo de teatro del pueblo, a distintos talleres que organiza la Casa de Cultura. Esta energía vital le servía mucho al personaje que queríamos que interprete, ya que no queríamos retratar a una mujer enferma y débil en situación de despedida de la familia, sino a una mujer vital, energética, con ganas de vivir y a la vez vulnerable. Frida nos dio todo eso desde el principio y le aportó muchísimos conocimientos de la cultura del lugar al personaje. De hecho charlando con ella me contó que había conocido a mi abuela en el campo, y recordaba hasta la manera en que retaba a su perro cuando hacia alguna macana. Frida también le aportó mucho a su personaje desde los recuerdos de como era su propia madre con ella. Fue increíble trabajar con ella.

La película tiene un gran trabajo fotográfico y musical, ¿cuáles fueron los lineamientos con los que trabajaron?
Bueno, en cuanto a la fotografía estuvo a cargo de Martín Benchimol y fue un desafío desde el principio porque los recursos que teníamos eran acotados. Muchas de las escenas estaban planteadas para ser resueltas en atardeceres para lograr un clima cálido general en la imagen. Así y todo varias fueron filmadas a pleno mediodía y Martin dispuso de tamices, filtros y lo que fuera necesario para lograr una imagen muy cuidada estéticamente. También supo aprovechar al máximo los hermosos cielos que nos regaló el clima en ese momento, cargados de nubes densas en tonos rosados. Asimismo al momento de el retoque final de la imagen, durante la realización de la colorimetría, Martin acompañó todo el proceso para que el resultado final fuera el mejor que podíamos darle.

Por otro lado la música de la película fue un proceso largo y que disfrute muchísimo. Dado que Sebastián Romero Bernhardt, quien es mi socio en Artemia Films, fue quien se encargó de la composición musical, pudimos trabajar en bocetos musicales incluso cuando yo ya estaba haciendo castings y re-escribiendo las últimas instancias del guion. Fue un proceso muy cercano para mí (quizá tedioso para él tener todo el tiempo al director al lado revisando y opinando) pero su trabajo fue súper intuitivo, de investigación también para poder armar esa mezcla de sonidos del litoral con la música alemana y a la vez respetando los lineamientos de dar prioridad a los silencios, que también están presentes en la música. En ese momento recuerdo que le pedí que pensara la música también desde el mismo nudo que sienten los personajes; que las guitarras o el piano se tomaran respiros en medio de un tema, que recorte las notas de la misma manera en que los personajes recortaban sus palabras. Estoy muy contento con el resultado final, las guitarras de Mariano Barella terminaron de enmarcar el clima sonoro que buscábamos.

Entre Ríos, todo lo que no dijimos se podría decir que es una película chica pero desde su estreno en BAFICI viene haciendo un camino interesante en los festivales, sobre todo en este último tiempo, ¿con el estreno se cierra un ciclo?
Si, se podría decir que finalmente el estreno cierra un ciclo para mí, si bien aún puede recorrer algunos festivales más hasta el año próximo, pero por otro lado también abre mi camino como director y es algo en lo que vengo poniendo mi energía hace varios años, así que muy contento de poder finalmente encarar el estreno comercial de la película el próximo jueves 17 de septiembre en Gaumont.

Comentarios