Emiliano Basile
12/09/2015 16:15

Ganador del León de Oro en la 72 Mostra de Venecia, el realizador venezolano Lorenzo Vigas presentó  Desde allá (2015) en el 30 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata dentro de la Competencia Latinoamericana. "Con un contexto político que agudiza esta separación social era aún más interesante contar esta historia", dice en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Desde allá

(2015)

Lorenzo contanos cómo surge la idea del proyecto
Yo quería contar una película sobre un personaje que no podía conectarse emocionalmente con los demás. Me parecía muy interesante alguien que no se dejara tocar, la idea del complejo original. Todos desde niños no queremos ser tocados hasta aproximadamente los ocho años donde uno se abre. Algo pasó en la vida de Armando (el personaje principal) que quedó atrapado en ese complejo original. Elder también comparte ese tema.

Que tiene relación con su padre…
El tema de la paternidad esta presente en todos lados. La paternidad en latinoamerica es un tema importante. En nuestro continente el padre generalmente no está en la casa, al menos en venezuela la figura del padre está ausente. Las madres crían a sus hijos, es un matriarcado. Desde allá forma parte de una trilogía. Comienza con mi corto Los elefantes nunca olvidan y culmina con La caja, proyecto que estoy por comenzar. Por alguna razón me inclino por ese tema de una manera arquetipal: la figura del padre latinoamericano.

¿Cómo entra [#Persona,763] en el proyecto?
Guillermo desde un principio estuvo relacionado en el diseño de la historia. El no escribío el guion, el guion es mio, pero estuvo involucrado en el diseño. Él creyó en mí, por alguna razón me quiso apoyar y fue muy importante porque fue un asesor de guion y me obligó a sacar lo mejor de mí.

¿Y Édgar Ramírez?
Edgar me consiguió la productora brasilera que produjo las películas de Karim Ainouz. Somos muy amigos desde mucho antes que él empezara a actuar. Y colaboró en todo con la película.

¿Leí que vos le añadiste el contexto a la historia?
Es muy importante. Venezuela es un personaje más en la película. Caracas con toda su complejidad social. Desde sus bloques donde vive Elder hasta las zonas pudientes. Estamos viviendo un momento de mucha tensión, social, política, de mucha incertidumbre. Creo que la historia se enriquece con todo este contexto. Con un contexto político que agudiza esta separación social era aún más interesante contar esta historia.

Te pregunto desde lo formal ¿cómo fue el tratamiento del foco y el fuera de foco en la película?
Fue muy importante esa decisión que yo tomé con la idea de representar un personaje atrapado en el pasado. ¿Cómo representarlo visualmente? Entonces surgió la idea de representar el fuera de foco en las calles de Caracas para sentir que él (Armando) es un fantasma que se mueve entre la gente pero que a veces está y a veces desaparece. Ese fue el principio de la idea. En rodaje nos dimos cuenta de que estaba funcionando y yo quise explorarlo más aún, convirtiéndose en una herramienta narrativa desde el punto de vista dramático. Filmamos con el diafragma muy abierto.

Es una película que se recuesta absolutamente en el trabajo actoral ¿tenías pensados esos actores?
Soy un director apasionado con la dirección de actores. Me meto mucho con la psique. Una vez terminado el guion mi primera opción fue Alfredo Castro porque es uno de los actores más importantes de latinoamerica. Él no es un actor pasivo, siempre está dándote ideas, fue muy importante que entre en la película. Y luego Elder, Luis Silva, vi una foto de él y cuando lo conocí me di cuenta que es un monstruo natural. Es de esos pocos casos que tiene un don natural. Es instintivo, inteligente, de hecho nunca le hice una prueba de cámara, estaba convencido de que iba a funcionar. No ensayamos, ellos recibían el guion veinte minutos antes de filmar, fue una decisión para que toda la energía esté en el set.

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