Rolando Gallego
11/09/2015 17:59

Con La mujer de los perros (2015) Verónica Llinás y Laura Citarella plantean un universo único centrado en una mujer que deambula por la vida en la constante búsqueda de sus satisfacciones y deseos más profundos. Durante tres años estuvieron elaborando el film que además las llevó a afianzar el vínculo de amistad que hoy mantienen. Estrenaron en la Sala Leopoldo Lugones con cuatro funciones diarias, también los sábados en Malba, y desde el 9 de septiembre además se exhibe en el BAMA. “La película trabaja con herramientas de la realidad, mucho más potentes que todo lo que se podría generar artificialmente, por eso hay que defender más que nunca las condiciones con las que se produjo”, afirman en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

La mujer de los perros

(2015)

¿En qué se inspiraron para crear La mujer de los perros?
Verónica: El origen fue más una intuición que una inspiración, a veces uno no sabe muy bien de dónde salen las cosas o las intuiciones, si es algo que viene de un lugar desconocido o si viene de las posibilidades que a uno lo rodean o de ambas, Lo cierto es que en una charla con mi hermano hablando de lo que tenía ganas de hacer surge este personaje. En principio, esta mujer que vive con estos diez perros, situación que comparto porque los perros son míos, y también que vive sin dinero, de lo que consigue en la basura, lo que logra cazar, lo que la gente le da y de su propio ingenio. Un poco surge de esa manera y con el tiempo, tantas veces respondiendo esta pregunta, uno comienza a pensar que no está separada la inspiración creativa de los métodos y medios de producción, que cuando uno hace algo de forma independiente y no hay dinero, todo lo que inventa y pasa con la imaginación están íntimamente ligados, y sabiendo las condiciones en las que íbamos a hacer esta película eran muy propicias al tema de la película que es justamente el no dinero.

¿Cuánto cambió la mujer de La mujer de los perros desde su concepción hasta lo que vemos?
Laura: Eso te lo tiene que responder más Vero, pero creo que no cambió mucho, y el personaje que se imaginaron es el que está en la película. Lo que sí, la película, más allá del personaje, que es la cabeza de Vero trasladada a la ficción, se agregó el mundo y el contexto, y el vínculo que se imponía con él que más allá que lo puedas guionar o tengas como idea sólo aparece en una instancia cinematográfica, es como un agregado, de la realidad, la naturaleza que completó este universo.

¿Cómo te dividiste para poder actuar y dirigir a la vez?
Verónica: Fue complicado, principalmente porque con Laura no nos conocíamos, no habíamos trabajado juntas y para esto es importante la confianza, y sin conocernos era complicado. Empezamos a trabajar medio a ciegas y luego veíamos el material que habíamos filmado. Creo además que lo que nos ayudó mucho fue la coincidencia que había en la mayoría de las cosas o al menos lo fundamental, que es que nos pasaba lo mismo frente a cosas que funcionaban, porque al principio estábamos muy verdes y nada estaba del todo, ni el vestuario ni la forma de actuar, y nos dimos cuenta que con el correr de los días coincidíamos muchísimo y nuestra sensibilidad era similar, entonces ahí se fue relajando todo, con algunos encontronazos porque ambas somos de carácter fuerte y determinante, pero esto fue decisivo para empezar a trabajar con otro y relegar el ego devorador.

Y para vos Laura ¿cómo fue dirigir de a dos?
Arrancamos con reparos y dudas, principalmente porque no nos conocíamos y provenimos de diferentes lugares, Vero tiene una formación enorme y yo mucho menos, se generaba expectativa y miedo, pero fue poder encontrarnos en un punto medio y volvernos amigas, porque el mismo proceso cinematográfico genera esto, algo de tanta intensidad, que te relacionás más allá del vínculo, y te lleva a encontrarte y trabajar todo el tiempo. Además se estableció una dinámica, que se sistematizó, en la que cada una hacía algo, la película también siguió sola. Después la película apareció, que si bien ella y Mariano Llinás la pensaron, fue algo lento que da como resultado lo que se ve en la pantalla.

¿Cómo lograste Verónica el cambio de registro actoral, mucho más introspectivo?
Fue en conjunto, porque en la medida que veíamos el material a ambas nos empezaba a “saltar” mucho cuál era el registro actoral necesario para el personaje, al principio hacía muchas cosas gestuales y nos dimos cuenta que no servía, y aún sabiendo esto, en muchos momentos Laura me decía, porque ya teníamos un código, “caripela”, y yo le decía “no estoy haciendo nada”, pero sí estaba y así empezamos a trabajar y sobre todo Laura que estaba del otro lado de la cámara y empezó a ver con un ojo muy fino cada una de las expresiones y eso fue maravilloso. El poder tener un ojo dedicado a lo más mínimo de la expresión me sirvió muchísimo a mí para controlar mi expresividad y entender el estado mental en el que tenía que entrar para evitar explotar gestualmente y eso fue muy importante para mí.

¿Y cómo recibís los premios y el reconocimiento de La mujer de los perros?
Verónica: Con alegría y muchísima emoción también porque el personaje de Viuda e Hijos de Rock and Roll me dio muchas satisfacciones durante el año, el reconocimiento popular, pero lo que está pasando con La mujer de los perros es algo que se da en un plano muy diferente, porque parece que despierta un caudal muy emotivo y hace que me escriban cosas larguísimas, y en algunos casos bellísimas, casi poéticas de devoluciones, de actores y públicos, que además con las redes sociales tienen más acceso y eso nunca me había pasado, y es muy reconfortante.

Laura: Estamos muy contentas, en los festivales la película es muy bien recibida y viajó un montón y con el estreno la gente la está viendo mucho, están yendo a la Lugones, que es la que por ahora la pasa con más funciones, cuatro por día, en Malba se estrenó el sábado y fue muy bien y el miércoles estrenamos en el BAMA y sentimos que hay una recepción muy buena. La mujer de los perros es un objeto muy raro, es una película que hicimos de manera independiente y que estrenamos de esta misma manera por suerte en salas que programan este tipo de films frágiles, en algún punto, que sin una gran productora detrás es casi imposible, pero bueno, veníamos con la fuerza del BAFICI, el boca a boca, que conocen a Vero, estamos contentas como va.

¿Cómo fue el trabajo para lograr esto de no ser un film contemplativo y sumar las acciones de la mujer? , porque bien podría haber terminado así…
Laura: Para mí el diálogo documental y ficción ya no existe, si se puede hablar de límites y como todo corre eso y arma sus propias reglas, hay veces que esto se potencia y se vampiriza, o veces en las que se expulsa, se juegan con los límites. A mí me indigna cuando leo críticas que hablan de lo contemplativo o lo observacional y me indigna, porque son palabras raras, es raro hablar de contemplativo cuando en el cine ya se está contemplando, y más allá de esto de la mujer de los perros es un personaje que está siempre en acción y los pocos momentos en los que se detiene está pensando qué más hacer, no es algo contemplativo o pictórico, ella está siempre en movimiento porque sino no vive, tiene conflictos diarios, o pequeños desafíos para seguir con la vida que tiene, por eso es absurdo pensar en una película contemplativa cuando el personaje está siempre haciendo algo y actuando.

¿Por qué se decidió hablar del presente y aislarla de su pasado?
Laura: En un punto es algo natural, uno asiste a la manera de vida de un personaje que tiene que resolver todo el tiempo situaciones, así se muestra viva, sin ser esto algo no disfrutable, al contrario, es como lo único que funciona para un personaje con esta urgencia es estar en presente. La psicología es algo que entorpece, más allá que a muchas personas les funciona, cuando se nombra un problema o le da un marco teórico y de alguna forma lo resuelve, eso envía a la persona para varios lugares, para atrás para adelante y que hace que cargue con, supongo, su neurosis, que está entre el deseo de accionar y el accionar, con toda una serie de ideas en el medio que justamente este personaje, por la economía que tiene, no lo posee, si fuera neurótico tendría mucho que pensar y no resolvería tanto. Esto en un punto también se da por la relación que tiene con la naturaleza, que se da en el minuto a minuto, se manifiesta, los perros están ahí y están en presente todo el tiempo, y hay algo de eso que lleva al personaje al umbral de la propia humanidad y su conocimiento proviene de la naturaleza, algo al revés de cómo sucede, los perros la domestican a ella y no de otra manera.

Ella es una más…
Laura: Totalmente, y tiene como una red social alrededor que son esos perros, casi como una parte de su vestuario, son parte de ellas, no hay un liderazgo.

Eso hubiese opacado la idea de trabajar con los deseos puntuales que satisface…
Laura: Eso justamente un personaje que no está atravesado por el bagaje o la burocracia de la psicología desea algo y lo hace, no está el embrollo de dimes y diretes, desea y va, quiere tener sexo, lo tiene, come, los perros le recuerdan todo el tiempo su sistema de vida.

¿Cómo fue el rodaje con los animales?
Laura: Ellos nos domesticaron, algo había ganado que es el vínculo que ella tiene con sus perros, porque Vero camina y ellos van, se sienta un rato y van al lado, hay un 70 por ciento que ya está ganado porque la actriz y directora posee el vínculo. Hubo algunos métodos, pero fue nosotras aprender a esperarlos, a entender sus tiempos y reacciones según lo que necesitábamos, no tuvimos que atarlos, por ejemplo, para contenerlos, ellos armaban las escenas, si entraban o no en cuadro, nos dimos cuenta que eso era bueno para la película, lo impredecible era como parte de la puesta en escena y había que asumirla, nunca tuvimos la idea que los perros tuvieran perfiles, o fuesen medio humanos, igual la realidad era que no sabíamos cómo acercarnos y decidimos que lo mejor era filmarlos como una especie de escuadrón de ellas, no con tantos planos cortos, aunque los hay, sino más como una jauría en la que ella está incorporada.

¿Cómo es filmar por fuera de lo establecido? ¿Cómo se las ingeniaron?
Laura: Arrancamos, al principio Vero financió la película y después conseguimos mecenazgo y además ella tenía los perros y nosotros los equipos y entonces hay gastos que no había que contemplar en términos de producción, y una vez que encontramos la mejor manera de hacerla, de poder dar algo a la gente que nos acompañó, nos ordenamos, comenzamos y fue mucho trabajo, porque fueron tres años, Mariano Llinás también ayudó porque nos dijo que había que filmar por etapas, por estaciones, en un año, y después terminamos haciéndolo en tres porque la película pidió eso, que había algo con el paso del tiempo, necesario, que había que respetar, dejamos que nos llevara el tiempo que nos tenía que llevar, y eso en una producción tradicional es impensado, por plazos, tiempos. Más allá de eso la independencia de esta película, y todas las que hacemos en El Pampero, las hacemos con una libertad total, y en una estructura más cerrada se complicaría, tendríamos que haber falseado las estaciones, no sé, poner flores para la primavera en posproducción, y esto ni ideológicamente lo haríamos, porque la película trabaja con herramientas de la realidad, mucho más potentes que todo lo que se podría generar artificialmente, por eso hay que defender más que nunca las condiciones con las que se produjo.

¿Verónica pensás seguir dirigiendo cine?
Sí, me pareció una experiencia increíble, me encantaría repetirla, no sé en qué forma y cuándo, porque puede ser desde cualquier lugar, escribiendo, dirigiendo, las dos cosas, no sé, es más la realización de un hecho artístico, la concreción de algo que empieza en la imaginación y la cabeza, eso es lo que me interesa y me apasionó de esta experiencia, y espero repetir, no sé en qué, pero tengo en claro que necesito asociaciones para funcionar mejor, que es como me gusta y no en solitario.

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