Rolando Gallego
03/08/2015 14:34

A punto de estrenar Mariposa (2015), presentada en la última Berlinale y ganadora del Sebastiane Latino del 63 Festival de San Sebastián  el realizador Marco Berger tuvo un diálogo exclusivo con EscribiendoCine sobre sus películas, su manera de escribir y trabajar los guiones, qué fue lo que le disparó a realizar una historia tan particular como la de este film protagonizado por Ailín Salas, Javier De Pietro, Malena Villa y Julián Infantino, en donde la clave son los universos paralelos.

Mariposa

(2015)

¿Cómo surge la idea de Mariposa?
Tuve un momento de mi vida en el que dudé mucho de hacer cine o no. Me había mudado a Noruega a estudiar, me había escapado de acá después de la crisis de 2001, apliqué para dos escuelas de cine y las dos me negaron la posibilidad y fue real esto de pensar que no encontraba la forma, a mis 26 años de entrar en el cine, había pasado mucho tiempo y pensé bueno, ya está, no hago cine, hago otra cosa, y al otro día pensé que no, que debía seguir con mi sueño. Cuando estrené Plan B (2009) fue toda una locura para mí, fue muy fuerte, demasiado, y ahí pensé en eso en ese día exacto en el que podría haber tomado otro camino, dónde estaría yo si no hubiese hecho cine, dónde estaría en mi vida y ese fue el primer puntapié con dos posibilidades de relato, así nació Mariposa.

¿Cómo fue el rodaje? ¿En paralelo?
Fueron cinco semanas, primero el universo de los amigos, y en un día cambiamos los looks y filmamos la otra parte hasta completar el rodaje y para una película es bastante poco pero la pudimos hacer igual.

¿De qué manera trabajaste un guion tan complejo?
El guion está pensado desde el montaje, para mí era la única forma de acceder a la historia, pensarla doble y entrelazarla desde la escritura. No lo imagino de otra manera. Esto porque las historias se mezclan tanto, todo se confunde y se juega con confundir y en qué lugar está la historia, la única fluidez que le podía dar era eso. Salían de una habitación y yo lo describía, porque entraban a otro universo. Lo que era gracioso de esto cuando presentamos el guión al INCAA era complicado explicar en que universo estábamos, es imposible, cada vez que entrás a una escena en qué universo estas. Por eso hubo varias versiones, con dos colores, en negrita, pero ya desde el guión estaba todo planteado, siempre en mis películas pasa esto, yo escribo casi el montaje, y hasta situaciones absurdas, que muchas veces mi asistente se ríe, por ejemplo el personaje sale de la habitación, escena dos cruza el living, escena tres va a la cocina, y yo el cruza el living lo escribo, y hay gente que no lo hace, pero yo aprendí que si cambia de escena lo escribo, yo escribo montando, porque además soy montajista, entonce es más fácil. Igual acá fue complicado porque no me podía equivocar, cuando le corté el pelo a todos no había retoma y tenía que ser muy perfecta la continuidad, y la segunda asistente de dirección me hizo como una especie de fotonovela, porque yo no podía verlo, hubo un plano que lo usé al revés, porque Ailin es muy simétrica, pero para que este el continuo fue muy complicado, sino no pegaba y hubiese sido un desastre.

¿Cómo pensaste lo que le pasa a los personajes?
Yo quería jugar mucho con la idea de tragedia y comedia, como la simpleza de un amor no correspondido por un “no me gusta/me gusta” y el que no podía corresponderse por una tragedia como el incesto. La lógica de la lectura de la película para mi era la historia de los hermanos como tragedia y la mariposa bate las alas y les da una segunda oportunidad a los hermanos. Tragedia y comedia, oscuridad y luz desde el guión a los universos, uno más divertido y otro más cargado.

¿En algún momento pensaste en las confusiones que se generan?
No, no pensé que iba a ser tan complejo y luego me di cuenta que Mariposa le exige bastante al espectador, que tiene que estar muy atento, no por los personajes de Ailín Salas y Javier De Pietro, sino por los otros, que el amigo es el hermano, que se cruza, etc., cuando lo escribí sabía que iba a haber alguna complicación pero no que ibas a ver El camino de los sueños y que no ibas a entender nada. Hay un 10 por ciento que ve toda la película y después le tirás que eran universos paralelos te dice, pará, la quiero ver de nuevo y ahí sienten que la entendieron, no pensé que iba a ser tan compleja.

Al promediar la película uno ya espera que entren los personajes para ver qué pasa en el universo de cada relato, ¿cómo pensaste esto para darle sentido a los dos universos?
La película propone tanto el juego de cómo es en un lado y en otro. Que cuando el espectador ve un cambio, o una propuesta nueva, siempre va a estar esperando qué pasa en el otro universo. En esta película, más que en las anteriores, para mí lo que le divierte es el mecanismo del film, de cómo reaccionan o qué va a pasar. Hay veces que no pasa nada, como por ejemplo un personaje triste en un universo, y eso espera el que la ve. La historia te va a gustar o no cuando termina, como en la literatura, hay libros que te gusta la historia entera y en otros en cómo te lo contaron, o los juegos temporales, como hace Julio Cortázar, la mecánica del relato de cómo se cuenta, “La noche boca arriba” es interesante por cómo lo cuenta y el cine da esa posibilidad.

Es recurrente el trabajo en tus films sobre la tensión sexual y de diferentes manera ¿cómo lo haces?
Me pregunto lo mismo, no sé, creo que estructuro de una manera muy clásica, siempre que pongas un chico y una chica que se miran ya está. No sé como lo hago, he visto mucho cine, de joven alquilaba VHS y los miraba hasta que llegaban mis viejos, y algo del relato aprendí, pero lo de la tensión sexual no lo se muy bien, y no es que lo sé y no lo digo. Cuando filmo pongo a los personajes y si vi algo, porque soy el primer espectador ya está y si se sostiene para mí, para mí propia función, creo que va a funcionar y cuando lo monto funciona. Puede ser hablar de unas cosas y que pasen otras, que haya dos niveles, debe estar relacionado a una mirada y una sensibilidad particular.

¿Cómo fue el casting? ¿La escribiste pensando en ellos?
No, la película la escribí y se atrasó seis años, lo hice después de Plan B. Yo quería que Ailin esté en Ausente (2011) y no pudo ser, y yo le dije que quería hacer algo con ella y cuando Mariposa empezó a tomar vuelo le dije que quería que sea ella. Con Javier ya habíamos trabajado y después de Hawaii (2013) fue la opción más segura, aparte es mi amigo y es un gran actor, el resto salió de casting o los busqué yo.

¿Cuáles son tus expectativas ante este estreno, mucho mas grande que los anteriores?
Tengo las mismas que cualquier director, no se puede tener muchas expectativas, a mí me gusta y creo que a niveles populares puede llegar, no sé cómo le irá, y si va a haber un boca a boca fuerte y rápido para que no nos saquen de sala, pero es muy difícil y como hubo películas muy fuertes con las que se esperaba muchos espectadores y no los tuvo, no sé.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy filmando Dos elefantes, con Guillermo Pfening y Lautaro Delgado, una película con tres etapas en Buenos Aires, Milán, Mar del Plata, y hoy cerré la primera, en septiembre filmo la segunda y en diciembre la tercera, es un bromance, de dos amigos, que mezclan mujeres y todo, pero como la filmo yo se van a confundir un poco, pero es la historia de una amistad, muy fuerte, cruzada por varias historias y momentos. Para mí no hay un bromance bien concreto y esté si lo va a ser.

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