Juan Pablo Russo
22/07/2015 15:09

Desde este jueves podrá verse en BAMA Dólares de arena (2014), cuarta película dirigida por el mexicano Israel Cárdenas y la dominicana Laura Amelia Guzmán (Jean Gentil, 2010) en la que abordan el complejo tema del turismo sexual en el Caribe a través de la relación entre dos mujeres, una de las cuales interpreta una magistral Geraldine Chaplin. "El turismo sexual ya ni siquiera es turismo sexual. Es gente que intenta quedarse a vivir ahí y entablar relaciones entre amor y conveniencia", dicen en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Dólares de arena

(2014)

¿Qué los llevó a adaptar el libro de Jean-Noël Pancrazi, considerando que es un extranjero y que visto así uno puede pensar que tiene una visión distinta de los hechos?
Habíamos leído el libro de “Les dollars des sables”, de Jean-Noël Pancrazi, conocíamos el tema y sabíamos que estaba ambientado en esa región que para nosotros es muy importante ya que ahí filmamos nuestra película anterior Jean Gentil. Es una región turística que hemos visto desarrollarse, o sea de ser un pueblo pesquero a principio de los 80 con 300 habitantes y unas cuantas casas a ser un pueblo turístico diferente, sin mucha planificación. Nos llamó la atención de como un autor extranjero conocía aspectos de la cultura dominicana mucho mejor que nosotros.

¿Cómo es eso de que un extranjero puede conocer mejor el país que un local?
República Dominicana es un país de mucho contraste en donde uno puede llegar a ser más extranjero que un extranjero que llega de afuera y se compromete con la parte más humilde. De repente nos sorprendió ver como ese escritor se entendió ese mundo tan sencillo. Y eso también lo encontramos con Geraldine Chaplin.

¿Cómo trabajaron la adaptación?
Nos quisimos acercar a una adaptación de esa novela, primero hicimos una versión muy similar y no nos gustó demasiado. No nos cuajaba la historia, no la sentíamos nuestra. En la versión original el protagonista era un francés. Ambos eran hombres.

¿El cambiar el sexo de los protagonistas fue una decisión que estuvo desde del comienzo?
Al principio buscamos hombres y Geraldine Chaplin iba hacer otro personaje. Pero cuando decidimos cambiarlos la historia fue creciendo y nos fuimos apropiando de ella. Ahí surgió la película como tal. Lo que escribimos en el guión tampoco se parece mucho a la novela ni a lo que resultó la película.

Tienen en el elenco a una estrella como Geraldine Chaplin pero también a dos jóvenes que no solo no son actores sino que es la primera experiencia que tienen en cine como Ricardo Ariel Toribio y Yanet Mojica.
Buscamos trabajar con un actor profesional pero también con jóvenes no actores que nos dan ese sabor del lugar. A Ricardo Ariel Toribio ya lo conocíamos, él vive en la ciudad cerca de nosotros y desde hace un tiempo queríamos trabajar con él. De cierta manera el papel lo creamos para él. Con Yanet Mojica fue distinto. Ya estando Geraldine en República Dominicana, seguíamos buscando una chica que nos diera el carácter que necesitaba el personaje. Una sabiduría callejera pero a la vez inocente que no encontrábamos. Una noche fuimos a bailar con Geraldine a una discoteca y vimos una chica bailando que nos impactó y le dijimos si quería hacer un casting. Y así quedó.

¿Y Geraldine como se suma?
Ella fue parte del jurado del Festival de Lima donde Jean Gentil había participado, y nos llegó a los oídos que a ella le había encantado la película. Eso nos quitó el miedo y le mandamos un correo para ver si quería participar en otro papel de la película e inmediatamente respondió. Fue un flechazo de amor inmediato.

La película la muestra de una forma casi desmejorada, no hay reparo en primeros planos de las arrugas ni en que la iluminación la desfavorezca.
Nosotros nunca nos propusimos cambiarla, nos gustaba ella por quién es, por sus arrugas. Ella dice incluso que sus arrugas le han dado trabajo. Nosotros queríamos aprovechar eso. Tener una persona real, que represente a un turista, una persona que se expone al sol y tiene la piel arrugada. Incluso sentíamos que durante el rodaje ella se volvió ese personaje. Se fundió un poco con esa naturaleza del lugar.

La película habla sobre el turismo sexual pero sus protagonistas no lo ven como tal, sino como una forma más de vida, incluso Noelí en ningún momento cree que está ejerciendo la prostitución. ¿Hay una mirada del tema desde afuera que nada tiene que ver con la realidad?
El turismo sexual ya ni siquiera es turismo sexual. Es gente que intenta quedarse a vivir ahí y entablar relaciones entre amor y conveniencia. Es una mezcla de todo. Los locales tampoco lo ven como prostitución sino como el amigo extranjero con el que se tiene una relación.

¿Es una forma de vida?
Es otra manera de vivir, de conveniencia de ambos lados. Por un lado le sirve al extranjero que tiene esa compañía que no encuentra en su país y por el otro la ayuda y la protección que puede sentir el local. Porque no es solo dinero, si bien es el gran motor, también esta eso de un futuro mejor. Es mucho más complejo que el turismo sexual. Es parte de lo que quisimos hacer con la peli. Que no sea sobre el turismo sexual sino tratar de explorar un poco más allá de esos intercambios. Hay una generación que está naciendo bajo estas relaciones.

Viendo sus películas anteriores uno analiza los personajes y siempre están atrás de un deseo que no pueden cumplir. ¿Hay una línea premeditada que atraviesa toda la obra?
Es algo que surge, no lo planeamos, pero viendo hacia atrás creo que hay algo de eso. Igual es algo natural. Te pones metas y quizás no llegas exactamente a donde planeaste pero llegas a otro lugar, pero igual trabajas sobre eso. Por ahí eso es lo que planteamos en las películas sin pensarlo mucho tampoco.

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