Rolando Gallego
15/07/2015 17:01

Dentro de la segunda edición del Festival Asterisco, que se desarrolla hasta el próximo 19 de julio en varias sedes de la ciudad de Buenos Aires, se estrena este jueves a las 23.30 hs Heterofobia (2015), película del cineasta Goyo Anchou trabajada desde la superposición de imágenes, EscribiendoCine dialogó con él sobre su particular manera de narrar y hacer cine y lo que significa que una película surgida en los márgenes se presente en la Competencia Internacional.

Heterofobia

(2015)

¿Cómo surgió la historia de Heterofobia?
Es un viejo guión que escribí hace tiempo para tratar de producir una película careta a través del INCAA. Lo trabajé durante un año en un taller de ARGENTORES, le dí una estructura bastante avanzada y cuando un amigo me dijo que el Instituto nunca produciría algo así y que lo ideal sería filmarlo con amigos lo dejé. Luego por una circunstancia de mi vida en la que toqué fondo, punk, de no futuro y sin perspectivas de volver a filmar industrialmente y de esa desesperanza, de nada para perder, porque ya lo había perdido todo, me quedaba la opción de hacer una película con nada.

¿Y cómo fue reencontrarse con el material después de tanto tiempo?
Tuve que adaptarlo a lo que podía hacer ahora, y algunos personajes tienen puntos en común, también definí el arco dramático durante la grabación. Siempre creí que hay que adecuar la propuesta estética de la película a las condiciones de producción. Yo había escrito un guión para el INCAA para hacerlo de manera tradicional y cuando decido salir a la calle a hacer una película de guerrilla sin lugar a dudas iba a afectar a la propuesta narrativa. La película se termina de formar cuando decido hacerlo en estas condiciones, y ojo que yo no elegí hacer el film de guerrilla, uno no elige ser pobre y estar en la lona, pero sí lo que hace. Yo preferí no hacer algo que no me gustaría y buscar una cámara para producir.


¿Cómo era salir a rodar más allá de tener otras necesidades?
Euforia, pura y dura, es mejor que cualquier droga, es felicidad, es iluminación constante y terminás arrastrando a muchos en ese envión. Es como un salto al abismo en un presente perpetuo y cuando perdés todo ya no te importa nada. Decirlo es una cosa pero experimentarlo es otra cosa. El proceso narrativo fue producido en un momento particular y que espero que pueda transmitirse luego de ver el film.

¿Cómo fue el trabajo posterior al rodaje?
Es un complemento importante, uno no puede editar sin material interesante y mi oficio industrial es editor y siempre tiendo a resolver muchas cosas allí. Le dediqué mucho más tiempo a la posproducción que al rodaje, allí ví qué hacer con el material. En la posproducción la película comienza a tener un sentido y una forma y allí saqué cosas que pensé que no sumaban a la historia.

¿Cuándo decidiste sumar la narración en off?
Fue una de las últimas cosas que decidí, como una manera de unificar toda la historia. Cuando lo determiné en dos semanas quedó la estructura de montaje. Heterofobia tiene dos partes marcadas, y luego de una escena clave, que marca la primera parte de edición y la segunda, cuando llegué a la escena me di cuenta que no sabía cómo seguir, paré seis meses, me fui al Calafate con otro oficio, me lesioné y una vez así me enfrenté al material y con una amiga probamos la voz en off, me gustó como quedó y a partir de ahí decidí extender la voz a todo el filme. En dos semanas escribí los textos, los grabé y mi amiga sumaba en Buenos Aires su participación.

¿Por qué el protagonista decide abrirse a la sexualidad en el momento de la segunda asunción presidencial de Cristina Fernández de Kirchner?
Me pareció que el efecto cinemático le daba una sensación de fantasía sadomasoquista con la política que me gustaba.

También esto habla de la teoría del amo y del esclavo en la necesidad de Mariano de someterse a otro…
Sí, qué es el poder, en la relación, asumido, rechazado, con el discurso eso era muy fuerte y que lo hacen el momento cinemático más importante de la película. Después de ver eso, y más si sos argentino es fuertísimo. A partir de eso yo desarrollé un fetiche con miembros de La Cámpora (risas).

¿Qué diferencias encontrás entre tus experiencias anteriores y esta búsqueda más personal de Heterofobia?
El cine documental está más pautado, con líneas de investigación que buscan el contraste con la verdad, en la ficción no hay con que contrastar, o al menos es mi experiencia, es todo más abstracto, es algo que no está en la realidad sino que lo armás con ella. Tenés en el documental menos anclas, y en Heterofobia además tenía menos recursos que en mi experiencia anterior, que fue más mainstream.

Igual acá también contrastabas una verdad que contrastás, la de las condiciones en las que rodaste ¿no?
Sí, como una verdad existencial más personal, de no doblegarse ante las circunstancias, que es un tema de toda la vida de emperrarse y negar la censura económica de los cánones industriales de producción, con su lenguaje y forma. Uno tiene que generar un lenguaje de acuerdo a las condiciones de producción.

Yo encontré mucho de Adiós al lenguaje (2014) de Jean-Luc Godard y explorar nuevas formas de lenguaje…
Sí, yo cambio de sentido visual de secuencia en secuencia, y no es caprichoso, está relacionado a la búsqueda del propio material, de los colores, genero dispositivos visuales que de otra manera, para mì, no los podría haber utilizado, con La peli de Batato (2011) me pasó lo mismo, utilicé distorsiones dentro del propio material adaptando el lenguaje al material para construir una narración. Es un lenguaje que no es tan caprichoso como puede parecer desde la perspectiva de qué es normal o anormal, lo que hice fue para poder utilizar la imagen. Es como cuando Miguel Ángel decía que no hay que imponerle al material una forma sino seguir lo que impone, a mí el material me dictaba qué tenía que hacer, sino lo descartaba.

¿Cómo te sentís al presentarlo en el Asterisco?
El año pasado estuve en el WIP del Festival y a partir de la presentación los últimos toques creativos surgieron de allí. Para mi es increíble que esté en competencia internacional y en el Gaumont. El texto que escribió Fernando Martín Peña es maravilloso. Tuve suerte que le interesara a la gente y más cuando la película está hecha sin capital que la represente, en realidad a nadie le interesa que se pase en algún espacio. Después del Festival la llevaré a mis lugares de pertenencia. Es una película de las cloacas que sale momentáneamente al Gaumont.

¿Estás con algún nuevo proyecto?
Hay algo pero no quiero hablar, tengo varias ideas. Seguramente lo primero que haré es una nueva película de guerrilla y tengo un plan B de ficción para el INCAA y un plan C, un plan D y más. Creo que lo primero será la de guerrilla.

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