Rolando Gallego
13/07/2015 15:43

Ante la inminencia del comienzo de una nueva edición del Festival Internacional de cine LGBITQ Asterisco, EscribiendoCine tuvo la oportunidad de dialogar con su Directora, Albertina Carri sobre la segunda edición, sus expectativas, y claro, su trabajo como programadora y guía de una muestra que llega con muchas expectativas y más películas.

Mariposa

(2015)

¿Cómo llegas a esta nueva edición de Asterisco?
Llego ansiosa, contenta pero mucho más tranquila que en la primera, que fue un desafío inmenso porque era inventar todo. En esta edición, haber podido relajar algunas cosas, que se que estaban y funcionaban, pudimos jugar más, estar en otras zonas.

¿Por qué en la presentación hablaste de que este Festival es una celebración? ¿Qué tanto de celebración va a poder encontrar el espectador?
Es un Festival que tiene humor, por supuesto hay relatos trágicos y dramáticos porque el mundo en el que vivimos sigue siendo una mierda, eso no es ninguna novedad, es un festival muy poco solemne en ese sentido, y creo que nos podemos dar ese lujo, de hacer un festival LGBTIQ no solemne en parte por las leyes que tiene este país, por los avances sociales sobre la temática, si bien hay necesidades en algunas personas, no es un momento histórico en el que haya que explicar mucho, priorizamos un festival que rompe con cierto estilo de los festivales temáticos con solemnidad al tema.

¿Qué resistencias encontrás entre la primera edición y esta segunda?
Resistencias hay en todos lados, todavía hay mucha resistencia a todo, lo que pasó en la Facultad de Ciencias Sociales, el escándalo que se armó con el PosPorno tiene que ver con eso, el año pasado en Asterisco lo programamos y como nadie entendía qué era no se le dio bola, pero cuando unas minas en bolas en una mesa de la izquierda lo hacen parece que llamó la atención y utilizaron esto políticamente, pero más allá de esto hay mucho camino para transitar y resistencias hay muchas. Es un momento particular e insisto que tiene que ver con el paso del tiempo desde que las leyes se votaron, es poco pero también es mucho.

¿Cómo seleccionan el material que participará del Festival?
En un principio nuestro “método” de trabajo es tener reuniones semanales en las que conversamos y se van modificando a medida que pasa el tiempo, no son las mismas las que hacemos a un año del inicio del Festival que las de una semana antes. En las primeras, las más divertidas, armamos las secciones, como por ejemplo “Atrapadas”, relacionadas a las representaciones de los cuerpos, también surgen en ellas las ideas de Crosdressign, musicaliza en vivo Bife una banda queer muy hermosa en las que se arman proyecciones de cortos de hombres vestidos de mujer. Y vemos todo el tiempo películas.

¿Y cómo se eligen a los invitados para Asterisco?
Pasó algo muy curioso, que nos hace sentir honrados, y al mes de la primera edición nos invitaron al Festival de Río para ser jurado del premio Fénix, un premio LGBT que se daba por primera vez, marcando el prestigio de Asterisco a nivel internacional, después invitaron a programadores a otros Festivales a ser jurados de Teddy, se generó el rumor que éramos temáticos y potentes, en viajes me festejaban mucho las secciones y también el hecho de encontrarle una vuelta al Festival y no quedarse solo en el relato de la problemática actual de cada letra de LGBITQ. Para mí Asterisco es una reflexión a las formas de representación y al poder de la imagen.

Como directora, ¿en qué te ayudó a tu trabajo en Asterisco?
No sé, me parece que al contrario, Asterisco me ha dado mucho y me ha abierto para mis próximas películas, en realidad me tuve que sacar mi mirada de directora, me acerqué más a una productora como programadora, alejándome de la autoría para poder así entrar en otro relato. Es más lo que me dio que lo que me tuve que sacar.

¿Y cómo conviven en vos las dos funciones?
En un principio fue un aprendizaje, porque si bien fui jurado en Festivales, nunca hice curaduría con tanta contundencia y responsabilidad, en ese sentido, además tengo a los dos mejores programadores de la Argentina, Fernando Martín Peña y Diego Trerotola, y es un trabajo en equipo, Fernando me dice que lo que más le gusta es que se divierte, esa es la impronta que intentamos darle al Festival.

Y esto se ve en las salas…
Si, incluso el año pasado teníamos una sección “bajón” que denunciaba películas estatales criminales “El huevo de la serpiente” que este año no estará porque ya cumplió su función y la gente también salía energizada, creo que en algunos de los textos que escribí decía algo así como “Asterisco no da respuestas sino preguntas” y es lo que a mí me relaja el cuerpo y el corazón, y es un poco eso, volver a ser niños, es un encuentro y en el catálogo planteo esto de “invitación a encontrarnos”, en los lobbys, en las salas, es como decía Roman Polanski, de que se aprendía más de cine en los pasillos que en las salas, y Asterisco es un poco eso.

El año pasado más de 12 mil espectadores los acompañaron ¿cuáles son las expectativas para este?
No tenemos en cuanto a números, pero si sostener y crecer, además hay ansiedad y espero que sigan sumándose espectadores. Lanzamos el 14 para celebrar los 5 años del matrimonio igualitario.

¿Y después del 19 que termina cómo sigue?
Nos planteamos hacer un Asterisco Federal, llevar una pequeña muestra por distintas provincias y claro empezar a armar la nueva edición.

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