Emiliano Basile
18/05/2015 14:58

El próximo jueves se estrena en el cine Gaumont –y en el Malba a partir de junio- Damiana Kryygi (2015), un interesante documental de investigación sobre la niña del título, que perteneció a la comunidad Aché y falleció a principios del siglo pasado. Su cadáver fue hasta hace poco tiempo material de experimentos antropológicos sin ser devuelto a su pueblo. En diálogo con EscribiendoCine, su director Alejandro Fernández Mouján nos comenta los pormenores del caso.

Damiana Kryygi

(2015)

¿Cómo te enteraste del caso de Damiana Kryygi?
Hace más de 10 años a través de mi esposa, la Dra. en antropología Susana Margulies. Es uno de los temas que toca en su materia en la facultad de Filosofia y Letras. Pero recién al enterarme de que sus restos habían aparecido y estaban en proceso de restitución decido que puede ser una película, a principios de 2010. El acto de restitución se lleva a cabo en junio de 2010 cuando los restos parten del Museo de La Plata hacia Paraguay.

¿Tenías relación anteriormente con Los Aché?
No tenía ninguna relación anterior con ellos, incluso en la revista del Museo de La Plata de 1908, que es la que da cuenta la historia, los llama Guayaquí, nombre que consideran ellos mismos humillante y con el que fueron llamados durante muchísimo tiempo hasta que lograron imponer su nombre: Aché.

Desde siempre los pueblos originarios se encuentran en el olvido, ¿cuál es el caso particular de Los Aché?
Son un pueblo originalmente cazador-recolector del interior de las selvas sudorientales del Paraguay. En época de las misiones jesuíticas estos intentaron hacer contacto con ellos a través de los guaraníes sin éxito. Casi no se dejaban ver y para hacer contacto la única manera era atacarlos y tomarlos prisioneros. Los primeros antropólogos que intentan acercarse los consideran el eslabón perdido con la edad de piedra. Los contactos siempre fueron violentos, fueron forzados a sedentarizarse, se los acorralaba, se los cazaba literalmente. Entre 1970 y 1978 fueron expulsados violentamente los últimos grupos que vivían en la selva, la dictadura de Stroessner llegó a utilizar al ejército para terminar de reducirlos. Desde entonces fueron obligados a vivir en reservas, a sedentarizarse.

¿Por qué elegiste el documental de investigación para difundir el caso?
La forma que encontré para el documental es la que me pareció más adecuada para dar cuenta de una historia muy compleja, se me presentó al principio como un caso muy difícil del cual se sabía realmente poco y donde además lo poco que se sabía era lo contado por quienes la habían tenido como cautiva durante casi toda su vida, la familia de Alejandro Korn y los antropólogos del Museo de La Plata. Además me pareció un desafío encarar una forma de documental que no había explorado y utilizar la voz como elemento conductor del relato. Mi intención era contar una historia en la que el espectador pudiese sentir lo mismo que yo al ir descubriéndola.

Hay en la película un exhaustivo trabajo de investigación, contanos el proceso
El proceso de investigación corrió paralelo al de hacer la película, incluso creo que ya terminada tal vez vayan a aparecer en el futuro elementos de esta historia que no hemos podido conocer hasta ahora. Comenzó con el registro del Robert Lehmann Nitsche y la foto que tomó a Damiana desnuda en 1907 en un patio del Neurosiquiátrico Melchor Romero. Luego a través del contacto con GUIAS, Grupo de Antropologia Social de la Univ de La Plata, quienes encontraron el cuerpo de Damiana en el Museo e iniciaron su restitución. El primer contacto con los Aché fue el día de la restitución, 10 de junio de 2010, a partir de allí hice varios viajes a Paraguay a conocerlos en sus comunidades, profundizar la relación, conocer su historia, el impacto que la historia de Damiana tenía en ellos, cómo articular la historia pasada con su presente ¿era posible? ¿Quienes de entre ellos eran capaces de dar cuenta de esto? ¿En cual o cuales de las 7 comunidades filmar?

Por otro lado se conformó un equipo de investigación de la cátedra de Historia de la Teoría Antropológica de la facultad de Filosofía y Letras en Bs. As. que realizó un exhaustivo trabajo en Museo de La Plata, Melchor Romero, rastreando en escritos de Alejandro Korn alguna referencia a esta historia, contactos con infectólogos para saber más acerca de la tuberculosis, causa de muerte de Damiana, se siguieron cada una de las pistas que aparecieron por más débiles que fueran. En Berlín, en el Instituto Iberoamericano, uno de los archivos más completos de América que existe a nivel mundial, allí está el legado de Lehmann Nitsche, allí encontramos en 2013 las placas negativas originales de vidrio de las fotos tomadas a Damiana en 1907, y que se nos dijo al principio que estaban perdidas, habíamos estado allí en 2011 buscándolas sin éxito.

En 2011, la cabeza de Damiana es encontrada en las colecciones anatómicas del Hospital Charité de Berlín después de una búsqueda de años, fuimos a verla, iniciamos una relación con el hospital, investigamos en sus registros, filmamos la restitución allí en 2012. Hicimos una lectura de bibliografía acerca de la antropología y la fotografía de la época, la fotografía con fines antropológicos principalmente, las expediciones antropológicas, la tuberculosis, etc.

¿Cómo es reconstruir una historia que sucedió hace tanto tiempo?
Es apasionante por un lado porque es un desafío y uno se siente como desenmarañando un caso de intriga casi policial. Por otro lado desde un momento empecé a estar obsesionado por la foto de Damiana, por cómo dar cuenta de ella sin repetir el gesto humillante que significó la foto de aquel mayo de 1907. En ese momento me di cuenta que el fin de esta película era el tratar de restituir una historia a esta niña, que esa niña negada y humillada tratada como un objeto de estudio que debía tener su dignidad, debía ser alguien. Por eso cada mínimo hallazgo aunque pareciese insignificante fue fundamental si nos permitía acercarnos más a ella. Fue fundamental en todo momento el acompañamiento de un equipo de producción en cuya cabeza está Gema Juarez Allen, sin ellos y todo el equipo de rodaje y posproducción no hubiese sido posible llegar a este punto y estrenar una película de la cual estamos muy orgullosos.

La película articula pasado y presente no sólo en el final, sino en cada momento, ¿cuál fue tu intención?
Mi intención fue justamente ir del pasado al presente permanentemente sin perder el hilo de la historia. Reflexionar, hacer presente hoy 119 años después algo que comenzó trágicamente en 1896 en un lugar de la selva paraguaya que probablemente ya no existe, del que no quedan huellas, donde seguramente hay un campo de soja. Ver el pasado como parte de nuestro presente.

El documental explora las diferentes facetas del caso, sin escatimar en la crueldad de los hechos a los que Damiana fue sometida, ¿creés que finalmente se hizo justicia?
Creo que su pueblo le hizo justicia, la recibió como una más que regresa junto a ellos y simboliza de alguna manera a todos lo que nunca pudieron regresar, tienen una larga lista de desaparecidos, raptados, asesinados, muertos en soledad e ignorancia. Es la primera vez que uno de ellos regresa muerto, los que han regresado después de ser cautivos lo han hecho vivos o no regresan nunca ni se sabe cual ha sido su fin, hasta el día de hoy siguen recuperando achés que en algún caso desconocían su origen.

¿Tu visión sobre el tema cambió luego de terminada la película?
Para mí no está cerrado, sí cambió en la medida en que partí con una gran ignorancia impulsado por el instinto de que había una historia para contar y hoy Damiana Kryygi y los Aché son parte de mi vida.

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