Rolando Gallego
05/05/2015 14:42

Tras su celebrada ópera prima La Tigra, Chaco (2009), codirigida junto a Federico Godfrid, premio FIPRESCI mejor película argentina en el 23º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Juan Sasiaín presenta Choele (2013), un viaje iniciático por el pueblo de Choele Choel en el que un joven tratará de afirmar su identidad conociendo el amor, los disgustos y las frustraciones durante su breve estadía con su padre. Mientras prepara su nuevo film, y ante el estreno comercial (que coincide con el día de su nacimiento) de la película, EscribiendoCine dialogó en exclusiva con el director sobre el proceso creativo del film y el hallazgo de su protagonista.

Choele

(2013)

¿Como encontraste a Lautaro Murray (Coco) el protagonista del film?
Hicimos un casting en Buenos Aires con varios actores, también en Choele Choel y le pedí al director de producción del lugar que me presentara algunos niños de allí, y fui a tres casas y vi a los niños que me mostraron objetos, y los filmé con una cámara a modo de borrador y me encontré a Lautaro, que me mostró cosas de su padrino, con una mirada potente, me narró historias de sus abuelos en la playa, historias poéticas, mágicas, fue contundente. Desde ahí lo vi como el actor de Choele, con toda su potencialidad de actor niño muy buena, y así apareció. Cuando uno busca un actor niño es importante ver qué familia hay detrás, y en este caso había una familia que lo alentaba, que lo protegía, que lo cuidaba, y que con entrenamiento y mucho trabajo logró un protagónico muy bueno. Lucia Moler trabajó mucho también con él y con los otros actores.

¿El resto de los niños también surgió por casting?
Ian Ñancufil y Milka Kloster vinieron al casting que se hizo en Choele, del cual participaron unos 70 niños y con un asistente de Sudestada Cine los encontramos. Milka era muy pequeña cuando la vi por primera vez y en otra pasada había crecido ya lo suficiente para hacer el personaje. Ambos me parecieron dos grandes actores niños.

¿Cómo combinaste el trabajo de los actores niños y los adultos?
Fue muy interesante. Yo me dedico mucho al público infantil y para mi es un continuum dentro de mi trabajo y siempre juego con la fantasía, la música y la actuación. Al actor adulto entrenado y al actor niño no entrenado en ese choque y esa contradicción es la que jugó muy a favor en la película, dándole una potencialidad muy importante al film, le da una espontaneidad interesante. Congeniar esos universos, saber actuar y no saber, fue muy bueno. Igual Leonardo Sbaraglia y Guadalupe Docampo hicieron como una suerte de enseñanza a Lautaro Murray para actuar, y él a su vez los hacía sorprender con su espontaneidad, fue muy bueno. Yo le pedí a él que les pidiera consejos y él lo hacía. Recuerdo una escena en la que tenía que llorar y cada actor hizo antes la situación y así aprendía.

¿Cómo pensaste la problemática de lo que se habla y lo que no?
La figura ausente de la madre fue algo que apareció trabajando el guión y me pareció muy interesante. En las ficciones siempre hay algo ausente, trabajar la metonimia la sinécdoque es propio del cine. Por un lado narrar a la madre que no está, que el niño extraña, que al padre le da dolor haber fracasado con la pareja me parece muy poderoso, porque además permite imaginarla. El tema de la seducción es la zona de felicidad del padre, sabe que tiene que seducir y continuar para adelante. La película es una gran metáfora del buscar, del querer volar, hay una escena en la que Daniel (Sbaraglia) dice que siempre quiso volar y nunca pudo y Coco (Murray) le dice “por ahora”, diciéndole que hay que seguir intentando vivir. La ausencia y buscar una cosa nueva es parte de la vida. Choele habla de esto por debajo, es una sensación que a mí me da ganas de narrar en la película, pese a todo hay que seguir seduciendo a la vida. Es lo que me gusta narrar, está bueno hacerse cargo de las tristezas que nos tocan pero hay que seguir.

¿Hay una tragedia oculta en la que todos están involucrados de alguna manera, cómo llegaste a verlo así?
Por un lado el amor es ciego y Coco está enamorado y se manda sin saber nada. La historia es algo que pasó en la vida real y me gustó cargarle al personaje de Docampo el peso dramático de las muertes de los niños por parte de su padre. Decidí reforzar la película desde el lugar del niño y por eso doté de misterio a ese personaje, y ser casi como Coco con su ignorancia.

¿Por qué es Coco el que termina determinando el destino de los adultos?
Porque es una película enfocada en él y es quien lidera las búsquedas y los fracasos y el resto de los personajes, si bien tiene un marco y una historia, él protagoniza todo. Aconseja, fracasa buscando y transforma a todos.

La película habla de una recuperación del relato oral y también de la literatura como fuente de la fantasía con Moby Dick, ¿por qué elegiste ese libro?
El libro lo compré en Venezuela en una tienda de usados, no lo pude leer porque sufría de asma, cuando me recuperé lo leí en una isla solo y me pregnó, en eso del aventurero buscando y me pareció interesante ponerlo en el film. La película tiene muchas imágenes mías corridas de lugar, con la tapa del libro hicimos la paleta de colores de Choele, incluso, es la metáfora de aventuras de todos los personajes y opera dentro del film consciente e inconscientemente. Soy un amante de la literatura oral, es parte de mi trabajo y hasta hice que Lautaro eligiera un libro para el film, y eligió uno de Gustavo Roldán que es el que Guadalupe tiene en su primera aparición. Me gusta la idea de pensarme como un gran narrador oral a través de imágenes y sonidos, apoyado de un gran equipo como el que tuve en esta oportunidad.

¿Qué expectativas tenés ante el estreno?
Estoy muy feliz y quiero compartirla con mucha gente. Hasta ahora en festivales la han visto no sé, 3000 personas, pero amo poder compartirla y se estrena justo el día de mi cumpleaños, eso me hace feliz. Hay un aparato enorme para difundirla, en 20 salas en Buenos Aires y va a haber más salas en el interior, no sé es algo fabuloso, hay mucha gente detrás que hace todo para que esto funcione. Pienso además que esto tendrá su eco en otros lugares del mundo y otras pantallas, como la TV por ejemplo.

¿Estás con Vaimbora, cómo va el proyecto?
Ya lo filmamos, está en postproducción, es otro relato que me hace muy feliz, la filmé en tras las sierras, Córdoba en la casa de un titiritero (Rufino Martinez). La protagonizo yo, mi personaje se llama Tincho, un titiritero errante que vuelve a la casa de su padre.

¿Por qué crees que el cine argentino puede transmitir tanto en historias protagonizadas por niños aún contando cosas ya vistas?
Tenemos gran influencia de la literatura con exponentes como Borges o Cortázar que ya avisaron que las historias están todas contadas y vivimos una y otra vez narrando la misma historia, somos narradores universales y a la vez particulares, no sólo es aquí, creo que el cine permite borrar fronteras y pintamos nuestra propia aldea para hacerlo con el mundo. No me parece nada extraño que estos relatos sean sobre algo ya contado y con una mirada propia del artista, y que en mi caso busco encontrarme contando otras historias.

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