Rolando Gallego
19/04/2015 02:08

El joven realizador cordobés Fernando Sarquís presenta en el 17 BAFICI su ópera prima Miramar (Argentina, 2015), protagonizada por Florencia Decall, y en la que reflexiona sobre el éxodo y la postergación de sueños de muchos estudiantes del interior del país. Recién llegado a Buenos Aires para acompañar al film, EscribiendoCine se reunió con él para hablar de la película, el nuevo cine cordobés y sus próximos proyectos.

Miramar

(2015)

¿Cómo surgió la idea de [#Pelicula,5417] y la historia de Sofía?
Yo soy de Ciudad de Córdoba, y nunca vivi en un pueblo ni me tuve que ir a estudiar a otro lado, con el cine encuentro la posibolidad de vivir cosas que a uno no le han pasado y apropiarselas. Córdoba es un lugar de muchos estudiantes y sé de ésto de irse a estudiar, como muchos amigos y compañeros tuvieron el salto evolutivo de irse a estudiar a a otro lugar. Esto siempre me interesó, que es una especie de muerte simbólica de abandonar un lugar, acciones simbólicas que quizás quedan desapercibidas. Por otro lado me gusta mucho el mar, viajar, y quería filmar en el mar. Un colega me dijo que vaya a Mar Chiquita y es alucinante, es como el mar muerto, inmenso, alucinante, y la laguna ya se comió dos veces el pueblo. Fui en temporada baja, que es como ir a un parqe de diversiones de noche, o mejor dicho un lunes, que no hay nada, y fuí y me quedé un tiempo, solo y me di cuenta que en ese lugar había un rango de edad, entre los 18 y 25 que no existía, porque claro, es la edad del éxodo. Todo esto se fue hilando entre sí y me encontré con esta historia, la de Sofía, que no por obligación debe irse, sino porque le sale una beca, y que por cuestiones fortuitas hacen que su ida no sea tan amena.

Sofía es un poco el sostén de su familia, pero cuando puede irse duda, sobre todo cuando llega el personaje de Javier, ¿por qué?
No creo que le cambie la mirada, ella trabaja codo a codo con la madre, pero el extranjero que llega no la influencia, se acompañan entre ambos y generan un vínculo muy grande, y su decisión depende de la relación con su madre.

¿Si fuera por la que mantiene con la madre se iría no?
El padre es más confidente, tiene buena relación con los dos, pero la madre es más honesta con lo que le pasa al llegar la beca, es más consciente. El padre está internado y en realidad todo recaerá en la madre.

Pero la madre presiona hasta el último momento...
Sí, pero ella no lo demuestra y con Eva Bianco hablamos mucho sobre esto. Ella me dio una definición muy piontoresca, como es ella también, fantástica, que ella la veía como un personaje que le pasan las cosas, las hace y listo, se da cuenta que se tiene que hacer cargo, es el personaje con más fuerza, no caretea nada, si le duele, le duele, pero ella está haciendo proyección, que está en la borra de la película, de cosas que ella no pudo hacer y su hija sí. Es el personaje que tiene más los pies en la tierra, por su situación, el padre es divino, pero es débil, la madre es más fuerte.

Florencia Decall hace un papel completamente diferente, por ejemplo, a lo que generó en Atlántida (2014), ¿cómo llegaste a ella?
Es la primera vez que trabajamos juntos, la ví en cortos, y la llamé y le conté el proyecto, que hicimos antes de Atlántida y siempre charlamos mucho. Esto lo hice con todos los actores, vimos el código y entendíamos en el rodaje por dónde ir. Florencia es humilde y confiada, con Inés Barrionuevoestuvo impecable, pero acá fue distinto, no hubo un moldeo a la fuerza metido en ella es algo que logramos juntos, o más ella que yo, yo no creo en la dirección mía, hay un talento en los actores que me facilitaron mucho todo. No me voy a parar en “yo les dije que”, soy honesto.

¿Cómo ves al cine cordobés? ¿Crees en el mote y la prensa que se hace? ¿Es exagerado?
El advenimiento tecnológico hace que esto sea inevitable, creo que lo pioneros el cine cordobés quizás la tuvieron más complicada, ahora hay muchas escuelas, con 400 alumnos al año, por eso es inevitable. Lo de Dios está en todos lados y atiende en Buenos Aires, es verdad.

Pero últimamente está llamando más seguido a Córdoba...
Si, pero el mote hace bien por un lado y por otro no, no sé si hay unidades estéticas o narrativas, sí compartimos técnicos, hay compañerismo “nuevo compañerismo cordobés”, pero no sé si se puede ver como el presente o futuro del cine argentino. Se hace mucho cine, pero si la Universidad de Córdoba estuviera en Neuquén quizás hablaríamos del cine de allí. Somos muchos los que estudiamos gratuitamente o no y quizás lo que cueste es generar industria. Con Miramar yo no generé esto, me parece que en Buenos Aires está más establecido y asentado y se puede vivir del cine, en Córdoba aún no.

¿Cómo llegaste al BAFICI y cuáles son tus expectativas?
La presentamos, quedamos, junto con el de Mar del Plata y nunca presenté nada, por lo que estoy extrañamente tranquilo, veremos en el estreno, pero veo películas, charlo, voy a eventos, hay algo muy lindo que sin muchos intermediarios conocés mucha gente sin estar tan “caretas”, quizás en las fiestas sí pasa esto, pero después es todo muy tranquilo. Hay algo humano detrás de la parafernalia del Festival que está bueno y que posibilita seguir creando indirectamente.

¿Ya estás trabajando en algo?
Si, mi próximo film será La soledad de los elefantes, también con Florencia Decall y estamos en la etapa de conseguir subsidios y demás. No es que estoy creando acá, pero el encuentro con gente te nutre y te puede ayudar, te es útil en un buen sentido, y tenés más acceso que en Córdoba, estamos acá “donados” y aprovechamos. Es como una ventaja que tenemos, unas “vacaciones” raras, es trabajo pero muy agradable.

Volviendo a la pregunta anterior, ¿cuáles son tus expectativas?
Nunca mostré nada, menos en cine, la película la hice por una necesidad que tenía de contar y estoy ansioso por ver qué opina la gente, escucharla, creo que voy a estar en todas las funciones, me puede.

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