Rolando Gallego
18/04/2015 11:40

Más de veinte años le llevó a Luis Aller terminar Transeúntes (España, 2015), un fresco de la realidad española que pese a haberse filmado con anterioridad, logra imponer su impronta moderna y actual. Docente, periodista, formador, Aller está de visita en el país acompañando el filme, que participa de la Competencia Oficial Internacional del 17 BAFICI. EscribiendoCine dialogó con él sobre la titánica tarea de dirigir Transeúntes, su método, sus anhelos y sus expectativas.

Transeúntes

(2015)

¿Cómo pudiste pensar tanto tiempo atrás una película super actual?
Los temas y las maneras de abordarlos, para mí, son universales, encuentro una línea en el cine que unifica todo, en intereses, motivos y claro, son diferente disposición formal, claro, porque el cine evoluciona, pero casi siempre hay algo de “niño que juega a experimentar”. Si mí película tiene algo de moderno es por esto, son temas universales que tocan a todos, la idea de desorientación, la falta de unidad, ves un día a una persona pero quizás no la vuelves a ver. Cuando pensé el filme estaba imaginado para pocos años, pero cuando más trabajaba tenía que filmar más porque todo tendía al orden, entonces tenía que seguir filmando para caotizar todo. La película arrancó en el 93 y alternativamente siguió hasta el presente.

¿Cómo convenciste a los productores para que apoyaran el proyecto?
La gente fue muy generosa, nunca me encontré con alguien que al contarle la idea no quisiera apoyarlo, desde el más escéptico al mas entusiasmado. En mi caso la película logró implicaciones intensas y apasionadas, porque las colaboraciones fueron puntuales y de días, si a un actor le indicas que tendrá que estar siete semanas con el proyecto, seguramente no podría. Aunque parezca paradójico esto es más fácil, porque implica menos tiempo, concentrado en pocas jornadas. Por ejemplo una actriz como Maria Galeana, con mucho trabajo, pudo estar porque rodamos un fin de semana, sino quizás no hubiese podido. Para mí esto fue muy gratificante, sobre todo porque yo sabía cómo se trabajaba en el período mudo, más libre y constantemente rodando, un proceso más vivo.

¿Cómo decidiste qué contar en los fragmentos?
Cuado tuve un montaje muy avanzado, de 126 minutos, ofrecí rodar 17 días más, me miraron mal, pero con eso yo podía reducir aún más el montaje. Si uno quiere contar una vida, necesita contar la vida de otros, y si uno se centra en un detalle puede eliptizar mucho. Esto tiene que ver con mi admiración por Goddard, que cuando empezó a hacer cine vació la estructura narrativa, con los jumping cuts en la edición, y con eso quitaba mucho de las cosas intermedias. Eso en su momento fue un escándalo, pero luego todos lo hacían. Podría haber hecho algo más reducido, pero yo quería ir por más.

¿Tenés pensado trabajar con alguno de los personajes en otro largo?
A priori no, tengo una acumulación de proyectos, que postergué por esta película y que se acercan al cine más tradicional. Transeúntes está pensada para ser lo que es y nada más, claro que si alguien viene con mucha plata y me ofrece hacerlo, pues lo hago.

¿Cómo fue la edición?
Fue mezclada, respeté guión, rodaje, edición, pero en vez de hacerlos sucesivo los hacía en simultáneo, rodaba, paraba, escribía, editaba, fue algo titánico, porque la parte más importante fue la edición. El rodaje en total fueron 258 días, pero en edición mucho más, hubo meses en los que sólo hice eso, y claro, con mis otras actividades debía parar, y mi ejercicio de la docencia también me seguía alimentando e impulsando a ver cosas. Si hoy tengo copias es seguramente porque el BAFICI me puso una fecha, y eso fue muy bueno. Veremos luego cómo Transeúntes llega a las salas en mi país, que está bastante complicado, y más para este tipo de cine. Hay algunos cine arte que quizás la puedan pasar.

¿Cuáles son tus expectativas?
Primero que la gente la vea, pero no sé si con el lenguaje que posea esto sea bien recibido, tengo curiosidad por esto, y sé también que alguien que no sepa castellano va a ser imposible que la pueda seguir por el nivel de información que maneja.Igual estoy contento de haber hecho algo diferente, hemos perdido la perspectiva de lo bueno que han sido los clásicos directores.

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