Juan Pablo Russo
04/03/2015 17:13

El director de Mensajero (2011) viajó a Palestina para narrar el conflicto palestino-israelí desde el relato de Hamdan Alí Mahmoud Sefan, un antiguo líder palestino quién permaneció 15 años encerrado en las viejas prisiones israelíes. "Siempre me interesó el tema de la política internacional y también unir estas dos pasiones que son el cine y poder viajar para poder acceder a estos universos", dice Martín Solá antes del estreno de Hamdan (2014), película que podrá verse en el Cine Gaumont y malba.cine.

Hamdan

(2014)

En 1973, mientras vivía en Siria, Hamdan Alí Mahmoud Sefan recibió la misión de pasar explosivos a través de la frontera y entrenar a una persona de su confianza. El elegido fue Omar, un vecino de su pueblo. Luego de dos meses, Omar se adelantó sin respetar el objetivo original de la misión e hizo detonar una bomba en un autobús. La investigación llegó hasta Hamdan quien fue encarcelado. La película reconstruye a través de sus memorias los preparativos de la misión y los años de cárcel.

¿Por qué elegiste filmar una película en una zona de conflicto como Palestina ?
Hamdan es parte de una trilogía sobre lugares ocupados por una potencia y que no son reconocidos como países. El primero es Palestina que está ocupado por Israel, una potencia militar. El segundo es Chechenia que está ocupado Rusia, y el tercero es el Tíbet que está ocupado por China.

iempre me interesó el tema de la política internacional y también unir estas dos pasiones que son el cine y poder viajar para poder acceder a estos universos. Me interesa filmar lo que no conozco y descubrirlo a partir del rodaje. Palestina era el que más acceso tenía ya sea por información, amigos, gente de Israel que si se quiere tienen una visión más progresista y no tan sionista.

¿Cómo surge focalizarte sobre Hamdan Alí Mahmoud Sefan?
Un amigo palestino me dice que tenía que hacer una película sobre el tema del conflicto. Había muchas películas sobre Palestina y eso me hizo dudar un poco. Nosotros sabíamos de la existencia de Hamdan Alí Mahmoud Sefan y que mi amigo nos podía acercar a él porque no es alguien accesible.

¿Vos no lo conocías?
Había ido a Palestina pero no lo había conocido en persona porque él vive en una aldea muy pequeña al norte del país. Mi amigo me dijo que era posible llegar a él así que fuimos a la aldea donde vive y nos reunimos por primera vez en la oficina del director de un colegio. Él nos encontró ahí y en la primera reunión no nos habló, nos escuchó sobre lo que queríamos hacer, y cuanto terminamos nos preguntó sobre cómo era el clima y cuál era la extensión territorial de Argentina. Algo que me llamó mucho la atención. Después nos dijo que dentro de una semana nos íbamos a juntar en un campo y nos respondería  por sí o no. Nos volvimos a encontrar a la semana y  dijo que sí, que le expliquemos bien que queríamos hacer y a partir de ese momento no tuvo nunca ningún tipo de problemas.

¿La idea siempre fue abordar esos años específicos en la vida de Hamdan o fue una linea que aparecío durante el rodaje?
Al principio grabamos solo el sonido y nos contó toda su vida. Podíamos haber hecho una película de 15 horas porque la pasaron miles de cosas. Pero una vez que tuvimos eso dijimos vamos a centrarnos en una parte de tu vida y filmar desde que vos recibiste la misión en Siria, pasaste, entrenaste a Omar y los quince años de cárcel. A partir de ahí él empezó a narrar esos fragmentos con mucho detalle y empezamos a escribir el guión juntos.

Uno de los logros del documental es la construcción estética y la combinación de la voz con las imágenes. ¿Cómo fue ese proceso?
Una vez que tuvimos el guión nosotros salimos a buscar las imágenes. Buscábamos que la voz en off trate de generar un estado, un clima. Que el espectador tenga la sensación de que accede y empieza a viajar por los recuerdos de Hamdan. Para nosotros era musical el tono de voz y queríamos a partir de eso que el espectador pudiera acceder a los lugares desde una atemporalidad, utilizando un tono de luz muy bajo para reflejar la idea del encierro.

¿Pensás que vas a tener reacciones en contra por mostrar solo una cara del conflicto palestino israelí?
Las veces que he tenido la posibilidad de hablar con israelíes fue en festivales, donde hay que tener en cuenta que va gente a la que le interesa el cine, y siempre fue como que hubo mucho elogio a la parte formal de la película pero a la parte temática nunca la tocan. Quizás por no querer entrar en conflicto conmigo, quizás por respeto, eso no lo sé. Pero siempre noté eso. Nunca entraban en el debate temático.

La película sale de los lugares típicos en que caen muchas veces los documentales enfocados en estas temáticas…
Nosotros queríamos salir del típico lugar de film sobre el conflicto. Palestina tiene cuatro grandes problemas que son el muro, el agua, los presos y los campos de refugiados. Lo que habíamos visto en todas las películas sobre Palestina es que siempre se quieren tocar esos cuatros temas en una sola película y termina por no entenderse nada. Es mucha información sobre un conflicto muy difícil de explicar.

También hay mucha demagogia
Pasa que lo que hacen es filmar una víctima palestina y una víctima israelí. Hay una gran demagogia. Nosotros no hicimos la película con complejo de culpa europea, la hicimos desde un punto de vista latinoamericano. La película no tiene complejo de culpa.

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