Juan Pablo Russo
24/02/2015 15:59

Basado en el libro homónimo de Elías Neuman, El Patrón, radiografía de un crimen (2014), ópera prima de ficción de Sebastián Schindel, retrata la vida de Hermógenes, un carnicero santiagueño que es victima de la esclavitud y la explotación laboral. Protagonizado por Joaquín Furriel, Mónica Lairana, Germán de Silva, Luis Ziembrowski, Guillermo Pfening, Andrea Garrote y Victoria Raposo el film, que se estrena el jueves 26, fue premiado por el público en el Festival de Busan y presentado en los festivales de Mar del Plata y Varsovia, entre otros. "Quería poder reflexionar sobre un montón de temas sin que el espectador salga destruido", dice el realizador en una charla con EscribiendoCine.

El Patrón, radiografía de un crimen

(2014)

¿Cómo te acercás al libro de Elías Neuman que da origen a la película?
Elías Neuman era conocido de mi padre y el libro estaba dando vueltas en casa. Era un libro muy cortito que había impactado a mi padre muchísimo y creo que fue Elías quién le dijo dáselo a Sebastián. Era 2002 y él había visto mi primera película Rerum Novarum (2001). Lo leí y dije: ”Esto es una película”. Así que lo contacté y me dice que no fue casual que pidió que me lo dieran. Él quería que se hiciera una película, ya había recibido ofertas de otros directores pero ninguna había prosperado, y pensaba que yo podía hacerla.

Vos en ese momento estabas abocado al documental. ¿La idea era que fuera ficción?
Le pregunté qué quería que hiciera si un documental o una ficción. “Una película. Lo que vos quieras”, me dijo. Yo siempre pensé que tenía que ser una ficción. Desde el principio veía ahí una ficción.

Esto nace en el 2002 y la película recién ve la luz en 2014. ¿Cómo fue ese proceso tan largo, supongo que habrá habido muchos cambios?
Empecé a trabajar el guión con Nicolás Batlle. Escribimos juntos la primera versión. Fue mutando, fue cambiando y lo que pasó es que en estos 12 años yo cambié. Cuando se confirmó la preproducción de la película sentí que ese guión ya no me representaba. Ese cine que yo había pensado años atrás, más radical, más de autor, en un punto “más mala onda”, es decir más difícil y agresivo para el público, ya no me interesaba. Entonces reescribí a último momento todo el guión. En esa reescritura aparece la historia del abogado.

¿Por qué esa historia en particular?
Antes solo era la historia de Hermógenes y todos los que lo leían la veían con algo muy duro. Si ya era duro leerlo imagínate verlo en pantalla. Yo no quería hacer como esas películas de Darren Aronofsky o Gaspar Noé que son super densas. No quiere decir que sean malas películas sino que son películas donde los personajes empiezan mal y terminan peor. No quería ese viaje al infierno de los personajes. Sino que quería poder reflexionar sobre un montón de temas sin que el espectador salga destruido.

También te servía para mostrar realidad de dos familias iguales pero a la vez opuestas
Si, me interesaba mostrar vidas parales tan diferentes. La idea era que fueran dos parejas de la misma edad con hijos de edades parecidas pero que viven con dos realidades totalmente opuestas. Es un contraste que vivimos todos los días a día pero que no lo queremos ver. Por ahí nos pasa con la empleada que nos ayuda que vive en condiciones que ni imaginamos y que la ves todos los días.

¿La historia real fue textual como se ve en la película?
Prácticamente no inventé nada. Investigué más allá del libro, me hice una copia del expediente judicial. Obviamente la película está aggiornada. Esto pasó hace más de treinta años y en esa época no existían los juicios orales.

¿Pero la trasladaste a la actualidad?
No me interesaba hacer una película de época porque la historia sigue siendo vigente hoy. Hasta se puede decir que en un punto tiene más vigencia hoy. El tema de la trata de personas, la explotación laboral, la esclavitud es algo que uno lo ve en los diarios cotidianamente hoy pero eran temas que hace veinte años no se hablaban como una práctica.

El Patrón, radiografía de un crimen plantea que no todos somos iguales ante la ley y todo depende del dinero que uno tenga para contratar un buen abogado.
La frase que todos somos iguales ante la ley es una tremenda mentira. No somos todos iguales. Depende de que defensa seamos capaces de armar y producir. Si uno tiene dinero puede contratar los mejores abogados y seguramente no le va a pasar nada. Y si uno es un indigente, a nadie le importa nada, y la ley caerá sobre él con todo su peso.

Fue muy jugado de tu parte poner a un actor como Joaquín Furriel en el papel de Hermógenes. Sobre todo por lo físico. ¿Qué viste en él que te llevó a ofrecerle ese personaje?
Estaba haciendo casting con actores conocidos y otros desconocidos. Incluso hacía casting a la distancia con actores santiagueños porque no me convencía ninguno. La mando a Joaquín el guión para que haga el personaje del abogado. Él lee el guión y me contesta que le interesó la historia pero no el personaje del abogado sino Hermógenes. Ahí yo me quedé helado. No me daba el physique du rôle, pero por otro lado era un actor de trayectoria y comercialmente a la película le servía más que tener un desconocido.

¿Cómo lo resolviste?
Me junté con él y dije lo voy asustar para ver como se lo toma. Así que le dije: “Si vos querés este papel vas a tener que usar lentes de contacto, te tenés que arruinar el cutis, oscurecer el tono de piel, te vamos a tener que sacar un par de dientes, poner prótesis dental. Y además está todo el tema del acento que es clave”. Hay películas argentinas que usan acento donde en una escena lo tienen y en la otra no. Yo eso lo odio. Se te desarma el andamiaje. Así que medio se asustó y ahí vi en él la mirada de Hermógenes. Y bueno hizo todo eso y de una forma maravillosa.

¿Trabajaron mucho en la construcción del personaje?
La seriedad, el profesionalismo y el esfuerzo que hizo para construir el personaje fueron increíbles. Yo no tengo mucha experiencia con actores pero creo que otro no lo hace. Tenía una entrenadora vocal todos los días, escuchaba con auriculares grabaciones santiagueñas para que se le pegue el acento, se leyó la novela seis o siete veces aparte de saberse de memoria el guión. Fue a entrenar a una carnicería...

Tiene mucho trabajo en lo físico
Tuvo que aprender a manejar un cuchillo, cargar la media res, cortar con la sierra, usar la picadora de carne, aprender hacer el nudo de los chorizos. Todo eso lo aprendió él. Tomaba clases tres o cuatro horas por día en una carnicería de Almagro para aprender. Hay un laburo increíble que creo que en la película está y se nota.

El trabajo de Joaquín es increíble pero el de los otros también. Germán de Silva también fue a entrenar a una carnicería, Mónica Lairana también. Para mí era muy importante la manualidad, que tengan la confianza con las manos, que la agarren con sensualidad.

El planteo de la esclavitud laboral que sufre Hermógenes viene desde antes de la carnicería pero decidís no mostrarlo
Decidí jugar con el fuera de campo. Que el personaje rememore todo eso pero no verlo. Al poner todas escenas al principio me retrasaban la acción. Al tener las entrevistas con el abogado (Guillermo Pfening) y la psicóloga (Victoria Raposo) en la cárcel podía contar como son las relaciones con estos “patrones de campo”.

¿También mantenés fuera de campo a la esposa de Latuada (Luis Ziembrowski)?
Eso tiene que ver con el punto de vista. Es el de Hermógenes y nunca se cruza con ella. Por eso solo aparece en la película a través de lo que cuenta Latuada o el personaje de Mónica Lairana.

¿Sentís que hay una redención del personaje que no ocurriría en la vida real?
Es complejo. Me ha pasado que hay gente que dice que la película termina bien y otros que termina mal. Para algunos se salvó mientras que para otro sigue siendo un esclavo. La esclavitud no está Latuada sino en su cabeza de Hermógenes, en su cultura.

El personaje se salva pero siempre está la condena moral. Te pasó de escuchar reacciones negativas por el desenlace de la historia.
Esa es una pregunta que yo me hacía antes del estreno. Algunos iban a decir que bueno que se salvó y otros lo iban a condenar por asesino. Pero hasta el momento eso no me pasó. Por ahí la hay pero todavía no la encontré. Igual hay que marcar que él es condenado. Hay algo que dice la psicóloga sobre que "la culpa no es lo mismo que la responsabilidad” y en esto de la culpabilidad hay distintos grados y distintas penas.

Comentarios