Lucia Roitbarg
03/12/2014 17:40

Luego de pasar por el 29 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, más precisamente por la Competencia Argentina, se estrena comercialmente El hijo buscado (2014), película que aborda el tema de la compra clandestina de bebés. En dialogo exclusivo con EscribiendoCine, su director Daniel Gaglianó nos cuenta que "Si bien la película es un hecho narrativo de ficción, muchas cosas del guión están basadas en hechos delictivos a los que accedimos por testimonios de terceros".

El hijo buscado

(2014)

¿Qué te motivó a tratar el tema de la compra clandestina de bebés?
Tenía la necesidad de abordar este tema a partir de un caso similar que conozco muy de cerca, el de un chico que hoy tiene 15 años, vive en una institución y lo conozco desde sus 3 años. Y a partir de ahí dispararon muchas cuestiones aledañas a esta problemática de la adopción y la película fue tomando forma y contenido con la propia investigación del guión. Me gustan mucho los dramas sociales bien tratados en el cine.

¿Qué tipo de investigación previa tuvieron que hacer para escribir el guión? ¿Cómo la hicieron?
Hicimos mucha investigación desde Buenos Aires, con asociaciones civiles, fundaciones, psicólogos y gente que trabaja en el tema de la adopción. Y también con periodistas que tenían hecho bastante trabajo de campo en las zonas donde suceden estos hechos tremendos de compra de bebes e incluso niños más grandes que son ofrecidos como mercancía.

La película muestra un ambiente muy siniestro y peligroso. ¿Tenés testimonios de gente que haya atravesado alguna situación similar? Si es así, ¿qué podes contarnos sobre eso?
Si bien la película es un hecho narrativo de ficción, muchas cosas del guión están basadas en hechos delictivos a los que accedimos por testimonios de terceros. Las personas directamente involucradas no quieren hablar del tema. En todo este tema, se ponen en juego muchos factores: el no poder tener hijos por la vía natural, el transitar durante largos años los juzgados buscando adoptar por la vías normales y luego llegar a tomar una decisión como esta. Muchas veces es una idea desesperada, extrema como la que toma el personaje, sin saber bien donde se mete con esta decisión. Conozco casos de parejas que terminaron presos y también muchos jueces involucrados.

Una vez que el personaje de Ferro entiende donde está no da marcha atrás, y así aparece de a poco la acción y el suspenso. Sin embargo, el debate ético está en cada escena, sin necesidad de explicarlo. ¿Cómo manejaste esto desde la dirección de cámaras y actoral?
Seguimos muy de cerca a Álvaro (Rafael Ferro) en toda la película, tomamos la decisión de acompañarlo con la cámara, de tratar de meternos en su interior, en su conflicto interno entre lo que desea y el darse cuenta lo que está haciendo. El personaje de Álvaro es muy intenso en este sentido y lo trabajamos no sólo desde la cámara sino desde el sonido. Hay un trabajo del sonido que completa su mundo interno y todo el entorno hostil en el que queda atrapado.

El personaje de Rafael Ferro es dramático en su misma naturaleza: frustrado por no poder darle un hijo a su mujer debe arriesgarlo todo para cumplir su rol social y familiar. Sorprende gratamente verlo en este papel ¿Pensaste en Ferro como primera opción? ¿Cómo fue la construcción de su personaje?
Buscamos mucho y hablamos bastante con Walter Rippel en la búsqueda del protagonista. Entonces vimos todas las películas de Rafa, pero fundamentalmente una, que nos ayudo a definir que tenía que ser él (El día que no nací). Pero además tuvimos en cuenta otras cosas, como las semanas de rodaje en la selva, definitivamente tenía que ser un actor arriesgado, que se atreviera a subirse a esta aventura. Y Rafa lo es. Tuvimos muchas charlas previas, no tanto ensayo. Más bien fue entender este personaje, comprender su accionar y encontrarle la verdad a cada una de sus escenas.

¿Pensás que este film puede abrir una discusión sobre el tema de la burocracia estatal en el régimen de adopciones que termina favoreciendo un sistema paralelo y clandestino?
Que se hable del tema es muy importante. Reconocer que sucede, que los tiempos de la justicia y de las decisiones administrativas no son los tiempos de los chicos. Que hay miles de chicos que esperan tener una vida mejor mientras se les pasa la niñez dentro de las instituciones y lo más importante es que hay un montón de personas dispuestas a brindarles a esos chicos un hogar. Y todo eso se pierde en la espera. Esos chicos ya no tienen una salida. Y muchos de esos padres terminan aun sin querer, favoreciendo este sistema perverso de la entrega de bebes a cambio de dinero.

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