Juan Pablo Russo
10/11/2014 13:16

En Ulises, un alma desbordada (2013) el cineasta Eduardo Calcagno realiza un recorrido por la vida y obra de Ulises Dumont, figura central de películas como Yepeto (1999), El censor (1995), Te amo (1986) y Los enemigos (1983), entre tantas otras. El film, que se estrenó en el 10 Pantalla Pinamar y que fue seleccionado para participar del Festival de la Habana, puede verse desde el pasado jueves en el Espacio INCAA Km 0 Cine Gaumont - Rivadavia 1635-CABA).

Ulises, un alma desbordada

(2014)

¿Qué te llevó a la realización de una película sobre Ulises Dumont?
Hacer una película sobre alguien que uno ama es hacer una película sobre uno mismo.

¿Por qué "un alma desbordada"?
En el comienzo de “Paris Texas un hombre camina sobre las piedras que separan las vías de un tren. No sabemos nada de él. Sólo que va hacia el infinito. Sentí que su alma estaba desbordada. Cuando falleció Ulises, lo imaginé siguiendo ese mismo camino. Y que el motivo de su muerte era que su alma había desbordado. Tuve la necesidad de saber por qué.

¿Cómo la trabajaste narrativamente para fusionar su carrera con su vida personal?
En principio, repasando su obra; fundamentalmente de los films que realizamos juntos. Así fui descubriendo cómo los personajes que había transitado, quedaron en él. O, lo que es más probable, ya estaban instalados en él. El resto fue ponerme a trabajar para intentar que se entienda que esos personajes eran Ulises y que hablaban por él. Un juego difícil, cruel, doloroso. Invertí los roles: los personajes no son interpretados por el actor, sino que el actor es la suma de los personajes.

A eso le sumé la minuciosa elección de los testimonios, que me ayudaron a bucear aún más en la complejidad del hombre. En cada recuerdo hay una pincelada precisa: un amigo que iba a pescar siempre con él, comenta: cuando había que elegir una línea, él buscaba en su bolso y no sacaba una nueva, sino la más enredada.

¿Te la planteaste como una reflexión sobre la actuación?
Sabemos muy bien, aunque algunos se hagan los distraídos, que todos actuamos permanentemente nuestras respectivas vidas. En ese sentido, este film reflexiona sobre la actuación. Pero no únicamente la del actor profesional, sino también la de la relación que hay entre la realidad y la ficción. Por un lado, en el alma de los actores comprometidos con su labor y por el otro, en la conducta de la gente no comprometida consigo misma.

Ulises Dumont fue el protagonista de varias de tus películas. ¿Lo veías como una especie de alter ego?
Creo que el ser humano tiene un tope en el almacenamiento de sus emociones. Y que se llega a la instancia en la cual uno siente que está desbordado, que no da para más. Es el momento en el que no hay otra posibilidad que la de huir de uno mismo para poder sobrevivir. Así llega el momento, en algunos casos, de refugiarse en los milagros energéticos u otros. Se trata de divertirse un poco.

Ser un auténtico artista tiene generalmente costos muy altos. Por eso, como dice Norman Briski, “No me parece mal la diversión. La huida es necesaria”.

¿Cómo definirías vos a Ulises Dumont?
No era como Oscar Wilde que decía poner el talento en su obra y el genio en su vida. Ulises jamás teorizaba, mezclaba su talento con su genio y los matizaba con infinidad de despropósitos. Era un reo de barrio intelectual, dilapidador de goces y de alcoholes, de ingenio, de odio, de sabiduría, de generosidad, de pesadas ironías, de solidaridad. Y, fundamentalmente, un ser distante del oportunismo y de la mediocridad que nos rodea.

Comentarios