Rolando Gallego
31/10/2014 15:36

Guionista, productor, director, actor, el multifacético Diego Recalde estrena su quinto film Tenemos un problema, Ernesto (2014) una película que explora el miedo masculino más grande, el de perder el pene. Con EscribiendoCine el realizador habló de la historia, la tarea de trasponer a la pantalla grande su propia novela y cómo surgió la idea de esta delirante comedia.

Tenemos un problema, Ernesto

(2014)

¿Cómo surgió la idea de Tenemos un problema, Ernesto?
Para serte franco, una noche de invierno del 2001 me levanté en la mitad de la noche para hacer pis y no sé si por el frío que todo lo encoge, o porque tenía una remera larga que me llegaba hasta los muslos, o porque estaba medio dormido, ¡o por una mezcla de las tres cosas!, lo cierto es que me costó encontrarlo. Y me angustié mucho. Esos segundos de angustia fueron cruciales. Porque cuando enseguida lo encontré, me pregunté, ¿mirá si me desaparecía en serio…? Ahí me vino a la mente el inicio de una novela: la historia de un hombre que en la mitad de la noche va al baño a hacer pis y le desaparece el pene. Y entonces empecé a fantasear el por qué. Y ni bien encontré la causa, sucedió lo irremediable: ahí nomás con el plan en la cabeza me puse frente a la computadora a escribir la novela. Me llevó menos de un año escribirla. Y ni bien la terminé empecé el largo periplo que me llevó finalmente a su publicación.

¿Cómo fue el trabajo de adaptarla a la pantalla?
La verdad muy placentero. Bueno, contaba con dos ventajas: La escribí yo, por lo tanto la conocía de memoria, y es una novela muy cinematográfica. Lo que sí, para que el lector que venga a verla se sorprenda, tomé el recaudo de agregar ciertos detalles que en la novela original no están.

¿Es más fácil trabajar con un guión original o con una adaptación?
Te diría que es lo mismo. Una vez que la adapté, la novela original desapareció de mi cabeza.

¿Cuándo la terminaste de filmar, fue como te imaginaste que quedaría?
Sí. Estoy gratamente sorprendido. Y más aún cuando la mandé a las grandes cadenas y me la pidieron. Ahí me sorprendí más porque sé lo difícil por no decir lo imposible que es entrar ahí teniendo en cuenta la sobreoferta.

¿Hubo proceso de casting? ¿Cómo seleccionaste a los protagonistas?
Sí, hubo un casting. En función de la cara y el talento. Estoy muy contento porque no me equivoqué.

¿Ernesto además de perder el pene sufre una serie de desgracias, su pene sería algo así como el amuleto de la suerte de él?
Es una muy buena la lectura que hacés. No lo había pensado. Sí, digamos que es su amuleto de la suerte.

La película explora un mundo de personajes bien particulares, ¿cómo trabajaste la descripción de estos (ej.: el productor, el taxista, el chamán)?
Basado en experiencias personales. Conocí un chamán, más de un taxista y más de un productor televisivo.

¿Cuánto duró el rodaje?
La filmación duró cuatro semanas.

¿Te gusta más estar delante o detrás de cámaras?
Según la ocasión. La verdad, esto de actuar, escribir y dirigir, no me resulta fatigoso. Al contrario. Me da mucha tranquilidad. Primero, porque en mis cuatro largometrajes anteriores lo hice y me resultó de lo más sencillo. Y segundo, porque en este caso a Ernesto lo conozco muy bien. En algún momento de mi vida fui Ernesto. Entonces, sé lo que quiero contar. Sé para qué estoy ahí.

¿Cuales son tus expectativas ante el estreno comercial?
La verdad, salgo al mercado sin expectativas. Junto a la productora Idehados pusimos todo de nuestra parte y te diría que más. Ahora ya no podemos hacer nada. Estamos en manos de la dura ley de la oferta y la demanda. Una ley que como la ley de gravedad, no admite excepciones.

¿Estás con algún nuevo proyecto?
Sí, con un nuevo guión que espero filmar el año que viene.

¿Cómo combinás todas las tareas que hacés?
La verdad, sin ningún tipo de contradicción. De un modo muy placentero, te diría. Lo importante es tener algo para decir. El formato es una excusa.

¿Cómo se encuentra Ernesto hoy?
Muy aliviado. Ya me separé de él y él ahora está contando su problema en Hoyts y Cinemark. Ahora solamente espero que mucha gente vaya a escucharlo.

Comentarios