Rolando Gallego
25/10/2014 11:25

Durante 30 años Alexandra Anthony registró material para Perdido en tierras salvajes (Lost in the bewilderness, 2014) película que en la sección El túnel del tiempo de 14 Doc Buenos Aires vino a presentar. El film se enfoca en Lukas, su primo, quien de un día para otro fue secuestrado por su madre y alejado de su familia en Grecia. En diálogo exclusivo con EscribiendoCine la directora contó más de su proyecto y sobre cómo fue largo camino para concretarlo.

Perdido en tierras salvajes

(2014)
9.0

Un momento de Perdido en tierras salvajes es mágico. Dos niñas recostadas en una cama ubicada al lado de una ventana abierta escuchan a su abuela mientras la siesta domina las actividades del lugar. En ese instante toda la belleza y la poesía que durante 30 años la directora Alexandra Anthony registró con su cámara devuelve en una escena real la fuerza de un discurso necesario y tan cercano que asusta.

Perdido en tierras salvajes es un documental acerca de la desaparición de Lukas, un niño griego, de cinco años, primo de la directora, a quien su madre Athena de un día para el otro se lo llevó a otro lugar sin previo aviso y sin identificar lugar de destino.

El padre del niño, Orestes, junto con la madre de éste, Frozo, trataron infructuosamente de buscarlo en todos los lugares inimaginables y los posibles también. Pidieron ayuda al gobierno, funcionarios, embajadas, asilos, pero nunca tuvieron respuesta alguna.

Un día, 11 años después, una llamada a la madrugada, devuelve la esperanza sobre el paradero del niño. Lukas vive con su madre en Estados Unidos y ella está dispuesta a “entregárselo” a su padre luego que el joven, ya un adolescente de 16 años, termine los dos meses de clases que le quedan para comenzar con las vacaciones de verano.

Al finalizar ese período Lukas junto a Orestes vuelven a Grecia para reencontrarse con la familia que tanto lo esperaba, sin sospechar que en ese volver habrá una historia de desencuentro y distancia que sólo el amor contenido durante tanto tiempo podría llegar a subsanar.

Anthony, una visionaria, registra todo el proceso de desaparición y restitución de Lukas y en el medio puede construir una fuerte y épica historia narrada con voz en off (de ella misma) sobre la familia, el amor, la amistad y la entereza de las personas frente a la pérdida de un ser querido.

Imágenes de extrema belleza que resumen mucho más que la historia personal y que universalizan una épica sobre la convivencia, la estoica y aguerrida persistencia de la abuela de Lukas, Frozo, quien nunca se dio por vencida y siempre creyó en la aparición de su nieto.

Pero además Anthony no termina la historia allí, sigue registrando con su cámara el después de este reencuentro, para reflejar la continuidad del relato, cargado de misticismo griego, una casa dominada por mujeres, y un joven que luego de encontrarse con su familia (a la vez totalmente extraña para él) puede rearmar su vida resignificando su pasado y volviendo a creer en el.

La cámara nunca juzga, solo pone en pantalla algo que la propia directora vivió y que trasciende la particularidad para universalizar un discurso que potencia sus imágenes e hipnotiza al espectador con su relato.

¿Cómo fue el proceso para conseguir el material de Perdido en tierras Salvajes y la idea?
La historia pasó en mi familia y me crié con la idea de Lukas y todos los miembros y cómo esto afecto a todos y justo estaba estudiando cine y se me ocurrió escribir la historia como un guión, y cuando estaba armando todo apareció el llamado dos meses después de Athena desde Estados Unidos avisando dónde estaba Lukas. Las imágenes son reales, y lo primero que filmé fue cuando el padre del niño, Orestes, viajó a Norteamérica a recuperar a Lukas. Yo tomé mi cámara Super 8 y comencé a filmar todo, luego de la reunión comencé a hacerlo en 16 milímetros.

¿Volviste con ellos a Grecia?
No, fui antes para poder filmar la preparación de la familia para recibirlo. Cuando él llegó a Grecia una o dos semanas paré de filmar porque fue difícil, y quise darles el espacio para que se reencontraran. Lo hice por Lukas. Filmé y no sabía que iba a pasar. Yo me eduqué en el Cinema Verité ortodoxo y comencé a encontrar muchos paralelos en la historia y comencé a introducir a los personajes y reconstruí los primeros veinte minutos con fotos y juegos de los más pequeños para evocar la atmósfera de la casa en donde Lukas estuvo antes de desaparecer.

¿Todos los protagonistas vieron la película y qué reacción tuvieron?
Si, y algunos tuvieron una respuesta más sensible pero les encantó. A otros les movilizó el ver a sus parientes, y muchos de ellos ya no están con nosotros. Y a Lukas le gustó y lo primero que dijo fue: “cuántos han fallecido”, luego “que idiota que era, todos ayudándome y yo portándome como un total idiota” y lo tercero que me preguntó es si ya terminé de filmar y le dije que sí, que después de 30 años ya estaba. La película le gustó y está interesado en sumar a la página del filme preguntas y respuestas sobre él y la familia. Además me acompañará a un Festival en Boston a presentarla. Eso me dice que la película significa mucho para él.

¿Sigue en contacto Lukas con la familia en Grecia?
Si, hablan por Skype todas las semanas y gracias a la tecnología es todo más rápido.

Además del film, ¿cómo conciliaste tu trabajo durante treinta años con otros proyectos?
Esta película es parte de una trilogía, que también llevó filmando hace tiempo. Perdido en tierras salvajes es la segunda película y todas están centradas en jóvenes en momentos cruciales de sus vidas, entre dos mundos, con muchas generaciones. Siempre estoy filmando. Paralelamente edito en PBS y cuando tuve mi hija tuve la oferta de enseñar en una escuela de Rhode Island y acompaño a los estudiantes como tesista en su trabajo. Un día a la semana estoy con jóvenes, me relaciono con las nuevas tecnologías y me nutro de esto. Es asombroso lo democrático que se volvió todo, pero el problema es que ahora todos dicen que son directores. Con el digital se pierde mucho de lo artesanal del trabajo que amo, cortar, pegar el film. Algo bueno es que cuando busco fondos para mis películas es más fácil compartir material.

¿Cómo seleccionaste las otras historias para la trilogía?
Ellas me eligieron de alguna manera. Son también familiares, y nunca lo pensé como una trilogía, pero luego me dí cuenta que tenían puntos en común y parecen salidos de una novela.

¿Cómo seleccionaste el material que entraría en Perdido en tierras salvajes y cuánto tiempo te llevó editarla?
Fue eterno. El primer corte del film fue de seis horas y media. Luego comencé a destilar enfocándome en aquello que interesaría al espectador. Fue muy difícil introducir la mitología griega y conectar el cinema verité con las reflexiones de mi cultura. Todos los días escribía sobre esto, todas las ideas y a través del ensayo y error armé también la voz en off, aunque no me gustaba como sonaba.

Pero esto es algo muy natural y fluido en el filme, ¿por qué lo ves así?
Hice muchas revisiones. Para ser auténtica quería que fuese mi voz, nunca pensé en otra persona porque para mí no se conectaría, así es más real, sincero y honesto.

¿Cómo fue registrar el momento de reencuentro entre Lukas, Orestes y Athena?
Fue surrealista, tenía muchas preguntas para Athena, pero me sorprendió lo tranquila y distante que estaba, yo pensaba que estaba loca por como me sentía, y me preguntaba qué me pasaba, pero me sirvió para focalizarme en la conexión inmediata entre Orestes y Lukas, y pensé en cómo mi abuelo, el único que se perdió esto, hubiese sido si el estaba.

¿Qué pasaba cuando se apagaba la cámara? ¿Se comportaban de otra manera?
No, era lo mismo. Cuando me veían a mí no veían la cámara. Era lo mismo con la cámara y sin ella. No había cambios. Lo que registré era tal cual como se ve.

Frozo, la abuela de Lukas, es un personaje muy potente ¿Ella vio la película?
No, lamentablemente murió antes, pero cuando filmaba en su casa siempre me ayudó con lo que necesitaba. Por ejemplo se escuchaba un acordeonista que pasaba ocasionalmente y le dije que me gustaría tenerlo para el filme y se quedó esperándolo en la ventana para que pudiera filmarlo. Ella era muy cercana y me ayudó al igual que Kathina, mi tía, que tampoco llegó a verla. Nana, Orestes, su nueva mujer e hija, mi sobrina y mi hija la vieron, mi madre, que falleció hace tres años vio los primeros 20 minutos

Esta historia podría haber sido una gran película épica de ficción, ¿pensás en algún momento hacer cine no documental?
Estoy con la última película de la trilogía pero tengo una idea para hacer ficción, y es interesante que hace algún tiempo en un festival en Los Ángeles y hablando con una persona me contó que tenía la misma idea y yo dije ¡por dios! ¿Cómo se enteró? Y luego pensé que en realidad las ideas son parecidas pero que después en cómo se materializan es diferente. Hoy estoy acompañando la película por el mundo y es tan difícil como filmarla. Nunca pensé en venir a Argentina, y eso que amo a Borges. Buenos Aires es hermosa.

¿Qué esperás de la proyección con público en el Festival?
Aún no la presenté. Pero muchos me han dicho que tienen muchos puntos en contacto con ustedes. Luciano Monteagudo la vio en un Festival y leí su crítica online y ví esto Creo que la película es universal y los temas que toca pueden llegar a todos. El paso del tiempo en la película también es algo con lo que seguro se conectarán.

Si tuvieras que filmar algo de la ciudad, de lo poco que viste ¿Qué te gustaría contar y qué mostrarías?
Estuve sacando muchas fotos con mi teléfono, y me encanta la luz, el verde y los edificios, sobre todo los más viejos, no vi mucho, y también me sorprendió la variedad de rostros de la gente y la amplitud de los espacios, es como una mezcla de otros lugares y es muy bella.

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